• 25/6/2026
ALERTA

Tragedia en Venezuela: empresas argentinas evalúan el impacto y una firma de Paolo Roca está en alerta

Compañías con negocios en ese país devastado por dos terremotos siguen de cerca el impacto sobre un mercado que había empezado a recuperarse
25/06/2026 - 15:25hs
Paolo Rocca Tenaris Techint

Por estas horas, Venezuela atraviesa una de las peores emergencias naturales de su historia reciente.

Dos terremotos de fuerte magnitud golpearon al país con pocos segundos de diferencia y dejaron un escenario de devastación que todavía se está midiendo.

Tragedia en Venezuela: terremotos dejan casi 200 fallecidos

El balance provisorio habla de al menos 188 muertos y 1.500 heridos, con más de 150 personas desaparecidas, sin localizar o desplazadas de sus hogares.

Las autoridades advirtieron que las cifras pueden cambiar a medida que avancen las tareas de rescate entre edificios colapsados y zonas que todavía permanecen con dificultades de acceso.

La Guaira, Caracas y otras áreas del centro del país figuran entre las zonas más afectadas, además de que hubo daños en viviendas, hospitales, escuelas, rutas, puentes y edificios públicos.

También quedó afectada infraestructura estratégica, como el aeropuerto internacional Simón Bolívar de Maiquetía, que debió suspender operaciones tras el sismo.

A los derrumbes se sumaron cortes de electricidad, fallas en telecomunicaciones, problemas en el transporte y restricciones en servicios ferroviarios y de metro.

Por eso, la crisis no sólo tiene un impacto humano inmediato, sino también una consecuencia directa sobre la logística, el abastecimiento y la actividad económica.

La prioridad, claramente, está puesta en salvar vidas, asistir a los damnificados y recuperar servicios básicos.

Pero, mientras Venezuela intenta empezar a reconstruirse, las empresas extranjeras que todavía operan en el país comenzaron a evaluar qué parte de sus negocios puede verse afectada.

La preocupación en las empresas argentinas

En la actualidad, la presencia argentina en Venezuela es mucho menor que en otros momentos.

La hiperinflación, las restricciones cambiarias, las relaciones políticas, la caída del consumo, las sanciones internacionales y los problemas para girar utilidades llevaron a muchas compañías a achicar estructuras o directamente abandonar ese mercado.

Sin embargo, varias empresas nunca se fueron del todo.

Algunas mantuvieron oficinas comerciales; otras siguieron trabajando con distribuidores o conservaron operaciones productivas o vínculos con sectores estratégicos.

image placeholder
El impacto de la tragedia de Venezuela en empresas argentinas.

En otros casos retomaron contactos en los últimos años, cuando el comercio bilateral empezó a mostrar señales de recuperación.

Ese mapa incluye varios segmentos de negocios como alimentos, medicamentos, petróleo, energía eléctrica, sanidad animal, bioinsumos, maquinaria agrícola e insumos industriales.

No se trata de un desembarco masivo ni de una apuesta de alto volumen como en Brasil, Chile o Uruguay ya que se trata de un mercado más chico, más riesgoso y más difícil de operar.

Pero para algunas compañías argentinas sigue teniendo valor estratégico: por tamaño de población, por demanda de productos esenciales, por la necesidad de reconstruir infraestructura y por el peso del petróleo dentro de la economía local.

Grupo Techint: el petróleo, bajo la lupa

El punto más sensible para el mundo de los negocios es el petróleo, teniendo en cuenta que Venezuela sigue dependiendo de los hidrocarburos como principal fuente de divisas.

Por eso, cualquier daño en rutas, puertos, terminales, suministro eléctrico o infraestructura asociada al sector energético puede tener un efecto mucho más amplio que el de una interrupción logística común.

En los últimos meses, además, el país venía intentando recuperar parte de su producción petrolera y volver a atraer jugadores internacionales.

Ese proceso había abierto espacio para proveedores industriales y de servicios, entre ellos compañías argentinas.

En ese universo aparece Tenaris, del Grupo Techint, que reforzó su presencia en Venezuela para abastecer a Chevron y a otras petroleras que operan en el país, con tubos sin costura, servicios técnicos y soluciones para exploración y producción.

La apuesta, según información sectorial reciente, podía representar un negocio de alrededor de u$s50 millones durante este 2026 y crecer si se ampliaba el retorno de petroleras internacionales al mercado venezolano.

También aparece Tecpetrol, otra empresa del grupo Techint, con intereses vinculados a hidrocarburos en Venezuela, especialmente asociados al bloque Colón, en la cuenca del Lago de Maracaibo, una de las regiones históricas de la actividad petrolera venezolana.

En ambos casos, el terremoto no necesariamente afecta activos propios argentinos.

El riesgo es operativo ya que si se interrumpen caminos de acceso, terminales, plantas, energía o logística de equipos, pueden demorarse servicios, entregas de tubos, contratos o inversiones.

Energía e infraestructura

El terremoto también golpea en un punto crítico para Venezuela como es su sistema eléctrico.

El país arrastra desde hace años problemas de generación, transmisión, mantenimiento e inversión.

Por eso, cualquier daño adicional puede agravar una red que ya venía funcionando con fragilidad.

En ese contexto aparece IMPSA, la empresa mendocina que volvió a quedar vinculada a Venezuela por proyectos hidroeléctricos.

La compañía, ahora en manos de un fondo inversor norteamericano, firmó recientemente un acuerdo para avanzar en la recuperación de capacidad energética, con un objetivo inicial de 672 MW en 19 meses y un plan de hasta 2.640 MW en cinco años, asociado a obras en Tocoma y Macagua.

La primera, es una central hidroeléctrica estratégica del complejo del bajo Caroní y una de las grandes obras inconclusas del sistema energético venezolano.

En el caso de Macagua también forma parte de ese entramado eléctrico clave para abastecer al país.

Para IMPSA, Venezuela no es un mercado de consumo masivo, sino de ingeniería, turbinas, equipamiento electromecánico y contratos de infraestructura.

El terremoto puede tener un doble efecto: demorar decisiones en el corto plazo por la emergencia, pero aumentar la urgencia de reconstruir y fortalecer el sistema eléctrico una vez que pase la etapa crítica.

Alimentos y medicamentos

Fuera del petróleo y la energía, el otro núcleo de empresas argentinas con exposición está vinculado a productos esenciales.

En alimentos, Arcor mantiene presencia en Venezuela mediante Unidal Venezuela S.A., su oficina comercial en Caracas, abierta en 2006.

Desde allí trabaja con importadores y distribuidores para comercializar golosinas, chocolates, galletitas, alimentos y productos de consumo masivo.

La compañía no depende de Venezuela como mercado central, pero el país sigue integrado a su red latinoamericana.

El impacto del terremoto no pasa por una planta industrial dañada, sino por la posibilidad de que se compliquen depósitos, transporte, rutas, pagos, abastecimiento y llegada de productos a los puntos de venta.

En medicamentos, Laboratorios Bagó mantiene presencia regional y actividad comercial vinculada al abastecimiento de especialidades medicinales.

En una emergencia de estas características, el negocio farmacéutico adquiere una sensibilidad mayor: no se trata solamente de ventas, sino de disponibilidad de productos para clínicas, hospitales, farmacias y droguerías.

Roemmers también aparece entre las compañías argentinas con presencia farmacéutica en Venezuela.

El laboratorio cuenta con operaciones vinculadas a producción y comercialización de medicamentos dentro de su red regional.

En su sitio corporativo informa una planta farmacéutica con 4.800 metros cuadrados, capacidad de producción de 35 millones de unidades por año y una dotación de 90 personas.

Para los laboratorios, el problema principal no es la demanda que puede incluso aumentar en una emergencia.

El riesgo está en la distribución: cortes de luz, rutas dañadas, transporte limitado, problemas en depósitos y dificultades para sostener la cadena de abastecimiento.

Agro, sanidad animal y maquinaria

La relación comercial entre Argentina y Venezuela también tiene un componente agroindustrial.

En ese sentido, Biogénesis Bagó, especializada en salud animal, acordó en su momento un plan para entregar 10 millones de dosis de vacunas antiaftosa a Venezuela, un insumo clave para la producción ganadera y la sanidad animal.

También Rizobacter participa con bioinsumos, inoculantes y tratamientos de semillas para mejorar productividad agrícola.

Del mismo modo, Bernardin y Tedeschi aparecen vinculadas a maquinaria agrícola, mientras que Hersems trabaja con semillas híbridas y Chemtec participa en agroquímicos e insumos industriales.

En estos casos, la presencia no implica necesariamente grandes plantas propias en Venezuela.

El modelo pasa por exportaciones, acuerdos comerciales, transferencia tecnológica, distribuidores y proyectos para fortalecer la producción local.

En estos casos, el impacto del terremoto puede sentirse en demoras para despachar mercadería, dificultades para ingresar productos, postergación de compras y cambios en las prioridades de inversión del sector agropecuario venezolano.

Comercio bilateral que crece

En el caso del intercambio comercial entre Argentina y Venezuela, ya no tiene el tamaño de otras épocas, pero volvió a mostrar movimiento.

De hecho, en los primeros 11 meses de 2025, las exportaciones argentinas hacia Venezuela alcanzaron alrededor de u$s390 millones, por encima de los u$s317,7 millones registrados durante todo 2024.

En el caso de las importaciones argentinas desde Venezuela fueron mucho menores: apenas u$s14,2 millones.

El resultado fue un superávit comercial argentino cercano a u$s376 millones.

Qué le vende Argentina

En el caso de las exportaciones, el país comercializa principalmente productos agroindustriales y alimentos, como aceite de soja, maíz, harina de soja, porotos negros y leche entera en polvo.

También aparecen medicamentos, alimentos elaborados, maquinaria agrícola, insumos para el agro y equipamiento industrial.

En cuanto a las importaciones desde Venezuela, se concentran en derivados del cacao, algunas materias primas y productos agroalimentarios de bajo peso relativo.

Ese perfil comercial explica por qué las empresas argentinas que siguen con atención la crisis están vinculadas justamente a alimentos, salud, agro, energía e infraestructura.

La logística, el primer impacto

Hasta el momento no hay reportes públicos de daños directos sobre activos de empresas argentinas ni afectación de personal.

El impacto más probable está en la logística, por ejemplo, a partir del cierre o la afectación del aeropuerto de Maiquetía que limita la conectividad aérea.

Los daños en rutas y puentes complican la distribución terrestre, en tanto que los cortes eléctricos afectan depósitos, plantas, hospitales, comercios y cadenas de frío.

Las fallas en telecomunicaciones dificultan pedidos, pagos, coordinación y seguimiento de envíos.

En ese sentido, para una empresa que exporta alimentos, el problema puede ser entregar tarde o asumir mayores costos.

Para un laboratorio, puede ser no llegar a tiempo con medicamentos, mientras que para una compañía petrolera o proveedora del sector, puede ser no poder mover equipos.

Por su parte, para una empresa de infraestructura, puede ser reprogramar obras o inspecciones.

Qué puede pasar

Para los analistas del mercado, el impacto económico dependerá de la velocidad con que Venezuela consiga recuperar infraestructura básica.

Si rutas, puertos, aeropuertos, energía y telecomunicaciones vuelven a funcionar en pocos días, las empresas argentinas enfrentarán principalmente demoras, mayores costos y reprogramación de operaciones.

Si la crisis se prolonga, el escenario será más delicado: problemas de abastecimiento de medicamentos y alimentos, freno de importaciones, retrasos en proyectos petroleros y energéticos, y postergación de inversiones agroindustriales.

Más adelante, cuando la emergencia humanitaria ceda, también puede abrirse una etapa de reconstrucción en la que empresas de ingeniería, energía, salud, alimentos, maquinaria e infraestructura encuentren nuevas oportunidades.

Pero esa discusión todavía queda lejos y hoy Venezuela sigue intentando rescatar sobrevivientes, asistir a miles de familias y recuperar servicios básicos.

Para las empresas argentinas, el seguimiento económico es inevitable. Pero la prioridad del país golpeado por el terremoto sigue estando en otro lugar: salvar vidas y empezar a reconstruir lo que quedó en pie.

Temas relacionados