La dueña de Tersuave y Colorín amplió sus pérdidas por el freno de la construcción
La crisis que atravesó la industria de la construcción durante los últimos años continúa impactando sobre los balances de las empresas proveedoras de insumos para el sector.
Así quedó reflejado en los resultados de Disal, el grupo industrial dueño de las marcas Tersuave y Colorín, que cerró los primeros nueve meses de su ejercicio económico con una pérdida de $4.255,6 millones.
El resultado representa un deterioro del 13,8% frente al mismo período del año pasado, cuando la compañía había registrado un rojo de $3.739,6 millones.
En términos absolutos, las pérdidas aumentaron en casi $516 millones y evidencia una evolución de su rojo que cobra relevancia porque se produjo en un contexto en el que la empresa logró mejorar varios de sus indicadores operativos.
Durante el período aumentó su producción, elevó sus volúmenes de venta y fortaleció su negocio exportador.
Sin embargo, esos avances no le alcanzaron para compensar la caída del mercado local, la presión sobre los márgenes y las consecuencias que todavía arrastra una actividad estrechamente ligada al desempeño de la construcción.
Termómetro sectorial
La compañía, controlada por la familia Torre, es considerada uno de los principales fabricantes nacionales de pinturas y recubrimientos.
Suele además, ser observada como un termómetro de la actividad del sector debido a la fuerte exposición que tiene a las obras residenciales, comerciales e industriales.
Según surge de la documentación que acaba de presentar ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) y que es correspondiente al período finalizado el 30 de abril, las ventas netas en el mercado local alcanzaron los $175.991 millones frente a los $200.294 millones registrados durante igual período del año pasado.
Medidas en moneda homogénea, mostraron una caída real del 12,13%, reflejando que la recuperación observada en algunos indicadores de actividad todavía no se traduce plenamente en la demanda de productos para la construcción y el mantenimiento.
A diferencia de lo ocurrido en el negocio local, las exportaciones exhibieron una evolución positiva.
Las ventas al exterior crecieron desde $1.571 millones hasta $1.818 millones, lo que representó una mejora cercana al 16% en términos reales.
Impacto amortiguado
El dato confirma una tendencia que se viene observando en buena parte de la industria argentina: la búsqueda de mercados externos como alternativa para compensar la volatilidad de la demanda doméstica.
En el caso de Disal, la expansión de las exportaciones permitió amortiguar parcialmente el impacto de la caída del mercado local.
Sin embargo, el negocio internacional todavía representa una proporción limitada respecto de la facturación total del grupo, por lo que no logró revertir el deterioro del resultado final.
La propia dinámica del sector ayuda a explicar el fenómeno.
Las ventas de pinturas están fuertemente vinculadas a la evolución de la construcción privada, las remodelaciones, el mantenimiento de viviendas y la actividad industrial.
Cuando esos segmentos se desaceleran, el impacto suele sentirse rápidamente sobre los fabricantes.
Más producción con menor rentabilidad
Uno de los aspectos más llamativos del balance es que la empresa consiguió incrementar sus niveles de actividad durante el período analizado.
La producción de productos líquidos alcanzó los 39,7 millones de litros, por encima de los 36,5 millones elaborados durante igual período del ejercicio anterior.
Las ventas físicas también mostraron una mejora, al pasar de casi 42 millones de litros a 44,2 millones.
Los números reflejan que la compañía logró sostener su posicionamiento comercial y mantener participación de mercado en un contexto altamente competitivo.
Sin embargo, el aumento de los volúmenes no se tradujo en mejores resultados económicos.
El resultado operativo descendió desde $19.992 millones hasta $19.142 millones, mostrando que la rentabilidad continuó bajo presión.
Razones de la dualidad financiera
La explicación se encuentra en una combinación de factores que viene afectando a buena parte de la industria manufacturera.
Es decir, de mayores costos operativos, necesidad de sostener promociones comerciales para defender participación de mercado y dificultades para trasladar plenamente esos costos a los precios finales.
La paradoja es evidente ya que Disal produjo más, vendió más y exportó más, pero terminó perdiendo más dinero que un año atrás.
El grupo detrás de Tersuave y Colorín
Disal es uno de los mayores fabricantes argentinos de pinturas y recubrimientos.
La compañía fue fundada en 1959 por Camilo Torre y actualmente es presidida por Juan Pablo Torre, integrante de la tercera generación familiar que conduce el grupo.
Su desarrollo histórico estuvo asociado a Tersuave, una de las marcas más reconocidas del mercado argentino de pinturas decorativas, con fuerte presencia tanto en el segmento profesional como en el consumo minorista.
Con el paso de los años la empresa expandió su presencia mediante adquisiciones y nuevos desarrollos comerciales que le permitieron diversificar su oferta y ampliar su participación en distintos segmentos.
Actualmente el portafolio del grupo incluye las marcas Tersuave, Colorín, Hydra, Autopolish, MMB e Indulac 3.0.
En el caso de Colorín, la incorporación de esta marca representó uno de los movimientos más relevantes de los últimos años dentro de la industria local de pinturas.
Ocurre que la operación permitió integrar bajo una misma estructura a dos de las marcas más reconocidas del mercado.
Además de las pinturas decorativas, Disal participa en los segmentos de recubrimientos industriales, productos para madera, soluciones para mantenimiento y artículos destinados al sector automotor.
La empresa opera plantas industriales en Córdoba y San Luis y cuenta con una red comercial que abastece tanto al mercado argentino como a distintos países de la región.
Dejar atrás la crisis
Los resultados de Disal llegan en un momento de transición para el negocio de la construcción.
Tras el fuerte ajuste registrado en la obra pública y la caída de la actividad privada observada durante gran parte de 2024 y 2025, algunos indicadores comenzaron a mostrar señales de recuperación impulsadas principalmente por proyectos privados y por una mayor estabilidad macroeconómica.
Sin embargo, el rebote todavía aparece como insuficiente para recomponer plenamente la demanda de insumos y mejorar los márgenes de las empresas proveedoras.
De hecho, varias compañías vinculadas a materiales para la construcción, pinturas, revestimientos y terminaciones vienen mostrando balances que reflejan una mejora en los volúmenes pero no necesariamente en la rentabilidad.
En ese contexto, la evolución de Disal aparece como una radiografía bastante precisa de la situación actual del sector.
El desafío de recuperar márgenes
De cara a los próximos meses, uno de los principales desafíos para la compañía será transformar la mejora operativa en resultados financieros positivos.
La consolidación de la recuperación de la construcción privada, una mayor demanda de refacciones y mantenimiento y la profundización del negocio exportador aparecen como algunas de las variables que podrían contribuir a revertir la tendencia observada durante los últimos ejercicios.
Por ahora, el balance deja una conclusión clara: aun cuando logró vender más productos y expandir sus exportaciones, la dueña de Tersuave y Colorín sigue sintiendo el impacto de un mercado que todavía no termina de recuperarse de la crisis que golpeó a la construcción argentina.