• 21/6/2026
ALERTA

Son argentinos, inversores les marcaron un error a tiempo y la pegaron con un negocio innovador

Con tecnología de plasma no térmico, Sylvarum esteriliza semillas a escala industrial, reduciendo el uso de agroquímicos y residuos tóxicos
21/06/2026 - 08:50hs
Sylvarum 2

En un contexto global donde las presiones regulatorias y ambientales sobre la agricultura son cada vez más estrictas, la innovación tecnológica se ha convertido en el principal aliado del campo. En este escenario emerge Sylvarum, una startup que desarrolla tecnología de plasma para mejorar la calidad de las semillas sin necesidad de utilizar químicos ni de modificar la genética de las mismas. Al frente de esta revolución biotecnológica se encuentra Guadalupe Murga, cofundadora y CEO, quien junto a un equipo altamente especializado, está construyendo un puente fundamental entre la ciencia y la agroindustria.

La compañía está integrada por un grupo interdisciplinario que reúne a ingenieros expertos en descargas eléctricas de alta tensión, bioquímicos y biólogos. El equipo cuenta con el liderazgo científico de Karina Balestrasse, CSO, investigadora del CONICET y experta en ciencias biológicas, y el liderazgo tecnológico de Leandro Prevosto, CTO, también investigador del CONICET. Pero el camino para llegar a la actual estructura de la empresa estuvo lleno de transformaciones, lecciones de mercado y mudanzas inesperadas.

El origen: de la hidroponía a la revolución del agro extensivo

La historia de la compañía no es lineal. En sus primeros pasos, la startup estaba radicada en Tucumán y se enfocaba en un nicho muy particular del mundo agronómico: los cultivos hidropónicos. El equipo logró levantar capital inicial basándose en el concepto del uso de la electricidad para mejorar el crecimiento de las plantas en estos entornos. Sin embargo, la comprensión del mercado los obligó a replantear su estrategia.

Al comprender dónde residían las verdaderas oportunidades de negocio y los desafíos de la industria, la empresa viró fuertemente hacia la agricultura extensiva, un sector donde Argentina tiene un peso global indiscutido. Este cambio de rumbo, conocido en el ecosistema emprendedor como pívot, tuvo un impacto profundo en la dinámica de la empresa. El equipo original tuvo que relocalizarse, dejando Tucumán para instalarse en Buenos Aires y Venado Tuerto. El compromiso del equipo fue tal que "hasta familias tuvieron que mudarse para lograr que esto fuera posible".

Sobre este proceso de gestación, Murga es enfática: "Una empresa de estas características se construye muy de a poco, con mucho esfuerzo y no sucede de un día para el otro".

El puente entre la ciencia y la industria: una década de desarrollo

Para que la tecnología que hoy ofrece Sylvarum se materializara, fue necesario el trabajo incansable de la ciencia pública argentina. La base científica de lo que hoy aplica la compañía lleva más de 10 años de desarrollo. Todo comenzó cuando Leandro, desde la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) en su Regional Venado Tuerto y el CONICET, lideró el desarrollo de la tecnología de plasma. En paralelo, Balestrasse, desde la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) y el CONICET, validaba e interpretaba los resultados biológicos que esta tecnología generaba sobre las semillas.

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Sylvarum desarrolla tecnología de plasma para mejorar la calidad de las semillas sin necesidad de utilizar químicos ni de modificar la genética de las mismas

Durante todo este trayecto, instituciones como la UTN, la FAUBA y el CONICET fueron indispensables, aportando recursos, infraestructura, talento y apoyo para llevar la idea desde un concepto teórico hasta una tecnología validada a campo. Fue entonces cuando Murga, sumamente interesada en la tecnología de plasma y buscando consolidar el nuevo rumbo de su empresa, contactó a Prevosto y Balestrasse. Su propuesta era clara: dar el paso definitivo y transferir a la industria todo el conocimiento que venían cultivando.

Con esta unión, Sylvarum terminó de conformarse como una estructura sólida, consolidando una "pata importante en la tecnología" y otra "pata importante en los negocios".

El desafío del capital y el gran aprendizaje en San Francisco

Convertir más de 15 años de investigación en una realidad industrial exige recursos económicos considerables. El primer respaldo financiero de Sylvarum provino de GridX, una company builder especializada en desarrollos de biotecnología, cuyo cheque inicial fue vital para sentar las bases de la startup. GridX apostó no solo por el concepto del uso de la electricidad en el agro, sino por la calidad del equipo humano.

El proceso de fundraising es complejo, técnico y humano. Según Murga, requiere entender y transmitir la oportunidad de negocio, pero también de un networking crucial para generar confianza entre los tomadores de decisiones. Luego del apoyo de GridX, se sumaron capitales nacionales como Air Capital, e internacionales como Halcyon Ventures y AgFunder.

Pero el gran punto de inflexión ocurrió durante una gira por Estados Unidos. "El motivo del pívot nació de una lección muy clara que aprendimos a partir del proceso de fundraising desarrollado en San Francisco", confiesa la CEO de la compañía. Tras conversar con más de cien fondos de inversión, el equipo comprendió que el capital de riesgo necesita retornos que justifiquen su inversión, lo que exige operar en mercados lo suficientemente masivos.

Perseguir un nicho como la hidroponía había sido un error. Con esta revelación y el capital asegurado, buscaron aplicar su tecnología a los cultivos extensivos a gran escala, lo que desencadenó el hallazgo del plasma no térmico y la fundamental asociación con Prevosto y Balestrasse, quienes ya realizaban ensayos con empresas semilleras. Con la nueva dirección, lograron captar financiamiento de valor estratégico, sumando al fondo Innventure (un spinoff de AAPRESID) y a inversores ángeles de la red CREA.

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La compañía está integrada por un grupo interdisciplinario que reúne a ingenieros expertos en descargas eléctricas de alta tensión, bioquímicos y biólogos

Sustentabilidad en acción: reducción de pesticidas y optimización

El atractivo principal de la propuesta de Sylvarum radica en su impacto ambiental y económico. El plasma no térmico posee múltiples mecanismos de acción sobre las semillas, siendo el más destacado su capacidad de esterilización, lo que reduce drásticamente la carga patogénica que traen desde el campo. Esto disminuye la necesidad de utilizar agroquímicos. Además, el plasma mejora la adhesión de cualquier tratamiento posterior, volviendo mucho más eficientes a los tratamientos biológicos o químicos que se apliquen.

Los ensayos a campo demuestran que es posible reducir el uso de pesticidas obteniendo resultados de rinde iguales o superiores, protegiendo así el bolsillo del productor. Pero existe un beneficio adicional de gran impacto para la industria: el rescate de los descartes. Históricamente, las semillas tratadas con químicos que no se comercializan terminan siendo desechadas como residuos tóxicos. Al emplear plasma, una semilla tratada no deja residuos químicos en su superficie, permitiendo que sea comercializada como grano en lugar de convertirse en un desecho peligroso.

Los productores agrícolas, preocupados por el cuidado del suelo y la sostenibilidad a largo plazo de sus proyectos, han mostrado una gran recepción ante esta innovación, acercándose por su cuenta e incluso convirtiéndose en inversores de la startup. "Argentina se convierta en un hub muy importante para la creación de este tipo de tecnología", impulsado por grupos de productores muy activos que comparten información y validan datos junto al ecosistema semillero.

Proyecciones a futuro: escalando hacia el estándar de la industria

Actualmente, Sylvarum se encuentra en una etapa de validación, ejecutando pruebas piloto en conjunto con productores y empresas semilleras. La comercialización oficial de la tecnología está prevista para el próximo año.

El mayor desafío inmediato es el escalado. Para ello, la firma está trabajando de la mano de LS electromecánica, la empresa más importante en maquinaria para procesamiento de la región. La industria semillera maneja volúmenes masivos, procesando toneladas por hora. Para evitar cuellos de botella y satisfacer esta demanda industrial, la startup está trabajando junto a una empresa líder de fabricación de maquinaria de semillas en Argentina y la región. El objetivo a corto plazo es instalar máquinas de tratamiento de plasma en las más de cien plantas de procesamiento de semillas que operan actualmente en el país.

Al ser consultada sobre la máxima ambición de la compañía, Murga vislumbra una transformación sistémica en el sector: "El máximo hito sería que toda planta de procesamiento de semilla tenga un equipo de tratamiento de plasma de manera estándar". De lograrlo, el plasma dejará de ser una innovación disruptiva para convertirse en un eslabón cotidiano e indispensable, garantizando una reducción histórica en el impacto ambiental de la industria agrícola a nivel mundial.

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