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iProfesional | Negocios

Viviendas con impresión 3D, cuánto cuesta entrar al negocio que Cosmos trae al país

Los equipos permiten fabricar paredes y otras piezas de hormigón. Para sostener el negocio, la empresa recomienda tener un año de obras aseguradas

13/10/2026
Actualizado 09:22hs

Cosmos 3D busca compradores en la Argentina para sus equipos de impresión de hormigón, con los que se pueden fabricar desde muros de viviendas hasta bancos y maceteros. Las máquinas cuestan entre u$s200.000 y u$s700.000, según los valores que Adrián Posada, CEO y fundador de We Advise, según los valores que Adrián Posada, CEO y fundador de We Advise, representante de Cosmos 3D representante exclusivo de la marca española para Argentina y Uruguay, compartió con iProfesional. Antes de hablar de máquinas, Posada pone el foco en cuánto trabajo tiene asegurado quien piensa comprar una.

"A quien no tiene obra propia no le recomendamos comprarla: primero la obra, después la máquina", dice. Su planteo apunta a una condición del negocio. Para justificar semejante desembolso, hay que tener trabajo suficiente para mantener el equipo en producción.

La propuesta encaja, sobre todo, con constructoras que ya tienen obras, desarrolladoras que repiten modelos de casas y plantas que fabrican piezas de hormigón. ¿Puede entrar alguien que nunca construyó? Posada admite esa posibilidad, aunque con una condición.

"Un emprendedor sin estructura puede hacerlo, pero necesita un socio constructor o un director de obra matriculado con experiencia real. Sin eso, la máquina se convierte en un activo caro y parado".

(Gentileza Cosmos 3D)

La impresión 3D aplicada a la construcción permite levantar paredes al depositar material capa por capa. En el caso de Cosmos, la empresa señala que imprimir los muros de una casa de unos 120 m² demanda aproximadamente 48 horas. Ese plazo corresponde solo a la impresión de las paredes, no a la entrega de una vivienda lista para habitar.

"La impresora resuelve los muros: no resuelve fundaciones, losas, cubierta, instalaciones, terminaciones ni la gestión de obra. Todo eso sigue siendo construcción convencional y requiere oficio", explica. El tiempo total depende de las características de cada proyecto.

Hay distintas maneras de generar ingresos con la impresora. Se puede imprimir para una constructora y cobrar por metro cuadrado de muro, fabricar paneles en una planta para llevarlos a la obra o incorporar esa producción a un desarrollo propio y vender las casas terminadas.

El catálogo de productos posibles también excede la vivienda. Posada explica que la máquina puede imprimir otras piezas de hormigón, siempre que sus dimensiones entren en el espacio de trabajo del equipo. "El negocio depende del rubro de quién la compra", señala.

Bancos, maceteros, jardineras, bolardos, fuentes, muros perimetrales, cercos y paneles decorativos abren otras posibilidades de venta a municipios, paisajistas, shoppings y desarrolladores comerciales, por dar algunos ejemplos. Para cambiar la forma de una pieza, explica, se modifica el diseño en el software, sin tener que fabricar un molde nuevo.

Dos personas pueden operar la impresora, pero hacen falta más trabajadores para sostener el negocio (Gentileza Cosmos 3D)

Los equipos de la empresa española ya se utilizan en Brasil. Posada destaca la planta de Belo Horizonte, que fabrica muros con esta tecnología y ya cuenta con viviendas construidas. Al frente está Daniel Katz, quien también es co-CEO de Cosmos 3D.

En Brasil, la empresa ya utilizó esta tecnología en proyectos de distintas escalas. Según Posada, se construyeron viviendas sociales de 58 m² en São Simão, en el estado de São Paulo, y una residencia de 420 m² en Nova Lima, Minas Gerais. El CEO de We Advise también destaca la planta de Belo Horizonte, donde se imprimen muros que luego se trasladan y montan en obra. Allí trabajan quince personas entre producción, tareas técnicas y administración. Al frente está Daniel Katz, quien también es co-CEO de Cosmos 3D.

Entre los desarrollos locales, también figura la impresora 3D de Astillero Río Santiago, creada con la Universiad Nacional de la Plata

Cuál es el precio de una impresora 3D de hormigón y cómo recuperar la inversión

Según Posada, el precio arranca en unos u$s200.000 para el equipo más chico y llega a unos u$s700.000 para la X-I de 10 metros. Incluye logística, instalación, puesta en marcha, capacitación y servicio del fabricante durante el primer año. El comprador debe sumar derechos de importación, predio, obras para acondicionarlo, personal y habilitaciones. El precio del equipo, por lo tanto, no equivale a toda la inversión necesaria para empezar.

We Advise ofrece financiamiento de hasta el 30% de la inversión en proyectos con un plan de producción concreto. En paralelo, gestiona el acceso a financiación española para exportaciones de equipos, que requiere evaluación crediticia.

Para instalar el equipo se necesita un espacio cubierto de entre 200 y 400 m², según el modelo. Dos personas pueden manejar la impresora, pero esa cantidad no representa todo el personal necesario para el negocio. "Belo Horizonte tiene quince trabajadores entre producción, tareas técnicas y administración, con tres personas por turno dedicadas a la impresión", ejemplifica.

Quienes ya tienen experiencia con maquinaria pueden aprender a operar el equipo en pocas semanas, explica. Más difícil es encontrar a quien supervise el trabajo con el material. "Es el responsable técnico con experiencia en hormigón. Ese no se improvisa", advierte.

Esos equipos permiten fabricar bancos, maceteros y paneles para vender a municipios y constructoras (Gentileza Cosmos 3D)

¿Cuánto hay que producir para que cierre el negocio? Posada estima que, con dos turnos y unos 900 m² de muro por mes, el equipo podría pagarse en un año. Ese volumen equivale aproximadamente a los muros de tres casas de 120 m². Es una estimación sobre el recupero de la máquina, no de toda la inversión, y no un resultado comprobado en la Argentina. "No podemos publicar un punto de equilibrio argentino para una operación que todavía no arrancó en el país: es una proyección, no un dato", aclara.

Para calcular el costo de construir una vivienda, explicar los costos, aporta un ejemplo de Brasil. Una casa de 120 m² de superficie requiere, según sus cálculos, unos 300 m² de paredes. El material y los consumibles necesarios para esa impresión cuestan alrededor de u$s21.600, según detalla. A ese monto hay que agregar los demás gastos de producción de los muros y la construcción del resto de la casa, desde los cimientos y el techo hasta las instalaciones, las puertas, las ventanas y las terminaciones.

Antes de comprar, Posada recomienda asegurar obras para los primeros doce meses, incorporar un responsable técnico matriculado y encaminar las aprobaciones municipales del primer proyecto.

"El principal riesgo no es tecnológico, es de demanda. La máquina funciona. Lo que puede fallar es que el comprador no tenga metros cuadrados suficientes para alimentarla", advierte.