Gigante del café acelera su estrategia para garantizar el suministro frente al cambio climático
El negocio del café atraviesa un desafío que empieza a modificar las decisiones de las principales compañías cafeteras. El avance del cambio climático afecta la productividad de los cultivos, aumenta la exposición a enfermedades y obliga a revisar cómo se garantiza el abastecimiento de una materia prima clave para una de las bebidas más consumidas del mundo. Frente a este escenario, Nescafé avanzó con una estrategia global que busca transformar la forma en que obtiene sus granos y reducir los riesgos futuros de su cadena de suministro.
La compañía informó que durante 2025 el 53% del café verde que compró provino de productores que aplican prácticas de agricultura regenerativa. El dato forma parte del avance del Plan Nescafé 2030, una iniciativa que comenzó hace 15 años y que apunta a trabajar sobre toda la cadena de valor, desde el cultivo hasta la fabricación y distribución.
La decisión responde a una problemática que atraviesa a la industria cafetera a nivel mundial. Los cafetos, como otros cultivos agrícolas, están expuestos a cambios en las temperaturas, períodos de sequía, lluvias irregulares y aparición de nuevas enfermedades. Además, las plantas envejecidas pierden capacidad productiva, lo que puede reducir los rendimientos de los productores y generar mayor presión sobre la oferta futura.
Para una compañía que depende de millones de kilos de café al año, el desafío pasa por reducir el impacto ambiental y asegurar la disponibilidad de materia prima en los próximos años. En ese contexto, Nescafé busca que una parte cada vez mayor de sus proveedores adopte modelos productivos que permitan mantener la capacidad de los suelos y mejorar la resistencia de los cultivos.
La agricultura regenerativa es uno de los ejes de esa estrategia. El modelo incluye prácticas como la agroforestería, que combina árboles con cultivos para mejorar las condiciones del suelo y generar mayor biodiversidad, el uso de cultivos de cobertura para proteger la tierra y una gestión más eficiente de fertilizantes. También contempla la diversificación de los ingresos de los productores mediante cultivos complementarios.
Durante 2025, Nescafé indicó que más de 100.000 productores de 15 países recibieron capacitación en estas prácticas, además de formación sobre gestión económica de sus explotaciones y aspectos sociales vinculados a la actividad. El acompañamiento estuvo a cargo de más de 1.600 agrónomos y técnicos de campo.
Renovación de cultivos, reducción de emisiones y una cadena de suministro más resistente
La estrategia también incluye medidas sobre la renovación de las plantaciones. Según la compañía, los cafetos más antiguos tienen menor productividad y son más vulnerables frente al cambio climático. Por ese motivo, durante 2025 distribuyó 20.3 millones de plantines de café a productores de distintos mercados para impulsar la renovación de cultivos con variedades más resistentes.
Además del trabajo con agricultores, el plan incorpora objetivos vinculados con emisiones y operaciones industriales. Nescafé informó una reducción del 18,3% en los gases de efecto invernadero asociados al café verde respecto de la línea de base de 2018. También señaló que el 98,6% de la electricidad utilizada en sus plantas de producción de café durante 2025 provino de fuentes renovables.
Otro de los puntos del informe está relacionado con la trazabilidad del origen del producto. La compañía comunicó que el 94,3% del café utilizado por Nescafé provino de fuentes consideradas responsables bajo sus criterios de abastecimiento, con lotes que pueden ser rastreados hasta grupos de agricultores identificados y con verificaciones independientes.
El programa también incorporó una dimensión social, con iniciativas relacionadas con derechos humanos dentro de las comunidades productoras. Entre ellas, Nescafé desarrolló junto con Terre des Hommes un marco de protección infantil para fortalecer sistemas de prevención en las zonas donde se cultiva café. Además, amplió su colaboración con la Organización Internacional del Trabajo para promover mejores condiciones laborales dentro de la cadena.
El avance de Nescafé muestra cómo las grandes marcas del sector están modificando sus estrategias frente a un problema que combina ambiente, producción y negocios. En un escenario donde el cambio climático amenaza la estabilidad de los cultivos, las compañías cafeteras buscan asegurar el acceso futuro al café mediante nuevas prácticas agrícolas, mayor trazabilidad y una cadena de suministro capaz de resistir los cambios que enfrenta la industria.