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ALERTA

Del "país barato" al nuevo escenario: Argentina se encarece cada vez más en dólares

Recuperó precios medidos en moneda norteamericana, se acercó al promedio regional y restaurantes e indumentaria son los rubros con mayor nivel de valores
15/06/2026 - 15:41hs
Del "país barato" al nuevo escenario: Argentina se encarece cada vez más en dólares

Argentina empezó a dejar atrás una etapa que marcó la economía reciente: la de un país extremadamente barato en dólares.

Durante buena parte de los últimos años, especialmente después del salto cambiario de diciembre de 2023, el país quedó posicionada como una de las economías con menores precios de la región para quienes medían sus ingresos en moneda extranjera.

Esa ventaja comenzó a desaparecer o por lo menos así resulta de analizar un informe de Fundar que muestra que la economía doméstica se encareció alrededor de 10% en dólares durante el primer trimestre del año.

A partir de ese dato, Argentina pasó de ubicarse claramente por debajo del promedio latinoamericano a acercarse a los niveles de precios regionales.

El dato surge del Índice Mensual de Precios Relativos que aplica Fundar a partir de un sistema de seguimiento que compara el nivel de precios argentino frente a otros países de América Latina y del mundo utilizando la metodología internacional de los Price Level Index (PLI) del Programa de Comparación Internacional del Banco Mundial.

La fundación es un think tank (laboratorio de ideas) y organización sin fines de lucro de Argentina que fue creada en 2020 por el matemático y filántropo argentino Sebastián Ceria con el objetivo de diseñar e investigar políticas públicas para promover el desarrollo sostenible y equitativo del país a mediano y largo plazo.

En su último documento se explica que el nuevo escenario está basado en la combinación entre inflación y tipo de cambio.

El informe detalla que después de la devaluación de fines de 2023, el dólar subió mucho más rápido que los precios internos.

"Eso generó una caída abrupta de los precios argentinos medidos en dólares: restaurantes, servicios, bienes y actividades locales quedaron baratos frente al exterior", se detalla.

Pero durante los meses siguientes ocurrió el movimiento inverso ya que, mientras el tipo de cambio avanzó a un ritmo menor, la inflación siguió elevando los precios internos.

Tarifas, alquileres, salarios, servicios y costos empresarios fueron recomponiendo valores que habían quedado atrasados y por eso Argentina recuperó precios en dólares.

Economía variable: cambió la relación entre precios locales y el valor del dólar.

Esto no significa que todos los productos hayan aumentado 10% en dólares de manera directa, sino que cambió la relación entre los precios locales y el valor del dólar.

En ese sentido, el informe muestra una situación más compleja que una simple definición de "Argentina cara".

En términos generales, el país todavía se mantiene por debajo de economías como Chile, México y Uruguay.

Pero cuando se analiza por categorías aparece otro mapa: hay sectores donde Argentina sigue siendo competitiva y otros donde quedó entre los países con mayores precios relativos de América Latina.

Los casos más llamativos aparecen en dos consumos vinculados al bolsillo cotidiano: restaurantes e indumentaria.

Canasta comparable: dónde están los datos más destacados

En el caso del rubro gastronómico es donde el documento revela uno de los datos más destacados del informe.

Fundar mide la categoría de restaurantes a través de una comparación internacional de precios relativos.

La medición no toma el valor de un plato puntual ni compara una cena específica entre ciudades.

El índice utiliza una canasta comparable de bienes y servicios gastronómicos medida en dólares.

La metodología parte de la clasificación internacional COICOP (Classification of Individual Consumption According to Purpose), utilizada por Naciones Unidas, que divide el gasto de los hogares en categorías de consumo.

Dentro del capítulo "Restaurantes y hoteles" se incluyen servicios gastronómicos y de alojamiento que permiten comparar cuánto cuesta esa actividad en distintos países bajo criterios homogéneos.

El resultado ubica a Argentina por encima del promedio regional en esta categoría y entre los mercados con precios relativos más altos.

La explicación a este fenómeno está en la estructura del sector si se tiene en cuenta que la gastronomía depende principalmente de costos locales: salarios, alquileres, servicios, impuestos y proveedores.

A diferencia de un producto importado, un restaurante no puede trasladar rápidamente una baja internacional de precios porque gran parte de sus costos se generan dentro de la economía argentina.

El problema es que esa recomposición de precios ocurrió en paralelo a una fuerte caída del consumo que obliga a los argentinos a reducir salidas, cambio hábitos, buscar promociones y ajustar el gasto promedio.

Para los restaurantes, el escenario es complejo: precios elevados medidos en dólares y consumidores que todavía administran con cuidado su presupuesto.

Indumentaria, efecto competitivo y una brecha que sigue

El caso de la ropa tiene una particularidad surgida de que la apertura importadora comenzó a generar un efecto competitivo.

La llegada de productos extranjeros presionó a las marcas locales y ayudó a reducir precios en algunos segmentos.

Sin embargo, Argentina partía desde una estructura históricamente cara con una industria textil que acumuló durante años costos elevados por menor escala productiva, impuestos, logística, costos laborales y un mercado interno más chico que el de otros países de la región.

Por eso, aunque las importaciones comenzaron a corregir valores, la Argentina todavía aparece entre los países con precios relativos más altos en indumentaria.

De todos modos, la comparación regional muestra diferencias estructurales con Brasil y México que tienen cadenas textiles más grandes y producen a mayor escala, mientras que Chile tiene una oferta importada amplia y una economía más abierta comercialmente.

En este sentido, el informe destaca que Argentina enfrenta ahora el desafío de competir con más productos importados, pero con costos internos todavía elevados.

Del lado del consumidor, la respuesta fue clara: menos compras, más promociones y postergación de gastos.

La paradoja argentina

Se debe tener en cuenta además que el cambio de escenario que revela el documento de Fundar genera una tensión particular.

Argentina recuperó precios en dólares, pero eso sucede mientras una parte importante de los hogares todavía está ajustando sus gastos.

Es decir, la economía muestra una combinación poco habitual: algunos rubros se acercan a valores regionales o incluso los superan, mientras el consumo interno permanece debilitado.

Restaurantes e indumentaria reflejan esa contradicción porque son sectores donde los precios relativos subieron, pero donde las empresas enfrentan una demanda más cautelosa.

El desafío para las empresas

El paso de un "país barato" a un escenario de precios más normales obliga a las compañías a adaptarse.

La competitividad ya no puede depender solamente de un tipo de cambio favorable teniendo en cuenta que el nuevo escenario exige mayor productividad, reducción de costos, inversión y eficiencia.

Esto significa que el país dejó de ser una oportunidad basada únicamente en precios bajos y que el desafío ahora pasa por recuperar valores en dólares venga acompañada por una economía más competitiva y por una recuperación real del consumo.