La minería de oro y plata en la Argentina vuelve a capturar la atención de grandes inversores
La minería de oro y plata en la Argentina vuelve a capturar la atención de los mercados internacionales de capitales. En esta oportunidad, el centro de las miradas se desplaza hacia la provincia de Salta, donde una compañía minera de etapa temprana (junior) acaba de presentar resultados que reconfiguran el mapa de activos de la región. Se trata de Orestone Mining Corp., firma que concluyó la Fase I de sus tareas operativas en el proyecto Francisca, un área estratégica que promete albergar un yacimiento de dimensiones corporativas significativamente mayores a las estimadas en los modelos preliminares.
El mercado minero global suele mirar con lupa estas campañas iniciales, ya que definen el potencial de los proyectos para transformarse en operaciones comerciales a gran escala o en atractivos objetivos de adquisición para las principales multinacionales (majors). En este contexto, los trabajos superficiales de mapeo estructural y la apertura de trincheras en Francisca no solo ratificaron las hipótesis de los geólogos, sino que rompieron el perímetro conocido del yacimiento al detectar nuevas áreas mineralizadas de alto impacto.
Anatomía del hallazgo: los números que validan el potencial del proyecto
El despliegue operativo de Orestone se concentró en la limpieza profunda y el análisis de 13 trincheras en el bloque denominado Zona Sur de Oro, sumadas a otras 5 excavaciones en la Zona Norte. Durante un bimestre clave de intenso trabajo de campo, los equipos técnicos extrajeron 675 muestras de roca, logrando delimitar con precisión un sistema de vetas de cuarzo y limonita con fuerte presencia de metales preciosos.
De acuerdo con las métricas corporativas validadas por los laboratorios, la Zona Sur presenta características de escala muy atractivas para la industria, con una extensión lineal comprobada en superficie de 400 metros, mientras que el ancho operativo oscila entre los 30 y los 75 metros, consolidando una media general de 50 metros. En tanto que las leyes promedio, al procesar 332 muestras de las trincheras del sur (y aislando estadísticamente cinco intervalos de altísima concentración para evitar distorsiones en los promedios generales), se obtuvo una ley de 1,04 g/t de oro y 7,80 g/t de plata.
Sin embargo, el dato que despertó mayor interés entre los analistas financieros se ubica en el extremo meridional de esta estructura. En ese sector, el depósito se subdivide en tres vetas diferenciadas que alcanzan espesores reales de hasta 2,15 metros. Allí, las leyes escalan a niveles sobresalientes, con registros de entre 5,12 y 8,77 g/t de oro, complementadas con valores de plata de hasta 83 g/t.
El equipo geológico constató que estas estructuras de alta ley no concluyen en ese punto, sino que se introducen por debajo de un sector aluvial cubierto por el lecho de un río. Los indicios técnicos señalan que este sistema conecta directamente con una nueva estructura ubicada a 250 metros: la Zona Kelly. En contraposición, el bloque Norte no arrojó por el momento valores que despierten un interés económico directo, aunque se mantiene bajo monitoreo por el tipo de alteración que exhiben sus rocas.
Nuevos frentes exploratorios: Kelly y Tom East cambian la escala del negocio
La revaluación de un activo minero depende críticamente de su capacidad de crecimiento en volumen. En el caso de Francisca, el hallazgo de dos nuevos sistemas —bautizados como Kelly y Tom East— modificó por completo las proyecciones de Orestone, ya que ambos frentes se encuentran completamente abiertos en tres direcciones geográficas, lo que augura un potencial de expansión considerable.
La Zona Kelly se perfila como la continuación natural de la Zona Sur. Los muestreos iniciales en su flanco oriental expusieron tres paneles mineralizados integrados por densas redes de stockwork (mallas de guías o venillas de mineral):
- El primer bloque detectó 0,24 g/t de oro en un tramo de 20 metros
- El segundo escaló a 0,41 g/t de oro a lo largo de 40 metros
- El tercero aportó 0,39 g/t de oro en un tramo de 20 metros
Al este de este sector, se identificó un dique porfídico de gran relevancia, fuertemente silicificado y con abundante presencia de limonita.
Por su parte, el sector Tom East (localizado a 120 metros al noreste de la Zona Sur) aportó la mayor sorpresa de la campaña. Tras un muestreo inicial que arrojó una ley puntual extrema de 10,33 g/t de oro, la compañía procedió a realizar una excavación manual. El resultado de esta obra (denominada Trinchera 6B) fue contundente: 21 metros lineales continuos con una ley promedio de 4,45 g/t de oro.
Los estudios satelitales complementarios revelaron que este sector presenta una alteración de arcilla blanca expuesta que abarca un área de 100 por 200 metros en una cuenca llana. Para los geólogos de la firma, esta firma visual e hidrotermal es un indicador clásico de la presencia de un sistema de vetas epitermales que flanquea el cuerpo principal del depósito.
La proyección macro y el potencial oculto en profundidad
Al integrar todas las variables, el corredor exploratorio de Francisca ya dibuja una tendencia con rumbo noroeste que se extiende por 1.500 metros de longitud total, donde el sistema de metales oxidados aflora de manera recurrente en superficie. Esta estructura está contenida en una franja de sedimentos alterados que posee un ancho de entre 500 y 1.000 metros.
Desde la conducción de la compañía, David Hottman, presidente y director ejecutivo de Orestone Mining Corp., resumió la perspectiva estratégica de la corporación de cara al futuro inmediato del activo en el norte argentino:
"Orestone emplea técnicas geológicas y geofísicas de última generación para delimitar, de forma muy rentable, objetivos con alto potencial que puedan ser perforados sistemáticamente en las próximas etapas. Los proyectos de la compañía presentan un perfil de costos operativos e inmobiliarios relativamente bajo para su mantenimiento y prospección, contando además con la ventaja competitiva de ser aptos para la actividad de exploración durante los doce meses del año".
El optimismo de la gerencia se apoya también en la información geofísica disponible. El área bajo estudio coincide de manera exacta con una anomalía de cargabilidad por Polarización Inducida (IP) de 7,9 mV/V, la cual se extiende por 1.700 metros de largo. Pero lo que verdaderamente entusiasma a la conducción de Orestone son las anomalías eléctricas detectadas a mayor profundidad, donde los valores trepan hasta los 20 mV/V.
Este comportamiento del subsuelo es un indicador de alta confiabilidad en la industria minera respecto de la posible existencia de un sistema de pórfido de oro y cobre rico en sulfuros, oculto debajo de las vetas superficiales. Las evidencias de campo demuestran que las estructuras de cuarzo y oro oxidado están ligadas a diques intrusivos de pórfido, asociados a una alteración de sericita (mineral de mica blanca) y arcilla muy intensa a lo largo de una falla regional de gran escala.