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Negocios

El grupo Eurnekian va por una expansión en el negocio aeroportuario de Brasil

Corporación América quiere ampliar sus concesiones en el país vecino mientras discute con el gobierno argentino la extensión de su contrato local

22/09/2026
Actualizado 19:38hs

El grupo empresario que lidera Eduardo Eurnekian busca ampliar su negocio aeroportuario en Brasil mientras mantiene abierta con el gobierno de Javier Milei una negociación decisiva para extender el contrato de concesión de las 35 terminales que opera en el país a través de su subsidiaria, Aeropuertos Argentina.

En el caso del país vecino, será directamente Corporación América Airports la que participará el 17 de diciembre próximo de una licitación que definirá el futuro operador del aeropuerto de Brasilia y de otras 10 terminales regionales.

En la actualidad Brasilia es uno de los mayores centros de conexiones del país por su ubicación y el volumen de su operación, además de ser el único aeropuerto brasileño con dos pistas habilitadas para funcionar simultáneamente.

Si la Corporación América Airports gana el proceso, quedará como única accionista de la sociedad Inframerica en la concesión de la terminal de la capital brasileña y convertirá el único aeropuerto de ese país en el que está presente en la base de una red distribuida en cinco estados.

La apuesta demandará inversiones iniciales por 2.057,8 millones de reales, equivalentes a unos u$s398,1 millones que irán más allá de la operación que ya posee en el aeropuerto internacional Presidente Juscelino Kubitschek.

En la actualidad, la gestión de esa terminal aérea está en manos de Inframerica, sociedad controlada por el grupo con el 51% del capital, mientras que el 49% restante pertenece a Infraero, la empresa aeroportuaria estatal.

La licitación comprende la venta del 100% de las acciones de esa concesionaria y la extensión del plazo de operaciones hasta el 2037, además de asumir el control sobre los aeropuertos regionales incorporados al contrato por el gobierno brasileño.

Ese paquete incluye Juína, Cáceres y Tangará da Serra, en Mato Grosso; Alto Paraíso y São Miguel do Araguaia, en Goiás; Bonito, Dourados y Três Lagoas, en Mato Grosso do Sul; Ponta Grossa, en Paraná, y Barreiras, en Bahía.

Cabe aclarar que estas terminales no serán concesionadas individualmente sino que forman parte de AmpliAR, un programa creado para llevar inversiones privadas a aeropuertos cuyo tráfico y cuyos ingresos no alcanzan para sostener las obras y los gastos operativos.

El futuro operador deberá modernizarlos, mantener sus instalaciones y cubrir los costos de administración.

Esas obligaciones serán incorporadas al cálculo del equilibrio económico de la concesión de Brasilia, teniendo en cuenta una resolución del Tribunal de Cuentas de la Unión, que los definió como establecimientos deficitarios, con ingresos aeroportuarios y comerciales pequeños.

El modelo utiliza la capacidad económica de la terminal de la capital para financiar activos regionales de menor escala y la selección de las terminales combina destinos turísticos como Bonito y Alto Paraíso con ciudades vinculadas con actividades agropecuarias, forestales, industriales y logísticas.

La ubicación de varias de ellas en el centro-oeste también permite conectarlas con uno de los principales centros de distribución de vuelos nacionales.

De la capital al interior

Los 10 aeropuertos regionales demandarán inicialmente 857,8 millones de reales, aproximadamente u$s166 millones, aunque ese monto puede cambiar después de la adjudicación porque el contrato contempla una fase de diagnóstico de la situación física, técnica, operativa y dominial de cada terminal.

La terminal de Barreiras tendrá el mayor desembolso individual, con 144,5 millones de reales, unos u$s28 millones.

Entre los otros proyectos principales aparecen Três Lagoas, con 117,2 millones de reales (u$s22,7 millones); Dourados, con 105,5 millones (u$s20,4 millones); Tangará da Serra, con 104,4 millones (u$s20,2 millones), y Ponta Grossa, con 101,5 millones (u$s19,6 millones).

Las obras deberán completarse entre tres y cinco años después de la entrada en vigencia del acuerdo, aunque en el caso de Bonito, Dourados y Barreiras tendrán un plazo máximo de 36 meses, mientras que algunas intervenciones en las otras terminales podrán prolongarse hasta 60 meses.

El programa AmpliAR posee un alcance mayor que este contrato ya que contempla transferir cerca de 100 terminales regionales ante las restricciones presupuestarias de Infraero, los estados, los municipios y el Fondo Nacional de Aviación Civil.

En su primera ronda, realizada a fines de 2025, el Estado ofreció 19 aeropuertos y recibió propuestas por 13.

La salida del Estado

La participación de Infraero en Inframerica fue valuada en 628,76 millones de reales, unos u$s121,6 millones, si bien la cifra será actualizada por la tasa interbancaria brasileña CDI hasta el momento del pago.

El gobierno del presidente Lula Da Silva no puede transferir directamente el paquete a Corporación América porque la operación incluye cambios importantes en la concesión original.

De hecho, el Tribunal de Cuentas del país vecino exigió una prueba de mercado que permitiera competir a otros operadores en condiciones equivalentes.

En ese sentido, la Agencia Nacional de Aviación Civil de Brasil aprobó los documentos definitivos después de una consulta pública que recibió más de 140 presentaciones.

Los interesados en participar del proceso deberán acreditar capacidad técnica y financiera, constituir garantías y ofrecer una contribución variable sobre los ingresos brutos de la concesionaria que quedó fijada en un piso de 5,13%.

La adjudicación corresponderá a la empresa o al consorcio que comprometa el porcentaje más alto y cumpla las restantes condiciones del pliego.

En el caso de Corporación América, confirmó en junio pasado que participará de la licitación y si no se presenta otro interesado, Inframerica conservará automáticamente el contrato reformulado para mantener la operación del aeropuerto de Brasilia.

Una propuesta superior, en cambio, permitirá a un competidor adquirir las acciones y quedarse con el paquete completo.

Una demanda que desarmó las proyecciones

La renegociación de este contrato intenta resolver un desequilibrio originado en la privatización de 2012, cuando Inframerica obtuvo Brasilia con una oferta de 4.510 millones de reales, que en aquel momento equivalían a u$s2.630 millones.

La propuesta superó en más de seis veces el precio mínimo y, a cambio de una concesión por 25 años, la empresa asumió el pago de cánones fijos bajo una estimación de fuerte crecimiento del tráfico.

Los estudios utilizados entonces proyectaban que Brasilia recibiría 38,6 millones de pasajeros en 2024, pero el movimiento real de ese año fue de aproximadamente 15,2 millones, menos de la mitad.

Luego, en el 2025, la terminal alcanzó cerca de 16,5 millones de viajeros y, entre enero y julio de este 2026 superó los 9,7 millones, con un crecimiento interanual del 8,14%.

Pese a esa recuperación, la actividad continúa lejos del nivel utilizado para diseñar las obligaciones del contrato.

El Tribunal de Cuentas atribuyó la diferencia a las crisis políticas y económicas de Brasil entre 2014 y 2016, los problemas financieros de distintas aerolíneas, los cambios en la red de vuelos y el impacto de la pandemia.

La caída de los ingresos, combinada con los pagos fijos, dejó al contrato sin perspectivas de alcanzar un resultado positivo antes de 2037.

Un contrato atado a los ingresos

El año pasado, el Ministerio de Puertos y Aeropuertos de Brasil ofreció buscar una solución consensual para evitar la terminación anticipada.

La negociación reunió a esa cartera, la agencia de aviación civil, Inframerica y el Tribunal de Cuentas y dio forma a la licitación que se está empezando a concretar.

Además, la reforma reemplaza el canon fijo por una contribución sobre los ingresos brutos, logrando de esta manera que el pago al Estado acompañe el desempeño efectivo de la concesión.

La propuesta inicial establecía una alícuota mínima del 5,9%, pero después de la consulta pública, se redujo el piso al 5,13% para incorporar los nuevos compromisos de inversión.

El acuerdo mantendrá el vencimiento en 2037 y no contempla aumentos de las tarifas aeroportuarias cobradas a los pasajeros.

También incorpora el arbitraje para resolver controversias y reglas más precisas para aplicar sanciones.

Millonarias obras pendientes

Además de financiar las terminales regionales, el ganador deberá invertir alrededor de 1.200 millones de reales, unos u$s232,2 millones, en Brasilia.

La principal obra será un nuevo muelle internacional con plataforma para aeronaves, calle de rodaje y una línea de transmisión eléctrica que demandará 617,3 millones de reales, cerca de u$s119,4 millones, y tendrá un plazo de 36 meses.

El plan agrega un edificio para estacionamiento, la remodelación del cuerpo central y del sector internacional, nuevos equipos de seguridad, otra vía de acceso, el recapeo de las dos pistas, puertas remotas de embarque y posiciones adicionales para aeronaves.

Los proyectos, que deberán completarse en plazos de entre uno y cinco años, fueron preparados por Inframerica y revisados por técnicos de la Agencia Nacional de Aviación Civil y de la Secretaría Nacional de Aviación Civil.

El grupo Eurnekian ingresó en Brasil en 2011 mediante un consorcio formado con la constructora Engevix y la primera concesión fue São Gonçalo do Amarante, el aeropuerto que atiende a Natal.

Un año después, la misma sociedad obtuvo Brasilia y en 2015 Corporación América Airoports compró la participación de su socio privado y pasó a controlar Inframerica.

Pero el aeropuerto de Natal no alcanzó la demanda esperada, por lo que Inframerica solicitó en 2020 la devolución anticipada de la operación y Zurich Airport Brasil ganó la nueva licitación en 2023.

El frente abierto en Argentina

La expansión brasileña coincide con la discusión por el principal negocio del grupo Eurnekian en el mercado local a través de Aeropuertos Argentina, que administra 35 terminales y concentra más del 90% del tráfico aerocomercial del país.

La concesión comenzó en 1998 y debía vencer en 2028 pero en diciembre de 2020, el gobierno de Alberto Fernández ejerció la opción que permitió extenderla durante 10 años, hasta 2038.

La prórroga incluyó un compromiso de inversión directa cercano a u$s600 millones como parte de un programa que fue dividido en una primera etapa de u$s406 millones y desembolsos anuales de aproximadamente u$s50 millones entre 2024 y 2027.

Las obras posteriores quedaron sujetas a las necesidades operativas y al equilibrio económico del contrato.

Ese punto adquirió mayor peso con el crecimiento del tráfico y las necesidades de ampliación de Ezeiza, Aeroparque y otras terminales.

Sin embargo, la actual administración que orienta el presidente Javier Milei decidió suspender el acuerdo para renegociar la duración futura de la concesión, su ecuación económica y el próximo programa de infraestructura.

Las partes ubicaron este 2026 como horizonte para intentar alcanzar una resolución, pero el Poder Ejecutivo todavía no aprobó otra extensión de una concesión que, durante 2025, recibió 47,4 millones de pasajeros, frente a los 50,6 millones movilizados por todo el sistema nacional.

Del desembarco a la nueva apuesta

Corporación América Airports concentra los negocios aeroportuarios de la familia Eurnekian.

Está constituida en Luxemburgo, cotiza en la Bolsa de Nueva York y administra 52 aeropuertos en la Argentina, Brasil, Uruguay, Ecuador, Armenia e Italia.

Durante 2025, sus terminales recibieron 86,7 millones de pasajeros, frente a los 79 millones registrados en 2024.

Su cartera internacional incluye Carrasco y Punta del Este, en Uruguay; Guayaquil y Galápagos, en Ecuador; Zvartnots y Shirak, en Armenia, y Florencia y Pisa, en Italia.