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Emprendió, perdió 1 millón de dólares en un negocio y tardó 18 años en pagar la deuda sin que nadie supiera

Cuando perdió todo en un emprendimiento, el periodista y empresario eligió reinventarse y crear una comunidad clave para profesionales argentinos
12/06/2026 - 14:40hs
Emprendió, perdió 1 millón de dólares en un negocio y tardó 18 años en pagar la deuda sin que nadie supiera

Por momentos parece un storyteller obsesivo. Habla rápido, salta del rugby al marketing, de una camiseta de fútbol a una estrategia de networking, de Malvinas a una anécdota financiera. Pero detrás de esa energía hay una historia brutal de resiliencia empresarial que casi nadie conocía.

Después de cuatro décadas entre el periodismo, las finanzas y los negocios, Claudio Destéfano todavía recuerda el día que una apuesta empresarial estuvo a punto de destruirlo. Junto a un grupo de socios alquiló Splendid Talk Radio con la ilusión de transformar programas exitosos en un proyecto rentable. Pero el negocio terminó en una pérdida de u$s1 millón y tardó 18 años en pagar la deuda.

"Nuestros programas explotaban de sponsors, pero no sabíamos manejar una radio. No entendíamos cómo comercializar la tanda ni cómo sostener el negocio", admite. La deuda fue tan grande como silenciosa. Durante casi dos décadas, solo él y su esposa supieron que cargaban con un pasivo millonario. Ni sus hijos, ni sus padres, ni sus amigos más cercanos conocían la situación.

Destéfano arrancó como cronista de básquet en Diario Popular mientras trabajaba como cadete en una mesa de dinero en plena fiebre financiera de los años 80. Un encuentro casual con un vicepresidente de banco le cambió la vida.

"Me preguntó si era scout y al mes me llamó para ofrecerme un puesto en la mesa de dinero. Después entendí que confiaron en mí porque asociaban a los scouts con la honestidad", recuerda.

Uno de los momentos más duros llegó cuando el entonces gerente general del Banco Galicia lo convocó para hablar sobre la deuda. "Le dije: Lo único que te puedo prometer es que te voy a pagar. Y él respondió algo que nunca olvidé: 'Lo sé, acordate que los scouts son muy honestos'".

"Mi viejo se enteró 18 años después. Estaba internado cuando terminé de pagar todo y fui a decírselo. 'Viejo, perdí un palo y lo pagué', le dije".

Destéfano asegura que nunca permitió que aquella deuda millonaria se transformara en el centro de su vida. "Odio las internas y mirar para el costado. Si miro para el costado, no miro para adelante", dice. Y lo resume con una metáfora futbolera: "Si a los dos minutos te expulsan un jugador, podés pasarte 88 minutos protestándole al árbitro o reorganizar el equipo para jugar con diez".

Renunció a su trabajo y creó un newsletter pionero

La reconstrucción empezó casi de inmediato. Mientras seguía pagando la deuda, trabajó junto a Daniel Hadad en Radio América y luego desembarcó en la televisión y en Infobae, donde se convirtió en jefe de Negocios cuando el medio todavía era un diario. Pero hubo un episodio personal que terminó de cambiarle la cabeza. En 2003, su hija Bianca tenía apenas tres meses cuando su esposa lo llamó para contarle que la bebé había empezado a sonreír. Esa noche llegó a su casa después de medianoche y la despertó para verla reírse. "Ahí dije: Pará, la vida me está dando otra oportunidad y yo estoy llegando a la una de la mañana".

Al día siguiente renunció. Sin red, todavía endeudado y con cuatro hijos. "Me fui de un día para el otro. Sentí que faltaba un producto", recuerda. Así nació DeStefano.biz, un newsletter pionero que mezclaba información de negocios, networking y contactos empresariales en tiempos donde todavía no existían LinkedIn ni los modelos de suscripción digital.

"El primer sponsor fue Prosegur Alarmas. Tuve que ponerle precio a algo que no existía", recuerda.

También fue precursor del home office mucho antes de que se pusiera de moda. "Nos llamábamos los bananas en pijama. Cada uno trabajaba desde donde podía, pero a las ocho de la mañana todo tenía que estar listo".

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Tras 4 décadas entre el periodismo, las finanzas y los negocios, Claudio Destéfano todavía recuerda el día que una apuesta empresarial estuvo a punto de destruirlo

Con el tiempo entendió que el verdadero valor no estaba solo en la información, sino en la comunidad. Hace 13 años lanzó Ristretto, un modelo de membresías pagas cuando todavía nadie hablaba de economía de suscripción.

"Le escribí a 100 personas y les dije: No tengo muy claro qué va a salir, pero necesito que me acompañen". Ese mismo día aceptaron 70.

Cómo convirtió WhatsApp en una plataforma de negocios

La idea surgió casi de casualidad. Durante unas vacaciones abrió un grupo de WhatsApp para compartir información rápida con sus suscriptores mientras viajaba por Europa y Medio Oriente. En menos de 24 horas, Samsung le dijo: "Estamos lanzando el Galaxy S10 y queremos auspiciar el grupo". "Yo no tenía idea cuánto cobrarles. Les dije que mi unidad de medida eran las membresías y les pasé el equivalente a cinco membresías anuales. Me dijeron que sí".

Poco después, uno de los ejecutivos volvió a llamarlo. "Me da vergüenza pagarte tan poco. Vendimos 800 lucas en teléfonos". Ahí nació RistrePhone, la expansión del ecosistema Ristretto hacia WhatsApp y las comunidades digitales.

Hoy la comunidad tiene más de 3.300 integrantes distribuidos en 86 grupos temáticos donde conviven empresarios, ejecutivos, emprendedores y profesionales. "Nosotros armamos comunidad. El eje virtual son los grupos y el eje presencial son los almuerzos, los encuentros, los after office. Lo importante es conectar personas que puedan ayudarse entre sí".

Ese espíritu también se tradujo en campañas solidarias inesperadas. Uno de los ejemplos más emblemáticos fue Ristretter, una iniciativa nacida durante el furor del álbum del Mundial Qatar 2022, que impulsó una colecta de figuritas destinada a chicos de hogares y comedores con pocas posibilidades de completar el álbum por sus propios medios.

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Destéfano asegura que el mayor problema del emprendedor argentino es querer hacer todo al mismo tiempo.

La campaña explotó. Colegios, grupos de padres, empresas y hasta Panini terminaron involucrados. Lograron completar álbumes para 170 hogares de todo el país. "Ahí entendí que la comunidad no era solamente networking. También podía generar emoción y transformar cosas concretas".

La misma lógica apareció después en otras iniciativas solidarias, incluida una colecta para remodelar la sala homenaje a los caídos en Malvinas en el Museo Malvinas.

El verdadero secreto es qué vas a dejar de hacer

Después de décadas entre medios, negocios y networking, Destéfano asegura que el mayor problema del emprendedor argentino es querer hacer todo al mismo tiempo. "Agarramos todo por las dudas y terminamos debilitándonos".

La reflexión nació después de una charla que le cambió la cabeza. Durante años convivió con una tensión interna: decidir si quería convertirse en una gran figura periodística o en un empresario de medios.

"Me dijeron: Tenés que decidir si querés ser Longobardi o un empresario periodístico. Ahí entendí todo".

La transición fue gradual. Redujo horas de radio y empezó a enfocarse en sus propios proyectos. "Si desaparecía de golpe, el mercado iba a decir que nadie me quería o que no tenía rating. Entonces fui saliendo de a poco. Ni se notó".

Hoy asegura que su principal aprendizaje no tiene que ver solamente con ganar dinero. "El secreto no es qué vas a hacer el año que viene. El verdadero secreto es qué vas a dejar de hacer".

Y aunque construyó un ecosistema de negocios alrededor del networking, sostiene que el objetivo final sigue siendo otro. "Mi propósito es dejar el mundo un poco mejor de cómo lo encontré, pero a través del networking", concluye.