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Negocios

Billy Durant fundó General Motors, rechazó los autos y terminó atendiendo un bowling

Creó uno de los mayores imperios automotrices del mundo, pero perdió dos veces el control de su empresa y acabó en la bancarrota

21/09/2026
Actualizado 10:56hs

A fines del siglo XIX, William "Billy" Durant era uno de los empresarios más exitosos de Estados Unidos gracias a la fabricación de carruajes. Paradójicamente, no era ingeniero, no diseñaba motores y tampoco sentía entusiasmo por los automóviles, a los que consideraba un invento ruidoso, peligroso y sin futuro.

Cómo fue que Billy Durant fundó General Motors

Sin embargo, detrás de esa mirada escéptica había un talento extraordinario para los negocios. Con una idea revolucionaria fundó General Motors en 1908 y, en cuestión de meses, comenzó una agresiva estrategia de adquisiciones dado que él creía que una firma podía albergar varias marcas. Así fue como Buick, Oldsmobile, Oakland, que más tarde se convertiría en Pontiac, y Cadillac quedaron bajo el paraguas de la nueva corporación, que empezaba a convertirse en un gigante de la industria automotriz.

(Video generado por Ubuntu Comunicación Estratégica)

El crecimiento fue tan acelerado que incluso estuvo a punto de comprar la empresa de Henry Ford por 8 millones de dólares. Sin embargo, los bancos bloquearon la operación porque consideraban que Durant estaba expandiéndose demasiado rápido y asumiendo un nivel de riesgo excesivo. La advertencia no tardó en confirmarse y, en 1910, fue expulsado de la compañía que él mismo había creado.

Por qué William Billy Crapo Durant terminó en bancarrota

Billy Durant se asoció con el piloto de carreras Louis Chevrolet y juntos fundaron una nueva marca que creció con una velocidad sorprendente, al punto de que Durant utilizó sus acciones para recuperar el control de General Motors en 1918, protagonizando uno de los regresos empresariales más llamativos de la época.

Pero su forma de hacer negocios nunca cambió. Apostaba constantemente a nuevas inversiones, dormía muy poco y era conocido por convocar a ejecutivos a reuniones de madrugada, incluso a las dos de la mañana, vestido con pijama y mientras fumaba puros.

Ese estilo terminó pasándole factura. En 1920 fue expulsado por segunda vez de General Motors y jamás volvió a recuperar el control de la empresa. Años más tarde, la crisis de 1929 terminó de destruir su patrimonio y lo llevó a la bancarrota.

El hombre que había imaginado el modelo del imperio automotriz moderno terminó sus últimos años muy lejos de los grandes despachos corporativos y operando una bolera en Michigan. Además, pasaba parte de su tiempo jugando al ajedrez y a las damas en un restaurante ubicado sobre una carretera del estado, una imagen que contrasta con la magnitud del legado que dejó en la industria automotriz mundial.