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Joven salteño revoluciona la construcción con el primer cemento magnético: cómo funciona

Este estudiante de Diseño Industrial desarrolló IronPlac, un cemento magnético que desafía al taladro y ya despierta interés de la industria
09/07/2026 - 16:07hs
Joven salteño revoluciona la construcción con el primer cemento magnético: cómo funciona

Un estudiante salteño de Diseño Industrial desarrolló un cemento magnético que permite colgar objetos en paredes sin hacer agujeros, sin usar cinta ni pegamento, y con una capacidad actual de hasta 2 kilos. La innovación, bautizada IronPlac, aún no se comercializa, pero ya atraviesa una etapa de implementaciones controladas junto a socios industriales, con el apoyo de universidades locales. "Hay una demanda real del mercado de combatir el uso del taladro", dice Marco Secchi, su inventor.

La idea surgió en Italia donde vivió durante un año y medio. Allí Secchi alquiló un departamento y, al momento de devolverlo, se enfrentó con la molesta situación de tener que arreglar cada uno de los agujeros que había hecho para colgar sus cuadros y otros objetos. Esas reparaciones, los costos y las discusiones con el propietario fueron el punto de partida del emprendimiento. "Al momento de devolver el piso, toda la fricción que se genera me llevó a preguntarme por qué tengo que hacer agujeros en las paredes cada vez que necesitamos colgar algo", recordó en diálogo con iProfesional.

Antes de desarrollar IronPlac, Secchi se dedicaba a fabricar muebles metálicos. De regreso en la Argentina combinó esa experiencia con la inquietud que le había dejado su paso por Italia y comenzó a experimentar con distintos materiales hasta darle forma a su innovación.

IronPlac, explica, no es una pintura magnética, como suele confundirse. Secchi lo define como un "sistema constructivo" capaz de volver magnetizable una pared para interactuar con imanes sin necesidad de hacer agujeros ni pegar cintas. "También existe un beneficio ambiental que muchas veces no tenemos en cuenta. El uso del taladro implica electricidad y eso, multiplicado por muchísima gente en el mundo, repercute."

La solución se presenta en dos formatos. Por un lado, un cemento magnético que se aplica como un revoque tradicional de terminación. Por otro, una placa de yeso magnetizable diseñada para construcciones en steel framing, que se instala de manera similar a una placa convencional.

El cemento magnético de IronPlac incorpora partículas metálicas especialmente seleccionadas y una combinación de aditivos que permiten generar la interacción magnética. Sin embargo, Secchi aclara un aspecto que suele generar dudas. "La superficie no emite campo magnético. Está pensada para interactuar con un imán. Si acercás tu teléfono sin un accesorio magnético no va a pasar nada", señala.

En su versión actual soporta hasta 2 kilogramos de peso, suficiente para cuadros, llaves, espejos o elementos de decoración, aunque el objetivo de mediano plazo es ampliar esa capacidad. "Como parte del camino estamos proyectando de 3 a 10 kilogramos", adelanta.

El material fue sometido a pruebas de humedad y corrosión, y según Secchi respondió satisfactoriamente. También puede recibir hasta cuatro manos de pintura sin pérdida magnética significativa. En cambio, revestimientos como empapelados o agregados más gruesos pueden reducir la fuerza de adherencia, porque aumentan la distancia entre la matriz magnetizable y el imán.

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Iron Plac se aplica como un revoque fino común y deja la pared preparada para sostener imanes

Cómo IronPlac busca llegar al mercado

Actualmente IronPlac se posiciona más como un laboratorio de innovación tecnológica en superficie aplicada. Aunque aún no se comercializa, Secchi apuesta por un modelo de negocio basado en el otorgamiento de licencias a socios industriales que se encarguen de la fabricación y distribución del producto. Bajo ese esquema, Secchi se concentrará específicamente en el desarrollo de nuevas tecnologías y productos.

IronPlac todavía no tiene patente concedida, pero sí fue presentado en el INPI y cuenta con certificado de prioridad internacional. "Estamos evaluando en qué países estratégicos asentar la patente", explicó. También indicó que existen antecedentes de mezclas con cargas minerales y pinturas magnéticas, pero que no encontró una solución aplicada a superficies para colgar objetos con esta lógica constructiva.

Los primeros ensayos comenzaron en 2024 en su propio taller. Allí revocó paredes de su casa y colgó peso para comprobar si la idea funcionaba. "Al principio fue todo muy autodidacta. Buscar en internet, apoyarme en inteligencia artificial, hablar con ingenieros civiles, arquitectos y proveedores locales", recordó.

La inversión inicial rondó los $100.000, destinados principalmente a materiales y proveedores locales. Todo salió de su propio bolsillo, complementado con el respaldo de universidades y socios estratégicos.

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Hoy el sistema soporta hasta 2 kilogramos, pero el objetivo es llegar a los 10 kilogramos de peso

Ese acompañamiento académico fue clave. El proyecto recibió apoyo de la Universidad Católica de Salta y de la Universidad Nacional de Salta. La UCASAL le otorgó una carta de intención para avanzar con un espacio destinado al laboratorio de innovación, y además IronPlac participa en un programa de incubación. "Muy buen recibimiento de todos. No estoy solo en esto. Somos varias personas trabajando en el proyecto", señaló.

Con las pruebas finales del cemento magnético en curso junto a socios industriales de Argentina y del exterior, Secchi apunta a que IronPlac llegue al mercado en el segundo semestre de este año. Mientras tanto, ya recibe consultas de inversores interesados en sumarse al proyecto y solicitudes de implementación a través de la página web de la empresa. "La visión que tenemos es rediseñar las superficies que habitamos. Si después la ganancia acompaña, mejor porque es importante para que el negocio crezca, pero nuestra apuesta está puesta en el laboratorio de innovación y en seguir desarrollando nuevos productos", resume Secchi, convencido de que su invento puede terminar con el ritual del taladro, la mecha y el agujero en la pared.