• 25/6/2026
ALERTA

Genneia ganó la pulseada por un millonario negocio que promete cambiar el mapa energético

Se adjudicó más de la mitad de la potencia licitada por el Gobierno nacional para incorporar sistemas de almacenamiento de energía con baterías
25/06/2026 - 18:18hs
genneia

La primera gran licitación nacional para incorporar sistemas de almacenamiento de energía con baterías ya tiene un claro vencedor.

Según los resultados de la compulsa económica a los que accedió iProfesional, Genneia concentró más la mitad de la potencia adjudicada, muy por encima de sus competidores.

Detrás de esa definición se abre un negocio de alrededor de u$s700 millones que cambiará el mapa del sistema eléctrico argentino, acelerará inversiones privadas y marcará el desembarco definitivo de una tecnología considerada clave para sostener el crecimiento de Vaca Muerta, la minería y las energías renovables.

El resultado del proceso se conoce luego de varios meses de preparación, cientos de ofertas y una competencia inédita entre las principales empresas del sector.

De acuerdo con la documentación de resultados, la compañía obtuvo 421 MW de los 701 MW adjudicados, es decir, cerca del 60% de toda la potencia finalmente asignada por CAMMESA para esta primera etapa del programa.

Muy por detrás quedó 360Energy, con 150 MW adjudicados, mientras que otras empresas de peso como YPF Luz, Central Puerto, Pampa Energía, MSU Energy, PCR, Secco, Aluar, Sullair, SIXA Energy y otros desarrolladores participaron de la licitación con decenas de proyectos, aunque sin lograr un volumen de adjudicaciones comparable al de Genneia.

La magnitud del resultado refleja el fuerte interés que despertó una convocatoria que, pese a ser la primera destinada al almacenamiento eléctrico fuera del AMBA, terminó convirtiéndose en una de las licitaciones más competitivas de la historia reciente del mercado energético argentino.

Genneia va por un negocio millonario

La convocatoria impulsada por la Secretaría de Energía y administrada por CAMMESA busca incorporar 700 MW de sistemas de almacenamiento mediante baterías (BESS) en nodos considerados críticos del Sistema Argentino de Interconexión (SADI).

El objetivo es almacenar electricidad cuando sobra generación y liberarla durante los momentos de mayor demanda, evitando sobrecargas, reduciendo la probabilidad de cortes y mejorando la estabilidad del sistema eléctrico.

En este sentido, el Gobierno estima que esta primera etapa movilizará inversiones cercanas a u$s700 millones, financiadas íntegramente por el sector privado mediante contratos de largo plazo con CAMMESA.

Interés mayor al esperado

En total se presentaron 235 proyectos pertenecientes a 37 empresas nacionales e internacionales, que ofrecieron 8.335 MW, una potencia casi doce veces superior a los 700 MW que buscaba contratar inicialmente la convocatoria.

Para los especialistas del sector, semejante nivel de competencia confirma dos tendencias.

La primera es que existe una enorme expectativa por el desarrollo del negocio del almacenamiento eléctrico en Argentina.

La segunda, que las empresas ven una oportunidad de largo plazo en un mercado que hasta hace pocos años prácticamente no existía en el país.

Una solución rápida

Pero la licitación no nació por casualidad sino que se generó durante los últimos años, cuando el sistema eléctrico argentino incorporó miles de megavatios de generación renovable, especialmente parques eólicos y solares.

Sin embargo, la expansión de las líneas de transmisión no avanzó al mismo ritmo.

El resultado es que muchas regiones cuentan con capacidad para generar electricidad, pero no siempre pueden transportarla hacia los grandes centros de consumo.

En ese contexto, las baterías aparecen como una solución mucho más rápida que construir nuevas líneas de alta tensión ya que otorgan la posibilidad de almacenar energía durante varias horas y entregarla cuando la demanda aumenta o cuando una parte de la red presenta restricciones.

La propia Secretaría de Energía sostuvo que estos sistemas permiten aportar reservas operativas, dar mayor flexibilidad al despacho eléctrico y reducir el riesgo de interrupciones del servicio durante los picos de consumo.

Ese aspecto cobra especial importancia frente al crecimiento esperado de la demanda por proyectos vinculados con Vaca Muerta, el desarrollo del litio, la minería metalífera y nuevas inversiones industriales que requieren un suministro eléctrico cada vez más estable.

Cómo quedó el reparto

Los resultados de la licitación muestran un claro predominio de Genneia que consiguió adjudicaciones en nodos estratégicos como Bragado, El Bracho, Chascomús, Cañada de Gómez, Mar de Ajó y otros puntos considerados críticos para el sistema eléctrico nacional.

En conjunto, esos proyectos le permitieron quedarse con 421 MW, muy por encima de cualquier otro competidor.

El documento también muestra que el promedio económico de las ofertas adjudicadas fue de u$s8,198 millones, mientras que algunas de las propuestas ganadoras presentaron valores desde u$s7,397 millones, reflejando una fuerte competencia de precios entre los participantes.

Apuesta por un nuevo negocio

Más allá de quedarse con la mayor porción de la licitación, el resultado confirma la estrategia que Genneia viene desarrollando desde hace varios años: convertirse en el principal jugador privado de la transición energética en Argentina.

La empresa ya lidera el mercado de generación renovable del país; opera algunos de los parques eólicos más grandes de la Argentina, como Madryn, Chubut Norte, Villalonga, Pomona y Necochea, además de parques solares en San Juan, Mendoza, Salta y otras provincias.

En conjunto supera los 1.300 MW de potencia instalada entre proyectos eólicos y solares, lo que la convierte en el mayor generador renovable del mercado argentino.

La adjudicación obtenida en AlmaSADI implica pasar de ser líder en generación renovable a convertirse también en uno de los actores centrales del negocio del almacenamiento eléctrico.

Para la compañía existe una lógica clara detrás de esa estrategia y es que las baterías permiten aprovechar mucho mejor la producción de los parques eólicos y solares, almacenando electricidad cuando hay abundante generación y liberándola durante los horarios de mayor demanda o cuando disminuye el viento o la radiación solar.

En otras palabras, almacenamiento y renovables dejaron de ser negocios separados para convertirse en dos actividades complementarias.

Las diferencia en las ofertas

Si bien Genneia aparecía entre las favoritas, pocos esperaban una diferencia tan amplia respecto del resto de los competidores.

Según el documento de resultados, la empresa consiguió 421 MW adjudicados, mientras que el segundo lugar quedó para 360Energy, con 150 MW, mientras que el resto prácticamente no logró adjudicaciones significativas.

El ranking muestra además que numerosos jugadores presentaron una importante cantidad de proyectos, pero quedaron fuera por precio o por las características técnicas de sus ofertas.

Entre ellos aparecen compañías que ocupan posiciones relevantes dentro del mercado eléctrico argentino como YPF Luz, uno de los principales generadores privados del país y Central Puerto, líder histórico de la generación térmica.

También, Pampa Energía, uno de los mayores grupos energéticos integrados; MSU Energy, fuerte operador de centrales térmicas; PCR, con presencia creciente en renovables y Aluar, que además de producir aluminio participa en generación eléctrica.

Otros que quedaron afuera son Sullair, tradicional proveedor de soluciones energéticas; Secco, referente en generación distribuida y SIXA Energy, uno de los desarrolladores más activos en almacenamiento.

El documento muestra que varias de estas empresas presentaron numerosos proyectos, pero no lograron ubicarse entre las ofertas económicamente más competitivas.

Competencia feroz

Uno de los datos que más llamó la atención del mercado fue el nivel de competencia ya que las 37 empresas que participaron presentaron proyectos por 8.335 MW, cuando la convocatoria buscaba apenas 700 MW.

Eso significa que hubo ofertas por una potencia casi 12 veces superior al cupo disponible, una relación que pocas veces se observa en licitaciones energéticas en Argentina.

Más allá del resultado económico, la licitación dejó otra conclusión que en el sector energético consideran incluso más importante.

El almacenamiento mediante baterías dejó de ser una tecnología experimental para transformarse en un negocio competitivo.

Hasta hace pocos años las inversiones en BESS estaban limitadas a proyectos piloto o pequeñas instalaciones asociadas a parques renovables.

Hoy los grandes generadores eléctricos ya consideran al almacenamiento como una nueva unidad de negocios.

Eso explica por qué compañías que históricamente competían únicamente en generación térmica, hidráulica o eólica decidieron presentar ofertas.

También explica el creciente interés de proveedores internacionales de baterías de litio, fabricantes de inversores, empresas de electrónica de potencia y fondos especializados en infraestructura energética.

En definitiva, AlmaSADI no solo repartió contratos. También terminó de abrir un mercado completamente nuevo para el sistema eléctrico argentino, que promete movilizar cientos de millones de dólares en los próximos años.

Qué cambia para Vaca Muerta

Más allá de quién ganó y quién perdió la licitación, el verdadero impacto de AlmaSADI se empezará a medir cuando los sistemas entren en funcionamiento.

La incorporación de baterías a gran escala busca resolver uno de los principales problemas que enfrenta hoy el sistema eléctrico argentino: la dificultad para acompañar el crecimiento de la demanda con una infraestructura de transporte que lleva años operando al límite en varias regiones del país.

Por un lado, Vaca Muerta demanda más energía a medida que crecen las perforaciones, las plantas de tratamiento, los oleoductos y los proyectos de industrialización del gas y el petróleo.

Por el otro, la expansión de la minería del litio, cobre y oro en el NOA requiere un suministro eléctrico continuo y confiable para operaciones que funcionan las 24 horas.

A eso se suma el crecimiento sostenido de los parques eólicos y solares, cuya producción depende de factores climáticos y necesita sistemas capaces de almacenar energía cuando existe excedente y liberarla cuando baja la generación.

En ese escenario, las baterías dejaron de ser un complemento para convertirse en una pieza central del sistema eléctrico.

Un negocio que recién empieza

En los mercados más desarrollados, los sistemas BESS ya forman parte de la infraestructura energética.

Estados Unidos incorporó miles de megavatios de almacenamiento durante los últimos años para acompañar el crecimiento de la energía solar.

Australia convirtió las baterías en un componente esencial de su red eléctrica luego de los problemas registrados en Australia del Sur.

Chile comenzó a instalar grandes proyectos para aprovechar la enorme generación fotovoltaica del desierto de Atacama, mientras que Brasil también avanza en mecanismos regulatorios para incorporar almacenamiento a gran escala.

Argentina llegaba con retraso frente a esa tendencia y hasta ahora existían únicamente proyectos puntuales asociados a parques renovables o experiencias piloto.

AlmaSADI representa la primera convocatoria nacional destinada específicamente a contratar capacidad de almacenamiento fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires y, para muchos especialistas, marca el nacimiento de un mercado completamente nuevo.

El antecedente

Antes de AlmaSADI, la Secretaría de Energía había impulsado AlmaGBA, una convocatoria destinada a reforzar el abastecimiento eléctrico en el área de concesión de Edenor y Edesur.

Aquella experiencia sirvió para probar el esquema de contratación de sistemas BESS mediante contratos administrados por CAMMESA y mostró el fuerte interés del sector privado por participar en este tipo de proyectos.

AlmaSADI amplía ese modelo al resto del país, focalizando la instalación de baterías en nodos donde el sistema presenta mayores restricciones o donde se prevé un fuerte crecimiento de la demanda.Los proyectos adjudicados se distribuirán en provincias como Buenos Aires, Tucumán, Santa Fe, Chaco, Formosa, Corrientes, La Pampa y otras regiones estratégicas del Sistema Argentino de Interconexión.

Lo que viene

Los resultados conocidos constituyen solo una etapa del proceso porque tras la adjudicación deberán completarse la firma de los contratos con CAMMESA, el cierre del financiamiento, la adquisición de los equipos y el inicio de las obras civiles y electromecánicas.

El desafío tampoco será menor para la cadena de proveedores debido a que el crecimiento del mercado de almacenamiento impulsará la demanda de baterías de litio, inversores, transformadores, sistemas de control, electrónica de potencia, software de gestión y servicios de ingeniería, un segmento donde participan tanto fabricantes internacionales como empresas argentinas especializadas.

También abrirá nuevas oportunidades para constructoras, compañías de montaje eléctrico y proveedores de servicios de operación y mantenimiento.

Un nuevo mapa 

Más allá de los números, AlmaSADI deja una señal que el mercado energético interpreta como decisiva.

Durante años, la competencia entre las grandes compañías eléctricas se concentró en la generación térmica, hidroeléctrica, eólica o solar.

Ahora aparece una nueva categoría de negocio: el almacenamiento de energía, una actividad que promete captar inversiones multimillonarias durante la próxima década y convertirse en un componente indispensable para garantizar la estabilidad del sistema eléctrico.

En ese nuevo escenario, Genneia parte con una ventaja significativa. La empresa no solo ratificó su liderazgo en energías renovables, sino que, según los resultados de la licitación a los que accedió iProfesional, también quedó posicionada como el principal jugador del naciente mercado argentino de almacenamiento eléctrico, al adjudicarse 421 de los 701 MW asignados en la convocatoria.

Para el resto de los participantes, el resultado deja una conclusión clara: la carrera por las baterías recién comienza.

El fuerte interés demostrado por 37 empresas y 235 proyectos confirma que la competencia por este negocio seguirá creciendo a medida que el Gobierno lance nuevas convocatorias para reforzar una red eléctrica que necesita sumar flexibilidad, confiabilidad y capacidad para acompañar el desarrollo de Vaca Muerta, la minería y las energías renovables.

En ese contexto, AlmaSADI puede convertirse en el primer capítulo de una nueva etapa de inversiones para el sector energético argentino.

El desafío para Genneia

Si bien el resultado posiciona a la empresa como la gran ganadora de la licitación, ahora comienza una etapa mucho más compleja: ejecutar los proyectos en tiempo y forma.

Los sistemas BESS demandan inversiones intensivas en tecnología, una ingeniería sofisticada y una cadena de suministro global que hoy está dominada por fabricantes asiáticos y estadounidenses.

La mayor parte de las baterías de gran escala que se instalan en el mundo provienen de empresas como CATL, BYD, Sungrow, Huawei, Tesla Energy o Fluence, entre otros proveedores especializados.

Eso implica que los adjudicatarios deberán cerrar acuerdos tecnológicos, asegurar el abastecimiento de equipos y avanzar con el financiamiento de obras que, en muchos casos, requerirán desembolsos millonarios antes de comenzar a percibir ingresos.

Para Genneia, sin embargo, el desafío llega con una ventaja: la empresa acumula experiencia en la estructuración de grandes proyectos de infraestructura energética y en el acceso a financiamiento internacional.

Durante los últimos años obtuvo recursos mediante emisiones de bonos verdes, créditos de organismos multilaterales y préstamos de bancos internacionales para desarrollar parques eólicos y solares, una experiencia que ahora buscará trasladar al negocio del almacenamiento.

Un mercado que seguirá creciendo

En el sector energético existe consenso en que AlmaSADI difícilmente sea la última convocatoria.

El crecimiento de la demanda eléctrica, la expansión de Vaca Muerta, el avance de la minería y la necesidad de incorporar más generación renovable obligarán a seguir reforzando la red con nuevas inversiones en almacenamiento.

De hecho, distintas consultoras internacionales estiman que el mercado mundial de baterías crecerá a tasas de dos dígitos durante la próxima década, impulsado por la caída de los costos tecnológicos y por la necesidad de estabilizar sistemas eléctricos con una participación cada vez mayor de energías renovables.

Argentina no aparece ajena a esa tendencia ya que cuenta con uno de los mayores recursos de litio del mundo.

Aunque hoy la fabricación local de baterías todavía es limitada, el desarrollo de este mercado podría abrir nuevas oportunidades para proveedores nacionales de ingeniería, software, electrónica de potencia, servicios de operación y mantenimiento e integración de sistemas.

Mensaje para los inversores

Más allá del reparto de los contratos, la licitación dejó otra señal que fue seguida de cerca por bancos, fondos de inversión y desarrolladores.

La respuesta del mercado mostró que existe apetito por invertir en infraestructura energética en Argentina cuando las reglas de contratación son claras y los contratos ofrecen previsibilidad.

Las 37 empresas que presentaron 235 ofertas por una potencia cercana a los 8.335 MW reflejan un nivel de interés que superó ampliamente las expectativas oficiales y que difícilmente hubiera existido hace apenas unos años.

En otras palabras, el mercado respondió con una oferta doce veces superior a la capacidad buscada por CAMMESA, una relación que pocas veces se observa en licitaciones de infraestructura energética.

Ese dato es interpretado como una señal de confianza en un segmento con fuerte potencial de crecimiento.

El negocio detrás de las baterías

Hasta hace pocos años, el valor de una empresa eléctrica se medía principalmente por la cantidad de centrales que operaba o por los megavatios que podía generar.

La transición energética está modificando esa lógica.

Ahora comienza a cobrar importancia otro activo: la capacidad para almacenar electricidad y administrarla de manera inteligente.

Quien logre combinar generación renovable, almacenamiento y herramientas digitales para gestionar la energía tendrá una ventaja competitiva frente al resto del mercado.

Por eso, la licitación AlmaSADI no sólo repartió proyectos: también marcó el inicio de una nueva etapa para el negocio eléctrico argentino.

Si los resultados del documento al que accedió iProfesional se confirman en la adjudicación definitiva, Genneia habrá dado un paso decisivo para consolidar un liderazgo que ya no se limitará a la generación eólica y solar.

También abarcará el almacenamiento de energía, uno de los segmentos con mayor potencial de crecimiento del mercado eléctrico mundial.

Los 421 MW adjudicados sobre un total de 701 MW muestran la magnitud de esa posición y anticipan una competencia que, lejos de terminar con esta licitación, recién empieza.