• 9/6/2026
ALERTA

El gigante Louis Dreyfus invierte u$s400 millones en un megaproyecto de granos en Bahía Blanca

La multinacional construirá una planta de molienda en Bahía Blanca que procesará 4.000 toneladas diarias y aumenta la capacidad exportadora del sector
09/06/2026 - 16:08hs
El gigante Louis Dreyfus invierte u$s400 millones en un megaproyecto de granos en Bahía Blanca

Louis Dreyfus Company (LDC), una de las principales comercializadoras y procesadoras de granos del mundo, anunció la construcción de una nueva planta de procesamiento de girasol y soja en Bahía Blanca, en lo que la propia empresa describe como una de las mayores inversiones que realizará en el sector agroindustrial argentino en los últimos diez años, además de ser su primer desarrollo construido íntegramente desde cero en ese período.

La instalación se integrará al predio existente de LDC en Bahía Blanca, que ya cuenta con infraestructura de almacenamiento, logística y un puerto de aguas profundas, lo que convierte al sitio en un nodo estratégico para conectar la producción del interior con los mercados globales. La construcción comenzará hacia fines de 2026 y el objetivo es ordenar el marco productivo y consolidar a la Argentina como uno de los actores centrales en el mercado global de aceites vegetales.

El anuncio llega en el momento de mayor esplendor del girasol argentino en más de dos décadas y consolida a la Argentina como uno de los actores centrales en el mercado global de aceites vegetales.

Los detalles de la planta

Una vez finalizada, la nueva instalación alcanzará una capacidad diaria de molienda de hasta 4.000 toneladas de semillas de girasol o de soja, con posibilidad de alternar entre ambos cultivos según las condiciones del mercado. Esa flexibilidad para procesar múltiples oleaginosas en la misma planta es uno de los rasgos distintivos del proyecto y permite optimizar la operación a lo largo del año.

En términos tecnológicos, la planta incluirá:

  • Sistemas de preparación para limpieza, descascarado, acondicionamiento y laminado de semillas
  • Prensas de alta capacidad
  • Tecnología de extracción por solvente de alta eficiencia
  • Automatización avanzada con sistemas integrados de manejo de materiales
  • Un área integrada para la recepción de semillas y la carga de subproductos —harinas, pellets y aceites—
  • Sistemas cerrados de transporte diseñados para operación continua

Un aspecto especialmente relevante es su perfil energético, ya que la planta funcionará íntegramente con biomasa renovable. Las cáscaras de girasol generadas en el propio proceso reducirán las emisiones de carbono y la posicionará como una de las plantas más eficientes del mercado en ese aspecto. Según la compañía, la futura instalación se ubicará entre las mayores plantas de procesamiento de girasol del mundo en términos de capacidad de molienda.

Por qué Argentina, por qué ahora

La decisión de LDC no se explica sin entender lo que ocurrió con el girasol argentino en los últimos años. Desde el mínimo histórico de la campaña 2019/20, cuando la superficie sembrada apenas alcanzaba 1,6 millones de hectáreas, el cultivo no paró de crecer.

La guerra entre Rusia y Ucrania fue el disparador externo clave. Hasta 2022, ambos países concentraban el 55% de la producción mundial de girasol y el 80% de las exportaciones de aceite. El conflicto interrumpió esa dinámica, ya que con las rutas del Mar Negro bloqueadas, Europa necesitó nuevos proveedores urgente y la relación stock-consumo global cayó al 7%, contra el 12% que se considera normal. Los precios del aceite de girasol llegaron a superar los u$s2.200 por tonelada.

En ese escenario, Argentina ocupó un lugar que llevaba décadas sin habitar plenamente, ya que el país es el único del hemisferio sur con volumen suficiente para abastecer a Europa entre febrero y octubre, justo cuando el continente no produce. Esa ventana estacional se convirtió en una oportunidad estructural.

La respuesta de los productores fue inmediata. La campaña 2022/23 registró 2,25 millones de hectáreas sembradas, récord en 15 años, con una producción estimada en 4 millones de toneladas, las cifras más altas de la década pese a la peor sequía en 60 años. La 2024/25 cerró con 5 millones de toneladas y un alza del 28% interanual. Y la que acaba de terminar —la 2025/26— superó todos los registros previos: 6,6 millones de toneladas sobre 2,85 millones de hectáreas, con un promedio de 23,6 quintales por hectárea y picos históricos en el NEA, el Sur de Córdoba y el Sudoeste bonaerense.

Las proyecciones hacia adelante son igualmente alentadoras. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), en su informe de mayo 2026, estima que la producción argentina de girasol en la campaña 2026/27 alcanzará los 8 millones de toneladas, un 14,2% más que la campaña récord que acaba de cerrarse. A nivel global, la producción de girasol rozaría un máximo histórico de 61,78 millones de toneladas.

El contexto económico doméstico también acompañó. Algunas regiones que históricamente destinaban sus lotes al maíz o la soja volcaron su decisión hacia el girasol, impulsadas por la mejora en la rentabilidad relativa del cultivo y su mayor tolerancia a condiciones hídricas adversas.

Las exportaciones y el salto en divisas

El boom productivo se tradujo directamente en divisas. En 2025, el complejo girasolero fue el de mayor crecimiento exportador de toda la agroindustria argentina, puesto que las ventas externas registraron un salto interanual del 49,6% y alcanzaron los u$s2.174,5 millones, según la Asociación Argentina de Girasol (Asagir). Solo en el primer trimestre de 2026, el sector exportó u$s1.004,5 millones, un 195,5% más que en el mismo período del año anterior, de acuerdo con el Consejo Agroindustrial Argentino.

Los precios internacionales sostienen esa performance: al 11 de mayo, el aceite de girasol cotizaba en CIF Rotterdam a u$s1.497 por tonelada para mayo y u$s1.513 para junio, valores un 32% superiores al promedio del período 2012-2021. La molienda también marcó récords: 565.000 toneladas procesadas en marzo de 2026, el mayor registro histórico, con un crushing acumulado de 1,252 millones de toneladas en el primer trimestre.

LDC en Argentina: un compromiso de largo plazo

Para LDC, que opera en más de 100 países y mueve unos 100 millones de toneladas de productos agrícolas por año, la nueva planta en Bahía Blanca es una señal de confianza explícita en el agro argentino. Michael Gelchie, CEO del Grupo, fue directo al respecto: "Esta inversión refleja el rol de Argentina como mercado estratégico para LDC, al combinar una sólida base de producción agrícola con capacidades industriales, logísticas y de exportación para conectar la producción local con los mercados globales. Al representar una de las mayores inversiones de la compañía en el sector agroindustrial argentino en la última década, así como su primer desarrollo construido íntegramente desde cero en ese período, la expansión de nuestras capacidades en Bahía Blanca refleja nuestro compromiso de largo plazo con el desarrollo agroindustrial del país".

Juan José Blanchard, COO del Grupo y Head de Latinoamérica de LDC, amplió el panorama: "Con este nuevo desarrollo en Argentina, que ampliará nuestra capacidad de procesamiento de oleaginosas, reafirmamos nuestro compromiso de largo plazo con una región que es crucial para el crecimiento de nuestro negocio global de girasol. Se espera que sea una de las mayores plantas de molienda de girasol a nivel global, reflejando el compromiso de LDC de continuar invirtiendo en capacidades industriales eficientes, integradas y confiables, que fortalecen nuestro rol como socio de confianza tanto para productores como para clientes downstream".

La nueva planta complementa otras apuestas recientes de la compañía en el sector: la incorporación de una nueva línea de molienda de semillas con alto contenido de aceite en Timbúes, Santa Fe, y la adquisición de una planta de molienda y refinación en Foktő, Hungría, también orientada al girasol.

La carta a Caputo y el respaldo político

La inversión también tiene una dimensión diplomática que la distingue de un simple anuncio corporativo. El mismo día del lanzamiento público, trascendió que Gelchie le había enviado una carta al ministro de Economía, Luis Caputo, para comunicarle personalmente la decisión. En la misiva, el CEO de LDC señaló que la inversión —con un monto total aproximado de u$s400 millones— "representa una de las inversiones más importantes del sector agroindustrial argentino en la última década" y que el proyecto "refleja tanto nuestra confianza en el potencial de largo plazo de Argentina como nuestro compromiso de fortalecer aún más nuestra ya sólida presencia industrial en el país".

En la carta, Gelchie también reconoció explícitamente el rol del contexto macroeconómico en la decisión, al indicar que la apuesta se basa no solo en los fundamentos agroindustriales del país, sino también "en nuestro reconocimiento del importante progreso macroeconómico alcanzado por el gobierno nacional en los últimos meses". El ejecutivo mencionó además que el proyecto surgió como seguimiento de una reunión con Caputo en Nueva York, en el marco del Foro Empresarial Estados Unidos–Argentina organizado por JP Morgan en marzo pasado, y anticipó su intención de reunirse nuevamente con el ministro durante una visita a Argentina en julio.

Caputo no tardó en difundir la carta. Al publicarla en su cuenta de X, el ministro escribió: "Recibí esta carta de Michael Gelchie, Director Ejecutivo de Louis Dreyfus Company. Una inversión estratégica para la empresa que se decidió que se hiciera en nuestro país. Son u$s400 millones para la construcción de una planta de procesamiento de girasol en Bahía Blanca. Surgió a partir de la reunión que mantuvimos en la Argentina Week en New York y es otra muestra enorme de confianza en lo que está haciendo el Presidente Milei".

Un cultivo que llegó para quedarse

El girasol argentino parece haber dejado atrás definitivamente el período de retroceso que lo llevó a su piso histórico hace apenas seis años. Lo que comenzó como una oportunidad coyuntural abierta por la guerra en Europa se consolidó en una tendencia estructural: más superficie, mejores rindes, mayor industrialización y precios sostenidos.

La llegada de LDC con una inversión de esta magnitud —integrada a un puerto de aguas profundas y diseñada para operar con energía de biomasa renovable— es una señal de que el mercado privado también lo lee así. Argentina tiene el 8% del mercado mundial de aceite de girasol y una posición estacional única para abastecer a Europa. La pregunta que empieza a circular en el sector ya no es si el girasol puede crecer más, sino hasta dónde.

Temas relacionados