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Negocios

Shell refuerza su estructura en Argentina, en plena expansión en Vaca Muerta

La petrolera volvió a modificar el capital social y el estatuto de su filial local, mientras concentra su operación en el desarrollo de hidrocarburos

24/09/2026
Actualizado 16:15hs

Shell Argentina concretó un nuevo movimiento de magnitud en su estructura societaria al haber realizado un aumento de su capital nominal por el equivalente a u$s650 millones y lllevarlo a u$s2.710 millones, según la conversión al tipo de cambio mayorista correspondiente a la fecha de la decisión.

La operación fue aprobada durante una Asamblea Extraordinaria realizada el 18 de agosto pasado y quedó formalizada con su publicación en el Boletín Oficial el 15 de septiembre.

Shell Argentina refuerza su estructura y apuesta por Vaca Muerta

Para instrumentar este incremento, Shell Argentina emitió 970.983.568.127 acciones liberadas, ordinarias, nominativas no endosables, con un valor nominal de $1 cada una y derecho a un voto por acción.

El movimiento se suma a una secuencia de capitalizaciones realizadas durante los últimos ejercicios y que modificaron sustancialmente el capital nominal registrado de Shell Argentina.

En julio de 2025, una Asamblea General Ordinaria y Extraordinaria aprobó una capitalización de la cuenta Ajuste de Capital que, convertida al dólar mayorista de aquella fecha, representaba aproximadamente u$s1.340 millones.

Con ese movimiento, el capital nominal pasó del equivalente de unos u$s1.140 millones a u$s2.480 millones, utilizando para ambas cifras la cotización mayorista del 4 de julio de 2025.

En la misma asamblea se aprobó además la capitalización de aportes irrevocables a cuenta de futuras suscripciones de acciones por un monto equivalente a unos u$s2,4 millones.

Como resultado de ambos movimientos, el capital registrado quedó en el equivalente de aproximadamente u$s2.483 millones al tipo de cambio mayorista de esa fecha.

La compañía había realizado otro movimiento el 18 de diciembre de 2024, cuando ratificó la capitalización de un aporte irrevocable efectuado por Shell Overseas Investments B.V. por un monto que equivalía a aproximadamente u$s424.000, llevando el capital final a u$s1.382 millones.

A partir de allí se sucedieron la capitalización del ajuste de capital y de los aportes irrevocables de julio de 2025 y, finalmente, la nueva emisión de acciones liberadas aprobada en agosto pasado.

La documentación societaria permite también reconstruir que, después de las capitalizaciones de julio de 2025, Shell Overseas Investments B.V. poseía 3.063.448.798.737 acciones, mientras que B.V. Dordtsche Petroleum Maatschappij tenía otras 14.818.324.342.

Entre ambas sociedades reunían la totalidad de las acciones que representaban el capital social de Shell Argentina en ese momento.

La empresa de hidrocarburos expande su operación

El movimiento societario encuentra a Shell con una operación argentina concentrada principalmente en el upstream y con Vaca Muerta como núcleo de su actividad productiva propia.

La petrolera informa actualmente una producción de alrededor de 60.000 barriles equivalentes de petróleo por día (boe/d) en la formación neuquina, donde posee 930 kilómetros cuadrados netos y mantiene dos equipos de perforación en operación.

La escala actual es resultado de un proceso que comenzó en 2012, cuando Shell inició sus primeros proyectos de exploración de petróleo y gas no convencional en Vaca Muerta.

Seis años después tomó la decisión de llevar a desarrollo masivo tres de sus principales bloques: Sierras Blancas, Cruz de Lorena y Coirón Amargo Suroeste.

La compañía fue ampliando en paralelo su capacidad instalada y en 2021 puso en funcionamiento una central de procesamiento que agregó 30.000 barriles diarios y elevó a 42.000 barriles por día la capacidad conjunta de Cruz de Lorena, Sierras Blancas y Coirón Amargo Suroeste.

A esa infraestructura se sumó en septiembre de 2025 el sistema de procesamiento temprano de Bajada de Añelo, diseñado para procesar hasta 20.000 barriles diarios de petróleo y 2,5 millones de metros cúbicos diarios de gas.

La cartera propia también muestra el peso que Shell conserva dentro de la formación, donde tiene el 90% de Cruz de Lorena, Sierras Blancas y Coirón Amargo Suroeste, donde Gas y Petróleo del Neuquén participa como socia, y el 50% de Bajada de Añelo, que comparte con YPF.

A esas áreas operadas se agregan participaciones en proyectos administrados por otras compañías como el 45% que pusee de La Escalonada; el 45% de Rincón de la Ceniza; el 30% de Bandurria Sur y 22,5% de Acambuco.

Otro cambio que se dio durante los últimos años fue en En Bandurria Sur, en donde Shell había ingresado en 2020 mediante la compra, junto con Equinor, de la participación que tenía Schlumberger.

En aquel momento desembolsó u$s177,5 millones por un 24,5% del bloque. Su participación actual informada por la compañía alcanza el 30%.

Shell también participa del oleoducto Sierras Blancas-Allen, de Vaca Muerta Norte y Vaca Muerta Sur y se incorporó al proyecto VMOS, destinado a multiplicar la capacidad para transportar petróleo desde Neuquén hacia la costa de Río Negro.

Otra salida para el petróleo neuquino

Shell participa además en dos esquemas de infraestructura vinculadas con la evacuación de la producción de Vaca Muerta como son su participación de 13,3% en Vaca Muerta Norte y de 8% en Vaca Muerta Sur.

Entre diciembre de 2024 y marzo de 2025 avanzó también con su incorporación al proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), sistema que contempla el desarrollo de un oleoducto de 437 kilómetros hasta Punta Colorada, en Río Negro, además de instalaciones de almacenamiento y un sistema de carga mediante monoboyas.

Según Shell, tendrá una capacidad inicial de hasta 550.000 barriles diarios, con posibilidad de ampliarla hasta 700.000 y señala al cuarto trimestre de este 2026 como horizonte para el inicio de las operaciones.

Más capacidad dentro de los yacimientos

La expansión de la petrolera también avanzó dentro de los bloques que forman parte de la cartera de Shell como lo hizo en septiembre de 2025, cuando puso en marcha un nuevo sistema de procesamiento temprano en Bajada de Añelo, el área que comparte en partes iguales con YPF.

La instalación tiene capacidad para procesar hasta 20.000 barriles diarios de petróleo y 2,5 millones de metros cúbicos de gas, además de sistemas de separación, recuperación de vapores, abastecimiento energético, oleoductos y gasoductos.

El desarrollo se sumó a la central de procesamiento puesta en funcionamiento en 2021, que agregó capacidad para 30.000 barriles diarios y llevó el total correspondiente a Cruz de Lorena, Sierras Blancas y Coirón Amargo Suroeste a 42.000 barriles por día.

Una marca que atravesó dos cambios de manos

La configuración actual de los negocios vinculados con Shell en la Argentina comenzó a delinearse en 2018, cuando el grupo petrolero vendió a Raízen su operación local de downstream por u$s950 millones en efectivo.

La transacción comprendió la refinería de Dock Sud; alrededor de 645 estaciones de servicio y los negocios de combustibles marítimos y de aviación, asfaltos, químicos y lubricantes, además de las actividades de abastecimiento y distribución.

Shell conservó sus intereses en exploración y producción, mientras Raízen continuó utilizando la marca Shell mediante un acuerdo de licencia.

En junio pasado, Mercuria Energy Group y el empresario José Luis Manzano y la distribuidora Edenor firmaron un acuerdo vinculante para adquirir el 100% de las operaciones Raízen.

La operación fue valuada inicialmente en u$s1.420 millones y el proceso se completó el 1° de septiembre pasado, cuando quedaron cumplidas las condiciones para transferir las operaciones locales.

La estructura que tomó el control quedó integrada por Mercuria con el 60%, Manzano con el 20% y Edenor con el 20% restante y, además de la refinería y las estaciones de servicio, la operación abarcó una planta de lubricantes, terminales de combustibles, instalaciones de aviación y activos logísticos.

El cambio de accionistas tampoco significó la desaparición de la marca Shell de ese negocio ya que las estaciones continuaron operando bajo esa identidad comercial, mientras que Shell Argentina mantuvo por separado sus actividades propias de exploración y producción de petróleo y gas, entre ellas los activos de Vaca Muerta sobre los que se apoya actualmente su operación local.