Líder del negocio de empanadas colapsa con 230 cheques rechazados por $1.000 millones y deudas bancarias
Puntos importantes
Hubo un tiempo en que las empanadas bailarinas eran parte del paisaje porteño. Disfraces gigantes, muestras gratis en los semáforos y promociones agresivas convirtieron a Solo Empanadas en uno de los fenómenos comerciales más recordados del boom low cost de comienzos de los 2000. La marca sobrevivió a una primera crisis, volvió al mercado con nuevos dueños y llegó a construir una de las redes de franquicias gastronómicas más grandes del AMBA. Pero ni siquiera ese modelo escapó a la combinación de recesión, deuda y caída del consumo.
La Justicia abrió el concurso preventivo de Divaflo SRL, la empresa que controla Solo Empanadas, Morita, Kiosco de Empanadas y Fábrica de Pizzas, luego de que la firma reconociera que ya no puede afrontar regularmente sus obligaciones. El proceso tramita en el Juzgado Civil y Comercial de San Martín y fue presentado como un gran concurso, por el volumen del pasivo, la cantidad de acreedores y la dotación de personal.
Los números de Solo Empanadas, que disponde de un modelo de franquicias, reflejan la profundidad de la crisis. En la presentación del concurso, Divaflo reconoció que su activo corriente asciende a $2.382 millones, mientras que el pasivo alcanza los $5.334 millones, lo que deja un desequilibrio patrimonial de $2.952 millones. "El pasivo evidencia la imposibilidad material de afrontar la totalidad de las obligaciones vencidas y a vencer con los recursos disponibles", sostuvo la empresa en el escrito presentado ante la Justicia.
Ese deterioro también se refleja en los resultados. Según los últimos estados contables, la compañía pasó de registrar una ganancia de $272 millones en 2024 a una pérdida de $3.961 millones en 2025, mientras sus ventas retrocedieron de $10.572 millones a $9.705 millones (expresadas en moneda homogénea) y crecían los costos operativos y financieros.
La situación financiera se agravó además por el peso del endeudamiento. La empresa acumula 230 cheques rechazados por más de $1.000 millones y mantiene deudas bancarias por $3.845 millones. Entre sus principales acreedores figuran:
- Banco Galicia: $825 millones
- Banco Macro: $814 millones
- Santander: $639 millones
- Banco Nación: $582 millones
- Supervielle: $540 millones
- Banco Provincia: $388 millones
- Garantizar SGR
Gran parte de esas obligaciones ya estaban clasificadas en situación 3 y 4, categorías que reflejan un elevado nivel de mora y dificultades para cumplir con los compromisos asumidos.
De una marca a cuatro cadenas y una red de más de 160 franquicias
La historia de Divaflo SRL está íntimamente ligada al crecimiento de las franquicias gastronómicas de bajo costo en la Argentina: comenzó a desarrollar su actividad en 2000, en plena crisis económica, con un modelo basado en la producción centralizada y la expansión mediante franquicias, un esquema que permitía abrir locales con una inversión relativamente baja mientras toda la elaboración se concentraba en una única planta.
La sociedad quedó formalmente constituida en 2017, aunque para entonces ya llevaba años consolidando su estructura comercial. En ese período amplió su capacidad productiva, profesionalizó la operación e incorporó nuevas marcas hasta conformar un grupo integrado por:
- Morita
- Solo Empanadas
- Kiosco de Empanadas
- Fábrica de Pizzas
Según detalla en el expediente judicial, la compañía abastece actualmente más de 160 franquicias, cuenta con una planta industrial en Villa Lynch, una red logística propia con vehículos refrigerados para distribuir la producción y más de 100 empleados directos, además del entramado de franquiciados y proveedores que dependen de su actividad.
Solo Empanadas quiso ampliarse y le costó caro
En su presentación judicial, Divaflo ubica el inicio de sus problemas financieros en una decisión estratégica: trasladar toda su planta industrial para acompañar el crecimiento que había alcanzado la empresa.
La fábrica original, ubicada sobre la calle República del Líbano, en Villa Lynch, había quedado chica frente a la expansión de la red de franquicias, el aumento de la demanda y la incorporación de nuevas líneas de productos. La empresa decidió entonces mudarse a un establecimiento de mayor capacidad dentro del mismo partido de San Martín para sostener su modelo de producción centralizada.
Pero el proyecto demandó una inversión muy superior a la prevista: debió reacondicionar completamente el inmueble para convertirlo en una planta alimenticia, construir cámaras frigoríficas, depósitos, sectores de empaque, circuitos sanitarios, instalaciones eléctricas de alta potencia, redes de agua y desagües, además de trasladar maquinaria industrial, reorganizar la logística y afrontar una interrupción parcial de la operatoria durante la mudanza.
La empresa afirma que una parte importante de esa inversión fue financiada con recursos propios y el resto con crédito bancario, lo que elevó progresivamente su nivel de endeudamiento. En un primer momento pudo afrontar esos compromisos, pero asegura que el escenario macroeconómico cambió por completo antes de que la inversión comenzara a generar retornos.
En ese punto, el escrito dedica varias páginas a describir el contexto que terminó agravando la situación. La firma sostiene que desde la pandemia disminuyó la incorporación de nuevos franquiciados, se redujo la rentabilidad de los locales y cayó el consumo, mientras que desde 2024 la recesión profundizó ese escenario. También señala el encarecimiento del crédito, el aumento de las tarifas de servicios públicos, la ruptura de la cadena de pagos y las mayores exigencias de los proveedores como factores que terminaron deteriorando su flujo de caja.
Según sostiene, la combinación de una estructura mucho más grande, una fuerte inversión financiada con deuda y un mercado con menores ventas provocó un creciente descalce financiero. La empresa asegura que terminó tomando nuevos préstamos para afrontar obligaciones corrientes, como salarios, impuestos y proveedores estratégicos, hasta llegar a una situación de sobreendeudamiento que, según reconoce en la presentación, hizo "materialmente imposible" cumplir regularmente con sus obligaciones y derivó en el pedido de concurso preventivo.
Solo Empanadas, de marca innvodora a la crisis total
La historia tiene una ironía. Solo Empanadas ya había atravesado un concurso preventivo en 2009, después de haber sido una de las grandes precursoras del negocio de las empanadas low cost en la Argentina. Nacida en 1999, de la mano de Alejandro Correa Mesones, Pablo Fuentes y José Mario Remón, la cadena revolucionó el segmento con una propuesta de precios bajos cuando ese modelo recién empezaba a ganar terreno.
Su campaña de las recordadas empanadas bailarinas la convirtió en un fenómeno de marketing mucho antes de la era de las redes sociales. El modelo de franquicias impulsó una rápida expansión hasta alcanzar unas 50 sucursales, con proyectos para desembarcar en Ecuador, México y España. Pero el boom perdió fuerza y la empresa original terminó en concurso, mientras la sociedad que desarrollaba las franquicias finalmente quebró.
Años después, la marca fue rescatada por Divaflo SRL, que la incorporó al grupo gastronómico integrado también por Morita, Kiosco de Empanadas y Fábrica de Pizzas. La apuesta volvió a ser la misma que había convertido a Solo Empanadas en un caso de éxito: crecer mediante franquicias, abastecer toda la red desde una planta industrial centralizada y competir con una propuesta de precios accesibles. El plan funcionó durante varios años y permitió reconstruir el negocio hasta transformarlo nuevamente en uno de los principales jugadores del segmento.
Ahora, casi una década después de ese regreso, la empresa vuelve a recurrir a la Justicia para intentar evitar la quiebra. El juez fijó el 14 de septiembre como fecha límite para la verificación de créditos y otorgó a la compañía plazo hasta el 1 de julio de 2027 para negociar un acuerdo con sus acreedores durante el período de exclusividad. Si logra reunir las mayorías previstas por la Ley de Concursos y Quiebras, podrá reestructurar su deuda y continuar operando. Si no, una de las marcas que ayudó a popularizar las empanadas baratas en la Argentina volverá a enfrentar el mismo escenario del que había logrado salir hace más de una década.