Milei suma otra apuesta al RIGI: preparan una inversión de u$s1.500 millones en minería
La estrategia del Gobierno para atraer inversiones de gran escala mediante el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) sumó una nueva señal de respaldo del sector privado.
En el marco de la gira que el presidente Javier Milei realizó por España a fines de junio pasado, el holding internacional AISA Group confirmó que prepara un segundo proyecto para ingresar al régimen con una inversión prevista de u$s1.500 millones destinada a expandir el distrito minero Gualcamayo, en San Juan.
El anuncio fue realizado por Juan José Retamero, fundador y CEO del grupo, durante el encuentro que Milei mantuvo en Madrid con empresarios e inversores españoles interesados en ampliar sus negocios en la Argentina.
La reunión, organizada por la Embajada argentina en España, tuvo como objetivo presentar las reformas económicas impulsadas por el Gobierno y promover nuevas inversiones en sectores estratégicos como minería, energía, infraestructura y logística.
La iniciativa representa un nuevo respaldo para el RIGI, el esquema creado por la Ley Bases para incentivar proyectos de gran escala mediante beneficios fiscales, cambiarios y aduaneros.
Desde su entrada en vigencia, el régimen se convirtió en una de las principales apuestas del Gobierno para atraer inversiones de largo plazo en sectores capaces de generar exportaciones y divisas.
En este caso, la apuesta de AISA Group no parte desde cero.
La compañía ya obtuvo en enero de este año la aprobación de un primer RIGI para desarrollar Carbonatos Profundos (Deep Carbonates Project), una iniciativa que contempla una inversión de u$s665 millones.
Ahora busca dar un paso más con un nuevo programa que ampliará el horizonte productivo del distrito minero.
Si ambos proyectos avanzan según lo previsto, la inversión comprometida por la empresa en San Juan superará los u$s2.100 millones, convirtiéndose en una de las mayores apuestas privadas realizadas bajo el RIGI desde la creación del régimen.
El plan para transformar Gualcamayo en un distrito minero de largo plazo
El nuevo proyecto, denominado Programa G50, refleja un cambio de estrategia que hoy domina la industria minera mundial.
En lugar de explotar un único yacimiento hasta agotar sus reservas, las empresas buscan desarrollar distritos mineros capaces de incorporar nuevos recursos mediante campañas permanentes de exploración. Ese es el objetivo que persigue AISA Group en Gualcamayo.
El plan contempla una intensa actividad exploratoria sobre las 38.000 hectáreas de concesiones mineras que controla la compañía en el norte de San Juan, con el propósito de descubrir nuevos cuerpos mineralizados, incrementar las reservas de oro y extender la vida útil del complejo durante varias décadas.
La primera etapa del Programa G50 demandará entre 24 y 36 meses y estará enfocada en acelerar la evaluación de recursos remanentes que puedan incorporarse rápidamente a la producción.
En paralelo, avanzará sobre nuevos sectores del distrito con potencial para desarrollar yacimientos de oro y otros metales de interés económico.
La estrategia apunta a resolver uno de los mayores desafíos de cualquier explotación minera: la reposición de reservas. A medida que una mina madura extrae mineral, necesita descubrir nuevos recursos para sostener la producción. Sin exploración, el cierre termina siendo inevitable.
Con exploración exitosa, en cambio, una operación puede extender su actividad durante décadas.
"Estamos pensando Gualcamayo como distrito, no solo como mina. La oportunidad está en integrar Carbonatos Profundos, exploración brownfield, nuevos objetivos y una nueva mirada sobre toda nuestra propiedad. Argentina necesita proyectos que repongan reservas, generen divisas y sostengan empleo durante décadas", afirmó Nicolás Bareta, Head of Mining de AISA Group.
Carbonatos Profundos: el proyecto que cambió el futuro de la mina
El Programa G50 se apoya sobre Carbonatos Profundos, el proyecto que obtuvo el primer RIGI aprobado para la compañía y que marcó el inicio de una nueva etapa para Gualcamayo.
La iniciativa contempla una inversión de u$s665 millones para desarrollar un importante cuerpo mineralizado ubicado por debajo de las antiguas áreas de explotación, además de construir una nueva planta de procesamiento capaz de tratar mineral refractario, una tecnología indispensable para aprovechar esos recursos.
Según la empresa, el distrito cuenta actualmente con 7,1 millones de onzas de oro en recursos minerales y 4,9 millones de onzas en reservas certificadas bajo los estándares internacionales NI 43-101 y Código JORC, utilizados por la industria para validar la información geológica ante inversores y mercados financieros.
Las proyecciones indican que Carbonatos Profundos podría generar exportaciones por aproximadamente u$s26.500 millones entre 2030 y 2055, una cifra que refleja la magnitud del proyecto y su potencial aporte de divisas para la economía argentina.
Para Gabriel Corvo, gerente general de Minas Argentinas, el cambio de rumbo ya comenzó, ya que sostiene que "Gualcamayo dejó de ser una operación en declive para convertirse en un distrito minero con futuro".
Para el ejecutivo, "el primer RIGI permitió asegurar la viabilidad de Carbonatos Profundos; este segundo proyecto busca consolidar una plataforma de crecimiento de largo plazo, con más exploración, más reservas y nuevas oportunidades para San Juan".
Aunque su nombre todavía es poco conocido para el público argentino, AISA Group se convirtió en pocos años en uno de los nuevos protagonistas de la minería nacional.
Se trata de un holding privado de origen familiar con presencia en Canadá, Europa, Estados Unidos, Asia y la Argentina, con inversiones en minería, energía, agroindustria, pesca, infraestructura y desarrollos inmobiliarios.
El grupo desembarcó en el país en 2023, cuando adquirió Minas Argentinas, la empresa que opera Gualcamayo.
Desde entonces, la compañía inició un proceso de reorganización que incluyó el saneamiento financiero, la actualización de los recursos y reservas, la reactivación de las campañas de exploración y el diseño de un nuevo plan de inversiones de largo plazo.
La estrategia cambió completamente la visión sobre el activo y lo que hasta hace pocos años era considerado una mina cercana al final de su vida útil pasó a proyectarse como un distrito con potencial para seguir produciendo durante varias décadas si las campañas de exploración logran incorporar nuevas reservas.
Por qué el RIGI se volvió clave para atraer inversiones mineras
El anuncio también vuelve a poner en el centro de la escena al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones.
El esquema impulsado por el Gobierno busca otorgar previsibilidad a proyectos que demandan fuertes desembolsos iniciales y cuyos retornos suelen demorarse entre 10 y 20 años.
En sectores como la minería, donde los tiempos de exploración, desarrollo y construcción son extensos, las empresas consideran que la estabilidad tributaria, cambiaria y regulatoria resulta determinante para aprobar inversiones.
Para Retamero, esa fue una de las razones que impulsó la decisión de avanzar con un segundo proyecto.
"El RIGI es una herramienta clave para que la Argentina pueda transformar su potencial geológico en inversión real. Nuestra decisión es seguir apostando por el país, por San Juan y por una minería moderna, competitiva y de largo plazo. Gualcamayo demuestra que una mina que parecía llegar al final puede renacer cuando existen visión, estabilidad macroeconómica y seguridad jurídica para invertir", sostuvo.
La nueva inversión también fortalece el posicionamiento de San Juan como uno de los principales polos mineros de la Argentina.
La provincia concentra algunos de los proyectos metalíferos más importantes del país y apuesta a transformarse en uno de los mayores productores de oro y cobre de América Latina durante la próxima década.
A los desarrollos auríferos se suman grandes iniciativas cupríferas que podrían modificar el perfil exportador argentino en los próximos años.
En ese contexto, el anuncio de AISA representa mucho más que una ampliación de inversiones.
Confirma que empresas que ya operan en el país están dispuestas a reinvertir capital para extender la vida útil de sus activos, un aspecto clave para sostener la producción, el empleo y el ingreso de divisas.
El propio Programa G50 apunta a ese objetivo. Además de incrementar las reservas de oro, prevé ampliar la exploración sobre todo el distrito, incorporar nuevas áreas de desarrollo y convertir a Gualcamayo en una plataforma minera de largo plazo.
Para el Gobierno, este tipo de proyectos constituye una prueba de que el RIGI comienza a generar nuevos desembolsos privados.
Para AISA Group, en cambio, representa la posibilidad de convertir una mina que parecía transitar sus últimos años en uno de los distritos auríferos más importantes del país y consolidar una inversión que, entre ambos proyectos, podría superar los u$s2.100 millones en los próximos años.