Se complica la venta de Sancor: qué puede pasar tras el fallo que puso bajo revisión el proceso
La venta de los activos de Sancor volvió a quedar envuelta en la incertidumbre luego de que la Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial y Laboral de Rafaela ordenó revisar la resolución que había aprobado el pliego de bases y condiciones, los valores de referencia y el cronograma de la licitación.
Se trata de una decisión que no sólo podría demorar el proceso sino también modificar las reglas bajo las cuales se definirá el futuro de la histórica cooperativa láctea.
El tribunal hizo lugar al recurso presentado por una empresa que opera bajo la razón social de Fidulac S.A., pero que es propiedad del empresario de medios Gustavo Scaglione, actual accionista de Telefe.
El tribunal concedió la apelación con efecto suspensivo al considerar que la resolución impugnada tiene una trascendencia especial, ya que fija las condiciones para la liquidación de los activos de la empresa y puede generar consecuencias irreversibles sobre los derechos de los acreedores.
La decisión no significa que la venta haya quedado sin efecto ni que el concurso deba comenzar nuevamente.
Sin embargo, introduce una nueva instancia judicial en un expediente que ya acumula varios meses de trámite y que resulta clave para intentar recuperar parte de un pasivo superior a los u$s400 millones.
Venta de SanCor: qué motivó el fallo
El origen del planteo fue el rechazo de una presentación realizada por Fidulac, uno de los acreedores involucrados en el proceso concursal.
El juez de primera instancia había considerado inexistente el recurso porque el escrito estaba firmado mediante la plataforma DocuSign y no con una firma ológrafa.
La Cámara rechazó ese criterio al sostener que la firma electrónica tiene reconocimiento legal y que, mientras ninguna de las partes cuestione su autenticidad, no puede ser descartada de oficio.
También consideró que el magistrado incurrió en un exceso de rigor formal que terminó afectando el derecho de defensa y el acceso a la revisión judicial.
Pero el aspecto más importante del fallo no pasa por la discusión tecnológica sino por sus consecuencias económicas.
Los camaristas entendieron que la aprobación del pliego constituye una decisión de enorme relevancia porque fija los valores de los bienes, define el mecanismo para venderlos y puede condicionar el resultado de todo el proceso de liquidación.
Los activos en juego
La licitación impulsada por el juzgado contempla la venta de los principales activos productivos de Sancor, agrupados en siete lotes.
Entre ellos se encuentran plantas industriales, inmuebles, equipamiento, instalaciones fabriles, centros de distribución y otros bienes estratégicos que durante décadas sostuvieron la operación de una de las mayores cooperativas lácteas del país.
El objetivo es obtener recursos para cancelar parte de las acreencias verificadas y, al mismo tiempo, facilitar que algunas unidades productivas puedan continuar operando bajo nuevos propietarios.
Por ese motivo, cualquier modificación en el pliego o en el cronograma tiene impacto directo tanto sobre los acreedores como sobre los potenciales inversores.
De hecho, entre los otros interesados en Sancor advierten que la medida judicial demorará el proceso de ventas y hasta podría causar un mayor deteríoro a la marca y a los activos que están en juego.
Los tres escenarios que se abren
A partir del fallo aparecen distintos caminos posibles.
El primero es que la Cámara confirme íntegramente la resolución del juez del concurso.
En ese caso, la licitación seguiría adelante prácticamente en las mismas condiciones previstas originalmente, aunque con una demora derivada del trámite judicial.
La segunda alternativa es que el tribunal mantenga el proceso pero introduzca cambios en el pliego, ya sea sobre los valores base, las condiciones para participar o el mecanismo de adjudicación.
Ese escenario obligaría a reprogramar parte del cronograma antes de recibir las ofertas.
Existe además una tercera posibilidad, considerada menos probable, que sería la necesidad de reformular aspectos centrales del procedimiento licitatorio.
De ocurrir, la venta volvería a retrasarse y el expediente ingresaría en una nueva etapa de revisión.
Qué puede pasar con los compradores
La venta de Sancor despertó interés entre empresas del sector lácteo, grupos industriales y fondos de inversión que analizan quedarse con parte de los activos de la cooperativa.
De hecho, un total de 10 empresas adquirieron los pliegos de bases y condiciones para participar de la licitación, en el marco del proceso de quiebra de la histórica cooperativa.
Entre los interesados se encuentran importantes operadores lácteos, grupos agroindustriales, aseguradoras e inversores financieros.
La lista de las firmas que compraron los pliegos incluye a SanCor Seguros; PDA (Punta del Agua); Milkaut SA; L3N SA (perteneciente al grupo Adecoagro); Jewell Especialidades SA (parte de Ceibos Group); Finanzas y Gestión SA; la propia Fidulac; Elcor / La Tonadita; Alimentos Fransro SRL; Tarantela y Failar SA.
Aunque el fallo no impide que continúen evaluando la operación, la incertidumbre sobre los tiempos puede modificar la estrategia de algunos interesados.
En procesos de este tipo, las demoras suelen afectar las valuaciones y obligan a recalcular ofertas en función de la evolución del mercado, los costos financieros y las perspectivas del negocio.
También representan un problema para los acreedores, que deberán esperar más tiempo para conocer cuánto podrán recuperar de sus créditos.
Un futuro que sigue abierto
Fundada en 1938, Sancor llegó a procesar más de cuatro millones de litros diarios de leche y fue durante décadas uno de los principales referentes de la industria láctea argentina.
Sin embargo, años de pérdidas, endeudamiento, caída de producción, cierre de plantas y sucesivos intentos fallidos de reestructuración terminaron llevando a la cooperativa al concurso preventivo.
Hoy, la venta de sus activos aparece como la herramienta central para intentar ordenar una crisis que lleva años y definir el destino de una empresa emblemática.
El fallo no clausura ese camino, pero sí agrega un nuevo capítulo a un expediente seguido de cerca por acreedores, trabajadores, productores tamberos e inversores.
La decisión que adopte ahora la Cámara será determinante para saber si la licitación continúa sin cambios, si deberá modificarse parcialmente o si el proceso volverá a postergarse, prolongando la incertidumbre sobre el futuro de Sancor.