De ser la principal textil del país y proveer a Nike al concurso preventivo de quiebra
Hace medio siglo, Yeal Kim llegó a la Argentina desde Corea del Sur junto a su familia sin hablar español y con apenas 17 años. Sus primeros pasos fueron en un pequeño taller de costura instalado en la Villa 1-11-14, donde incluso dormía debajo de las máquinas de coser mientras intentaba abrirse camino.
Décadas después, ese esfuerzo se transformó en Amesud, una de las empresas textiles más importantes del país. Sin embargo, la historia de crecimiento dio un giro drástico. La empresa, que llegó a abastecer a marcas internacionales como Nike, Puma y Under Armour, atraviesa una profunda crisis financiera.
La caída de las ventas, el avance de las importaciones y el incremento de los costos derivaron en un concurso preventivo de acreedores, como también en una fuerte reducción de personal.
Amesud: cómo una empresa textil pasó del crecimiento al concurso de acreedores
Con más de 30 años de trayectoria, Amesud alcanzó una capacidad instalada para producir hasta 700 toneladas mensuales de telas. Sin embargo, actualmente fabrica apenas 115 toneladas, muy por debajo de su potencial.
La empresa llegó a consolidarse como uno de los principales proveedores de la industria textil nacional, con una cartera de clientes integrada por grandes marcas deportivas y fabricantes de indumentaria. El propio Yeal Kim incluso ocupó la presidencia de la Fundación ProTejer, una de las entidades más representativas del sector.
No obstante, el deterioro financiero terminó llevando a la firma al concurso preventivo de acreedores. La presentación fue aceptada por el Juzgado Comercial N.º 22, Secretaría 44, y refleja un pasivo concursal de $12.156 millones frente a activos valuados en $25.269 millones.
Según la documentación presentada, la empresa dejó de cumplir regularmente con sus obligaciones en mayo de este año debido a un fuerte desequilibrio financiero.
La crisis de Amesud: caída de ventas, importaciones y reducción del personal
Desde la empresa explican que la situación responde a una combinación de factores que afectaron su rentabilidad durante los últimos años.
Entre los principales problemas se encuentran:
- La pérdida de liquidez
- La fuerte caída de las ventas
- La apertura de las importaciones y la reducción de aranceles a los productos del exterior, pero sin bajar los impuestos locales
- El ingreso masivo de productos comercializados por plataformas internacionales como Temu y Shein
Las ventas mensuales descendieron desde un promedio de 316 toneladas hacia fines de 2024 hasta apenas 115 toneladas en febrero de 2026.
Como consecuencia, la empresa redujo su plantilla en más del 50%. Pasó de contar con 389 empleados en enero de 2024 a 173 trabajadores en la actualidad.
Además, acumula deudas con proveedores locales y del exterior, obligaciones fiscales, previsionales, financieras y pasivos laborales. La planta industrial de 30.000 metros cuadrados ubicada en San Martín, que años atrás funcionaba a plena capacidad, hoy opera con pocas máquinas en funcionamiento.
No es la primera vez que la familia Kim enfrenta un escenario complejo. Durante la década de 1990 también recurrió a un concurso de acreedores, iniciado en 1999 y finalizado en 2013.
Luego logró recuperarse gracias al crecimiento de la producción, que superó las 2.000 toneladas anuales de tela, e invirtió en tecnología para abastecer a compañías internacionales como Nike y Adidas.
Ahora, la empresa vuelve a enfrentar un contexto adverso. Su hijo, David Kim, aseguró meses atrás que atraviesan "la peor crisis" de su historia. De esta forma, Amesud pasó de ser una de las principales empresas del rubro textil a luchar por sobrevivir.