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Histórica planta láctea vuelve a funcionar tras nueve meses y un pedido de quiebra

La fábrica de La Suipachense retoma su actividad con nuevos operadores que buscan devolver el trabajo a decenas de familias afectadas
Por A.R.
01/06/2026 - 18:43hs
Histórica planta láctea vuelve a funcionar tras nueve meses y un pedido de quiebra

La planta de La Suipachense reabre sus puertas tras nueve meses de inactividad. La histórica planta láctea de Suipacha, con más de 70 años de trayectoria en el corazón de la provincia de Buenos Aires, volverá a producir gracias a una resolución judicial que autorizó el alquiler de sus instalaciones.

El Juzgado Civil y Comercial de Mercedes, a cargo del juez Leandro Julio Enríquez, dio luz verde para que la firma Compañía Láctea Suipacha S.A. opere la fábrica. El contrato incluye no solo el predio industrial sino también las maquinarias y las marcas emblemáticas como Lácteos Conosur y La Suipachense con vos desde siempre.

Al frente del proyecto está Pablo Acsi, empresario con experiencia en el sector y exdirectivo de Parmalat. La firma que lidera será la responsable de rescatar una usina que parecía condenada al cierre definitivo.

Cómo fue la caída de la emblemática empresa láctea

La caída de La Suipachense no ocurrió de un día para el otro. Durante sus últimos años, la empresa quedó bajo el control del grupo venezolano Maralac a través de Lácteos Conosur S.A., la misma firma que operó la quebrada ARSA, conocida por los yogures SanCor.

Las cifras del desastre son contundentes. La empresa acumuló una deuda postconcursal de $8.458 millones en cheques rechazados. A eso se sumaron reclamos gremiales que superaron los $1.000 millones.

El concurso preventivo fracasó y la Justicia no tuvo más alternativa que decretar la quiebra directa en noviembre de 2025, poniendo fin a décadas de producción ininterrumpida.

El acampe que salvó a La Suipachense del vaciamiento

Apenas decretada la quiebra, los trabajadores montaron un acampe permanente frente a la planta. La medida contó con el respaldo del sindicato ATILRA y del municipio de Suipacha.

Esa vigilia no fue un gesto testimonial. Según el intendente Juan Luis Mancini, la presencia de los operarios en la puerta evitó el vaciamiento de activos clave. Entre los equipos que se salvaron figuran la secadora de leche en polvo y la máquina de envase tetra, ambos de alto valor estratégico.

Durante meses, los trabajadores resistieron en la entrada de la fábrica con un objetivo claro: que la planta no quedara desmantelada antes de que apareciera una solución. La estrategia funcionó.

Cómo arranca la nueva etapa de producción

Con el contrato de alquiler en proceso de firma, la Compañía Láctea Suipacha S.A. iniciará una etapa de acondicionamiento técnico. El municipio anticipó gestiones conjuntas con ministerios provinciales para acelerar los trámites de habilitación ante organismos de control.

El plan productivo inicial contempla un arranque gradual. La planta procesará 50.000 litros diarios de leche, un quinto de la capacidad histórica que llegó a 250.000 litros en su mejor momento.

Las líneas de producción se concentrarán en tres productos:

  • Leche entera en envase tetra
  • Yogur
  • Leche en polvo mediante secadora

La quesería, que fue uno de los rubros emblemáticos de la planta, quedará para una etapa posterior. La prioridad es estabilizar las líneas de mayor rentabilidad.

En cuanto al personal, la reincorporación será escalonada. Entre 25 y 30 trabajadores regresarán en una primera fase, con proyección de ampliar la dotación a medida que la producción gane estabilidad. En su pico máximo, la planta llegó a emplear a 140 personas en Suipacha.

Qué busca la Justicia con el alquiler de la planta

La resolución del juez Enríquez no fue solo una medida económica. El magistrado subrayó que la continuidad de la actividad industrial contribuye a sostener fuentes de trabajo y dinamizar la economía local.

Además, el funcionamiento de la planta mejora las condiciones de realización futura del activo. Es decir, una fábrica en marcha vale más que una fábrica parada y oxidada.

El alquiler generará ingresos que se depositarán en una cuenta judicial, destinados al pago parcial de los acreedores que quedaron en la cola tras la quiebra.

La Suipachense vuelve al ruedo con un desafío enorme por delante. Pero tras nueve meses de abandono, el primer paso está dado: las máquinas volverán a funcionar.

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