Cuánto cuesta abrir una franquicia de idiomas y qué modelos se pueden elegir
Abrir un instituto de idiomas es una opción para emprender en el sector educativo. Qué modelos existen, qué se necesita y cómo funciona el negocio
El negocio de la enseñanza de idiomas ofrece alternativas para emprendedores que buscan ingresar al sector educativo sin necesidad de montar desde cero un instituto con aulas y estructura propia. Una de las posibilidades es incorporarse a una red bajo el sistema de franquicias, con modelos que varían según el nivel de infraestructura y la modalidad de enseñanza.
Un caso es el de Instituto Neone, una red argentina que cuenta con 59 sedes en Argentina, Uruguay y Paraguay y ofrece distintas alternativas para quienes buscan ingresar a este rubro.
Cuánto dinero se necesita para abrir una franquicia de idiomas
El capital necesario depende del formato elegido. En el caso de Neone, la propuesta contempla alternativas que van desde un esquema completamente digital hasta una sede con aulas para dictar clases presenciales.
La opción de menor desembolso es Neone Emprende, un modelo digital cuya inversión inicial parte de u$s3.500. No requiere aulas propias y la actividad del franquiciado se concentra principalmente en la captación de alumnos y la gestión comercial, mientras que las clases y los exámenes quedan a cargo de la estructura educativa.
Otra alternativa combina la enseñanza online con una oficina comercial. La inversión para este formato comienza en u$s5.500. El espacio funciona como punto de atención al público, mientras que las clases se desarrollan de manera virtual.
En el extremo superior se encuentra el formato Full, que combina clases presenciales y virtuales. Para esta modalidad se necesita una inversión inicial desde u$s15.000 y un establecimiento de al menos 84 metros cuadrados, con un mínimo de dos aulas y una recepción.
La red también cuenta con una modalidad Corner, que permite desarrollar los cursos dentro de instituciones educativas que ya disponen de espacios para el dictado de clases. De esta manera, el emprendimiento puede funcionar sin la necesidad de montar un local independiente.
Qué idiomas se pueden ofrecer
La propuesta contempla 17 idiomas, entre ellos inglés, portugués, francés, italiano, alemán, chino, japonés, coreano, ruso y árabe. También incluye español para extranjeros y lenguas como guaraní y quechua.
La modalidad de cursada depende del formato elegido. Mientras las alternativas digitales permiten operar sin aulas propias, el modelo presencial suma espacios físicos para el dictado de las clases.
Más allá del aprendizaje general, la oferta puede orientarse a distintos perfiles de alumnos, desde quienes comienzan a estudiar un idioma hasta quienes buscan prepararse para exámenes, viajes, estudios o actividades laborales.
Qué gastos hay que tener en cuenta
El monto necesario para ingresar a una franquicia no representa necesariamente el costo total de poner en marcha el negocio. A la inversión inicial pueden sumarse gastos vinculados con el alquiler y acondicionamiento del local, equipamiento, habilitaciones, publicidad, personal y capital de trabajo.
La diferencia entre los formatos está determinada, en buena medida, por la infraestructura requerida. Un modelo digital permite reducir los costos asociados al espacio físico, mientras que una sede presencial demanda una estructura mayor.
Por eso, antes de iniciar un emprendimiento de este tipo, además del capital de entrada es necesario considerar los gastos mensuales y la cantidad de alumnos necesaria para alcanzar el punto de equilibrio. También resulta relevante analizar el valor de las cuotas, los costos docentes y administrativos y el plazo estimado para recuperar la inversión.