El Gobierno posterga la salida de Aluar de Futaleufú y acelera la nueva licitación
La cuenta regresiva para una de las concesiones hidroeléctricas más importantes de la Argentina acaba de sumar un nuevo capítulo.
A través de la Resolución 130/2026 publicada en el Boletín Oficial de este martes 9 de junio, la Secretaría de Energía decidió extender la operación del complejo hidroeléctrico Futaleufú, en Chubut.
De esta forma, se mantiene a Hidroeléctrica Futaleufú S.A., controlada por Aluar, al frente de la central mientras avanza el proceso para una nueva licitación nacional e internacional.
La medida tiene un fuerte impacto sobre el mapa energético y también sobre el sector industrial.
No sólo garantiza la continuidad operativa de una represa estratégica para el Sistema Argentino de Interconexión (SADI), sino que además preserva el suministro eléctrico que abastece al complejo industrial de Aluar en Puerto Madryn, uno de los mayores consumidores de energía del país.
Prórrogas varias
La concesión original venció formalmente el 15 de junio de 2025, exactamente 30 años después de que la compañía tomara posesión de la central en el marco del proceso de privatizaciones de los años 90.
Sin embargo, el Gobierno ya había dispuesto sucesivas prórrogas transitorias para evitar interrupciones en la operación mientras definía el esquema para volver a licitar la central.
Ahora, la nueva resolución establece que Hidroeléctrica Futaleufú podrá continuar operando el complejo hasta el 15 de diciembre próximo, siempre que adhiera formalmente a las nuevas condiciones fijadas por la Secretaría de Energía dentro de los siete días posteriores a la entrada en vigencia de la medida.
La decisión confirma que el Estado aún no tiene listo el proceso licitatorio que permitirá adjudicar nuevamente la explotación de la central, considerada un activo estratégico para la seguridad energética nacional.
Una represa clave
La central hidroeléctrica Futaleufú es una de las obras energéticas más relevantes de la Patagonia.
Su generación contribuye a diversificar la matriz eléctrica argentina, aporta energía renovable y mejora la confiabilidad del sistema interconectado.
Desde Energía argumentan que la continuidad operativa resulta indispensable para evitar riesgos sobre el abastecimiento eléctrico y garantizar la seguridad de las instalaciones hasta que concluya el nuevo proceso licitatorio.
La resolución reconoce explícitamente que una licitación de estas características requiere tiempos prolongados debido a la elaboración de pliegos.
También precisa la definición de nuevas reglas de manejo del recurso hídrico, la identificación de inversiones obligatorias y la actualización de los estándares ambientales y de seguridad de presas.
En otras palabras, el Gobierno admite que la nueva concesión demandará varios meses más de trabajo antes de llegar al mercado.
El rol central de Aluar
Detrás de la decisión aparece otro factor determinante: la relación histórica entre Futaleufú y Aluar.
Cuando el Estado privatizó la central en la década del noventa, también firmó un Acta Acuerdo específica que garantizó condiciones particulares de suministro eléctrico para la producción de aluminio.
La fabricación de aluminio es una actividad intensiva en consumo energético. De hecho, la electricidad representa uno de los principales costos de producción del sector a nivel mundial.
Por ese motivo, la Resolución 130 no sólo exige la adhesión de la concesionaria Hidroeléctrica Futaleufú sino también una conformidad expresa de Aluar para continuar operando bajo las condiciones pactadas en el acuerdo original de 1994.
La empresa deberá presentar esa aceptación formal dentro de los cinco días posteriores a la entrada en vigencia de la medida.
Con esta decisión, el Gobierno busca evitar cualquier incertidumbre sobre el abastecimiento eléctrico del complejo industrial de Puerto Madryn, una planta considerada estratégica tanto por su volumen exportador como por su generación de empleo.
Qué pasará con la futura licitación
La resolución ratifica además la intención oficial de lanzar una licitación pública nacional e internacional para adjudicar nuevamente la concesión.
El nuevo esquema se apoyará en los cambios incorporados por el Decreto 450/2025, que estableció expresamente la obligación de convocar a un proceso competitivo cuando venzan las concesiones hidroeléctricas.
La futura adjudicación podría incorporar nuevas exigencias de inversión para extender la vida útil de los activos, actualizar equipamientos y adecuar los estándares ambientales y operativos.
Mientras tanto, el Estado mantendrá una supervisión directa sobre el complejo. La Subsecretaría de Energía Eléctrica continuará actuando como veedor durante toda la etapa de transición y la provincia de Chubut fue nuevamente invitada a designar un representante para participar del seguimiento.
Transición y nueva estrategia oficial
Más allá del caso puntual de Futaleufú, la resolución deja entrever la estrategia que el Gobierno pretende aplicar sobre el conjunto de las concesiones hidroeléctricas que vencieron o están próximas a vencer.
La prioridad oficial parece ser garantizar la continuidad operativa de los complejos mientras se diseñan nuevos procesos competitivos de largo plazo que permitan atraer inversiones privadas sin afectar el abastecimiento eléctrico.
Para el mercado energético, la definición sobre Futaleufú funciona como una señal relevante. Muestra que la administración nacional buscará evitar una estatización transitoria de los activos y optará por mantener a los actuales operadores hasta que las nuevas licitaciones estén listas.
En ese contexto, la represa patagónica se convierte en el primer gran test de una nueva etapa para las concesiones hidroeléctricas argentinas, un negocio que mueve activos estratégicos para el sistema eléctrico y que vuelve a quedar en el centro de la agenda energética nacional.