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ALERTA

En Argentina venden un inodoro inteligente que se limpia solo, tiene calefacción y cuesta $1 millón

Del lujo de los hoteles a las casas argentinas, el inodoro inteligente gana terreno con más confort, higiene y ahorro de espacio
Por L.A.
12/07/2026 - 07:27hs
Inodoro inteligente, cuánto cuesta y cómo funciona el modelo que ya se vende en Argentina

Parece una exageración, pero no tanto. Durante años, el baño fue uno de los pocos lugares de la casa donde casi nada cambió. Mientras llegaron los Smart TV, los robot de cocina o los que aspiran y hasta las heladeras que se conectan a internet, el inodoro siguió siendo, simplemente, un inodoro. Pero eso empezó a cambiar. Hasta hace muy poco, hablar de un inodoro inteligente era pensar en Japón. O, con suerte, en el baño de un hotel cinco estrellas. Hoy esa tecnología empezó a asomarse también en los hogares argentinos.

Así como las casas incorporaron domótica, cerraduras inteligentes o electrodomésticos conectados, el baño también comenzó a sumar tecnología. Y uno de los productos que encabeza esa transformación es, justamente, el inodoro.

Sensores que levantan la tapa sin tocarla, descarga automática, asiento climatizado y bidet integrado son algunas de las funciones que ofrecen estos equipos. Los modelos más completos suman limpieza con luz ultravioleta y un consumo de agua más eficiente. Lo que hace unos años parecía una extravagancia tecnológica hoy empieza a ser una opción para quienes remodelan el baño.

El fenómeno todavía es incipiente, aunque las ventas muestran que el interés crece. Euromaglia, una empresa especializada en soluciones inteligentes para el hogar, comercializa alrededor de 300 unidades por mes luego de haber introducido esta tecnología en el país hace apenas dos años y medio. La marca fue desarrollada por la propia compañía, que diseña los equipos en la Argentina y los fabrica en China, uno de los principales polos mundiales de tecnología sanitaria. Según explican, ese esquema les permite adaptar los productos al mercado local, desde las dimensiones habituales de los baños hasta las preferencias estéticas de los consumidores.

"Comenzamos a comercializarlos cuando esta tecnología prácticamente no se conocía en el mercado argentino. Al principio existía la percepción de que un inodoro inteligente era un producto inaccesible y con el tiempo pudimos demostrar que no es así", asegura Ignacio Minuto, director de Euromaglia, en una entrevista exclusiva con iProfesional.

Según el ejecutivo, una parte importante del crecimiento se explica por el boca a boca. "Los usuarios, una vez que lo prueban o lo ven funcionar en la casa de algún familiar o amigo, valoran rápidamente la comodidad, la higiene y el confort que aporta al día a día", afirma.

Aunque muchos todavía lo asocian con un artículo de lujo, el perfil de quienes lo compran se fue ampliando. Además de familias que buscan modernizar su vivienda, arquitectos y diseñadores comenzaron a incorporarlos en proyectos residenciales porque permiten prescindir del bidet tradicional y liberar superficie en baños cada vez más pequeños. Hoy, el 70% de las ventas de Euromaglia corresponde a viviendas particulares y el 30% restante a hoteles, oficinas, clínicas y desarrollos inmobiliarios.

Hasta acá todo suena bien. Pero la pregunta que seguramente se hace cualquiera es otra, ¿qué hace realmente un inodoro inteligente?

En la práctica, el usuario casi no tiene que tocar nada. La tapa se abre cuando detecta la presencia de una persona, la descarga se activa automáticamente y el bidet está integrado en el mismo artefacto. En los modelos más completos, además, un sistema de luz ultravioleta limpia la boquilla después de cada uso.

Sin embargo, lo que más sorprende, reconoce Minuto, no suele ser la tecnología más sofisticada sino las funciones que terminan utilizándose todos los días. "Uno de los detalles que más sorprende y enamora a nuestros clientes es la tabla climatizada. Poder regular la temperatura del asiento cambia por completo la experiencia de uso, especialmente en los días fríos", comenta.

¿Vale la pena cambiar el inodoro de toda la vida?

Cada nueva tecnología genera curiosidad, pero también dudas. En este caso, muchas personas creen que instalar uno de estos equipos implica romper el baño o hacer una obra importante. No es así.

Según explica Minuto, el inodoro inteligente reemplaza directamente a uno convencional y la única condición indispensable es contar con una toma eléctrica de 220 volts cerca del equipo. Si no existe, alcanza con el trabajo de un electricista para instalarla. La conexión de agua y la colocación del artefacto son prácticamente las mismas que las de cualquier inodoro tradicional.

Después aparecen las dudas más prácticas. ¿Consume mucha electricidad? ¿Qué pasa si se corta la luz? ¿Gasta más agua que un inodoro común?

Según Minuto, el gasto eléctrico está lejos de ser un problema. Aunque el asiento se mantiene climatizado a unos 40 grados, el consumo diario es inferior a un kilovatio-hora. El momento de mayor demanda dura apenas unos 90 segundos, cuando entra en funcionamiento el sistema que calienta el agua para el lavado.

Tampoco necesita más agua. Al contrario. Cada descarga utiliza 4,5 litros gracias a una bomba propia, por debajo de los seis litros que suelen requerir muchos inodoros convencionales.

¿Y si se corta la luz? Es otra de las preguntas más frecuentes. Todos los modelos incorporan una batería de respaldo que funciona con pilas AA comunes, por lo que tanto la descarga como el bidet siguen operando con normalidad durante un apagón.

También aparecen preguntas sobre la vida útil y el mantenimiento. La parte cerámica tiene una duración similar a la de cualquier inodoro convencional, superior a los 20 años, mientras que los componentes electrónicos pueden repararse en caso de sufrir alguna falla. La empresa asegura además que dispone de repuestos y servicio técnico propio, una inquietud que suele aparecer entre quienes analizan la compra.

El precio tampoco está tan lejos de otros artefactos premium para el hogar. El modelo más económico de Euromaglia cuesta $940.000, mientras que la versión más equipada alcanza los $2.095.785. Ambos pueden abonarse en hasta seis cuotas sin interés, además de descuentos para quienes pagan al contado.

Más allá del confort, hay otro argumento que empieza a pesar entre desarrolladores e inmobiliarias. Al eliminar el bidet tradicional, se gana aproximadamente un metro cuadrado por baño, una superficie que puede destinarse a ampliar otro ambiente o mejorar la distribución de la vivienda.

El ejecutivo cree que el cambio recién comienza. "En diez años, mirar un baño con inodoro y bidet tradicional se sentirá como mirar una cocina sin microondas o un auto sin aire acondicionado. No es que lo anterior fuera malo, es que descubrimos una forma mucho más cómoda, higiénica y eficiente de vivir", afirma.

Puede que todavía falte bastante para que el inodoro tradicional desaparezca de las casas argentinas. Después de todo, forma parte de la identidad de nuestros baños desde hace décadas. Pero la tecnología ya empezó a colarse también en ese ambiente y, si las ventas siguen creciendo al ritmo actual, el inodoro inteligente podría dejar de ser una rareza para convertirse, más temprano que tarde, en el nuevo estándar del hogar.