• 18/6/2026
ALERTA

El consumo volvió a caer y acumula seis meses en rojo: señales de un enfriamiento que preocupa

Mientras desaceleran las compras financiadas y continúan flojos los rubros masivos, crecen las diferencias entre sectores y niveles de ingresos
18/06/2026 - 14:21hs
consumo inflación supermercado

La recuperación del consumo que comenzó a insinuarse durante buena parte de 2025 parece haber perdido impulso.

Al menos eso es lo que muestran los últimos datos relevados por la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo, cuyo Índice de Consumo Privado (ICP-UP) volvió a registrar una caída en mayo y confirmó una tendencia que ya lleva medio año.

Según el trabajo, el indicador retrocedió 0,3% respecto de abril y mostró una baja interanual de 2,2%, acumulando así seis meses consecutivos de contracción frente a los niveles del año pasado.

Es decir, en los primeros cinco meses de 2026, la caída acumulada alcanza el 1,8% respecto del mismo período del año pasado.

En el informe los investigadores de la UP explican que "el Índice de consumo privado (ICP-UP) de mayo de 2026 registró una leve baja respecto del mes anterior. Por su parte, en la comparación interanual, lleva seis meses consecutivos de retroceso".

Se trata de una señal relevante porque el ICP-UP fue diseñado para anticipar la evolución del consumo privado antes de que aparezcan los datos oficiales.

La Universidad de Palermo desarrolló el indicador utilizando un modelo de nowcasting basado en múltiples variables económicas vinculadas al gasto de los hogares.

Consumo: el rebote perdió fuerza

Más allá de la caída puntual de mayo pasado, uno de los aspectos más llamativos del informe es que muestra un consumo prácticamente estancado durante todo el año.

La propia universidad advierte que, en términos desestacionalizados, "salvo las subas observadas en el bimestre febrero-marzo, el resto de los meses del año el índice se mantuvo prácticamente estancado".

La fotografía refleja un fenómeno que empresarios de distintos sectores vienen describiendo desde hace meses.

La desaceleración de la inflación mejoró algunas variables financieras y permitió cierta recuperación del crédito, pero todavía no logró transformarse en una expansión sostenida del gasto de los hogares.

En este sentido, el comportamiento del consumo aparece cada vez más fragmentado teniendo en cuenta que algunos sectores muestran crecimiento, mientras otros continúan atravesando una situación compleja, especialmente aquellos vinculados al consumo masivo, el ocio y los gastos discrecionales.

Recaudación en baja

Uno de los indicadores más observados por economistas y empresas es la recaudación del IVA medida en términos reales.

En este caso, el informe destaca que volvió a caer el mes pasado y que la tendencia negativa ya se extiende durante buena parte del año.

"En mayo cayó 3,0% interanual y acumula en los primeros cinco meses del año una contracción de 2,3%", señala la Universidad de Palermo.

La importancia de este dato radica en que el IVA suele funcionar como uno de los mejores termómetros de la actividad comercial cotidiana y del nivel de gasto de las familias.

Créditos: se enfría el consumo financiado

Otro dato que comienza a encender luces amarillas es la desaceleración del crédito orientado al consumo.

Durante gran parte del 2025, la expansión de los préstamos personales y las promociones bancarias había sido uno de los motores que ayudaron a sostener las ventas.

Sin embargo, el informe muestra ahora que ese fenómeno comenzó a perder intensidad.

Los investigadores remarcan que "los préstamos vinculados al consumo continuaron desacelerando su tasa de crecimiento" y agregan que "las compras con tarjeta de crédito registraron por primera vez una caída en términos reales".

La caída de 3,5% interanual observada en las compras con tarjeta representa una señal relevante porque históricamente este canal suele anticipar cambios en el comportamiento de los consumidores.

El panorama tampoco resulta alentador en varios rubros ligados a la mesa de los argentinos.

Entre los datos más preocupantes aparece el comportamiento de la carne vacuna, que continúa mostrando una fuerte contracción.

Según el informe, acumula 10 meses consecutivos de caída y registró un retroceso de 13% interanual, al igual que la carne aviar que también mostró números negativos.

En contraste, el consumo de carne porcina continúa ganando terreno y el estudio destaca un crecimiento interanual de 6,2% y una expansión acumulada de 11% en el primer cuatrimestre.

La tendencia confirma un cambio estructural que se viene observando desde hace varios años que es que, frente al encarecimiento relativo de la carne vacuna, una parte creciente de los consumidores migra hacia proteínas más económicas.

Velocidades diferentes

El documento de la UP también permite observar cómo distintos sectores de bienes durables avanzan a ritmos completamente distintos.

Mientras el patentamiento de motos sigue creciendo y registró una suba de 26% interanual en mayo, el mercado automotor volvió a mostrar debilidad.

Según la Universidad de Palermo, los patentamientos de automóviles registraron su cuarta caída del año y retrocedieron 26,2% interanual durante mayo.

La construcción también continúa exhibiendo dificultades.

El despacho de cemento en bolsa, considerado un indicador de las obras pequeñas y refacciones domiciliarias, cayó 8,3% interanual y acumula una baja de 8,9% en lo que va de 2026.

Restaurantes, cines y entretenimiento

En el caso de los rubros vinculados al esparcimiento tampoco lograron sostener la mejora observada a comienzos de año.

"Los datos de los últimos meses revelan cierto retroceso", advierte el informe.

Entre los casos más notorios aparecen los restaurantes tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires, que registraron una caída interanual de 2,9%.

A eso se suma una baja cercana al 20% tanto en espectadores de cine como en el consumo de patios de comida dentro de los centros comerciales.

Para muchas cadenas gastronómicas y operadores de entretenimiento, estos datos reflejan que el consumidor continúa priorizando gastos esenciales y posterga consumos recreativos cuando el ingreso disponible se vuelve insuficiente.

La ropa tampoco logra despegar

La situación se repite en el segmento de indumentaria, de acuerdo a los datos del trabajo.

Las ventas de ropa y calzado medidas a precios constantes mostraron retrocesos significativos tanto en shoppings como en supermercados.

El trabajo de la Universidad de Palermo explica que las ventas en centros comerciales cayeron 16,3% interanual, mientras que en supermercados retrocedieron 14,5%. Las jugueterías también registraron una baja de 16,6%.

La única excepción dentro del rubro fueron los artículos deportivos, que lograron una mejora interanual de 4%.

Un país partido

El informe incorpora además un análisis de la estructura de gasto de los hogares que permite entender cómo impacta la situación económica según el nivel de ingresos.

Los del quintil más bajo destinan el 38,4% de sus gastos a alimentos y bebidas no alcohólicas, mientras que en el quintil más alto esa participación baja al 17,5%.

La diferencia ilustra una realidad conocida pero cada vez más visible: cuanto menor es el ingreso, mayor es la proporción del presupuesto absorbida por necesidades básicas.

Por el contrario, los sectores de mayores ingresos pueden destinar una mayor parte de sus recursos a transporte, salud, restaurantes, turismo, recreación y equipamiento del hogar.

Incluso en términos absolutos, la brecha es enorme con un gasto mensual estimado de los hogares del quintil más alto que prácticamente triplica al de los hogares de menores ingresos.

Recuperación que no llega

Los datos del ICP-UP aparecen en un momento clave para la economía argentina.

Mientras el Gobierno sostiene que la desaceleración de la inflación y la estabilización macroeconómica deberían traducirse en una mejora gradual del consumo, los indicadores de alta frecuencia muestran que esa recuperación todavía no logra consolidarse.

La caída del consumo masivo, el retroceso de actividades recreativas, la desaceleración del crédito y el debilitamiento de las compras financiadas sugieren que una parte importante de los hogares continúa ajustando gastos.

El resultado muestra una economía donde algunos nichos logran crecer, pero donde el consumo agregado sigue sin encontrar un motor capaz de impulsar una recuperación sostenida.

Mientras el índice de la Universidad de Palermo acumula ya seis meses consecutivos de retroceso, el principal interrogante para empresas, comercios y fabricantes es cuánto tiempo más durará esa pausa en la demanda antes de que el rebote prometido llegue finalmente al bolsillo de los consumidores.

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