Pampa Energía redefine el futuro del gas con un plan que va de la urea a la IA
El grupo avanza con millonarias inversiones industriales y ahora busca aprovechar su capacidad eléctrica para abastecer grandes centros de datos
Pampa Energía quiere encontrar nuevos destinos para el gas que produce en Vaca Muerta y convertir una parte creciente de ese recurso en negocios de mayor valor agregado.
Después de decidir la construcción de una planta de urea en la cual va a invertir u$s2.700 millones y de avanzar, a través de TGS, con otros proyectos de u$s3.000 millones para procesar líquidos, el grupo que preside Marcelo Mindlin puso sobre la mesa una nueva alternativa.
Se trata de la posibilidad de generar la electricidad que demandan los grandes centros de datos vinculados con la inteligencia artificial.
De hecho, Mindlin presentó esa posibilidad durante la Argentina Week de París, donde participó de las actividades que reunieron a funcionarios, gobernadores, empresarios e inversores, y le puso una cifra concreta a la capacidad con la que Pampa pretende ingresar en ese mercado.
"En Pampa ya contamos con 800 MW de generación eléctrica disponibles para un centro de datos en Vaca Muerta", sostuvo.
También señaló que "así como estamos agregando valor al gas a través del procesamiento de líquidos de TGS y de nuestra planta de urea, tenemos la oportunidad de dar un paso más para utilizar esa energía para abastecer la creciente demanda de la inteligencia artificial y desarrollar una nueva industria en la Argentina.
En este sentido, Pampa Energía ya tomó la decisión final para construir la planta de fertilizantes y consiguió su incorporación al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), mientras que TGS también decidió avanzar con el complejo de procesamiento de líquidos.
El centro de datos, en cambio, todavía es una oportunidad de negocios, aunque desde el grupo ya afirman tener energía y terrenos disponibles.
Cómo es la nueva planta de urea de Pampa Energía en Bahía Blanca
En el caso de la búsqueda de nuevos destinos para la producción neuquina empezó a tomar una dimensión diferente en julio, cuando el directorio de Pampa Energía aprobó la decisión final de inversión para construir una planta de urea granulada en la localidad bonaerense de Bahía Blanca.
El desembolso previsto asciende a u$s2.700 millones, constituye una de las mayores inversiones encaradas por el grupo y será desarrollado por Fértil Pampa, una sociedad controlada por la compañía, sobre unas 80 hectáreas ubicadas en el polo industrial de Bahía Blanca.
La planta tendrá capacidad para producir 2,1 millones de toneladas de urea por año y utilizará gas natural como principal insumo.
En septiembre, el Ministerio de Economía incorporó la inversión al RIGI como Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo.
La documentación oficial establece la construcción de dos unidades de urea con capacidad de 3.000 toneladas diarias cada una y una planta de amoníaco de 3.450 toneladas por día.
El cronograma presentado contempla una inversión computable de u$s2.693 millones hasta fines de 2029, con la primera etapa que concentrará u$s1.105 millones y la segunda, otros u$s1.588 millones.
La puesta en marcha está prevista para 2030 y la operación le permitirá a Pampa Energía sumar un destino industrial al gas de la Cuenca Neuquina y que parte del recurso pueda utilizarse como materia prima para fabricar fertilizantes destinados al mercado argentino y a la exportación.
El proyecto de procesamiento de líquidos de gas de TGS
El segundo frente se desarrolla a través de TGS, compañía co-controlada por Pampa y en la que el grupo mantiene una participación indirecta del 26,9% del capital.
La transportadora de gas tomó este año la decisión final de inversión para construir un complejo destinado al procesamiento de líquidos de gas natural provenientes de Vaca Muerta, con una inversión prevista que ronda los u$s3.000 millones y con entrada en operaciones proyectada para 2030.
El proyecto contempla nuevas instalaciones de procesamiento en Tratayén, un ducto de aproximadamente 100 kilómetros y un poliducto que conectará Neuquén con Bahía Blanca, además de infraestructura de fraccionamiento, almacenamiento y despacho.
TGS también informó acuerdos con YPF, Pluspetrol y Chevron que comprometen más del 80% de la capacidad prevista.
El complejo permitirá separar componentes del gas con valor comercial y ampliar la oferta destinada tanto al mercado interno como a la exportación.
Cómo abastecerá Pampa Energía los centros de datos de IA
El negocio que Mindlin llevó ahora a París tiene una característica diferente teniendo en cuenta que el gas serviría como respaldo para generar la electricidad que necesita una actividad cuyo consumo energético crece con la expansión mundial de la inteligencia artificial.
Los centros de datos concentran servidores, sistemas de almacenamiento y equipos de refrigeración que funcionan de manera permanente.
Por esa razón, la disponibilidad y el costo de la electricidad se convirtieron en factores centrales para decidir dónde instalar grandes infraestructuras digitales.
Según las estimaciones difundidas por Pampa Energía, la demanda eléctrica global de los centros de datos podría pasar de 176 GW en 2023 a 325 GW en 2030, prácticamente el doble en siete años.
La electricidad representa, además, entre 40% y 60% de los costos operativos de estas instalaciones.
La apuesta de Pampa consiste en aprovechar allí activos que ya tiene como la producción propia de gas con uno de los mayores parques privados de generación eléctrica de la Argentina; alrededor de 5.200 MW de potencia instalada entre centrales térmicas, hidroeléctricas y parques eólicos.
De esa estructura salen los 800 MW que Mindlin aseguró tener disponibles para un centro de datos.
Pampa sostiene, además, que dispone de terrenos para alojar una infraestructura de gran escala.
Según la compañía, un desarrollo de estas características podría atraer inversiones, generar empleo calificado y abrir oportunidades para proveedores y profesionales argentinos, además de convertirse en una nueva fuente de divisas.
El gas gana peso dentro del grupo
La búsqueda de nuevos usos también coincide con el crecimiento que tuvo la producción de hidrocarburos dentro de Pampa.
La compañía alcanzó durante el segundo trimestre de este 2026 una producción promedio de aproximadamente 107.500 barriles equivalentes de petróleo por día, con una participación del gas cercana al 78%.
Sierra Chata y El Mangrullo se encuentran entre sus principales activos en la Cuenca Neuquina, crecimiento que fue acompañado por la expansión de la generación eléctrica y terminó conformando una estructura que permite a Pampa operar en distintos tramos del mismo negocio: produce gas y también puede utilizarlo como combustible para generar electricidad.
Con la incorporación de Fértil, Pampa volvió a ampliar ese perímetro.
La compañía, que durante años concentró buena parte de su expansión en electricidad e hidrocarburos, ingresó al negocio de los fertilizantes utilizando como materia prima un recurso que ya forma parte de su producción.
El posible desembarco en centros de datos agregaría una actividad diferente, pero nuevamente apoyada sobre dos negocios que Pampa ya conoce: gas y generación eléctrica.