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Proveedora clave de Peugeot-Citroën cierra planta bonaerense y prevé decenas de despidos

Tras recortar personal en el mes de abril, la autopartista Clapp finalmente cierra su fábrica en Brandsen y expone la crisis de ese sector a nivel nacional

05/10/2026
Actualizado 11:24hs

No hay respiro para la crisis que atraviesa la producción nacional de componentes para la industria automotriz. Afectado por la importación indiscriminada de piezas y el incremento de los costos de fabricación fronteras hacia adentro, el sector transita uno de sus peores momentos en años. En línea con este contexto crítico, la firma Clapp cerrará de manera definitiva su histórica planta de Jeppener, en el partido de Brandsen, y desvinculará a la totalidad de su personal. La firma, que funcionaba como proveedora del Grupo Stellantis para la fabricación de los modelos Peugeot 208 y 2008 en El Palomar, formalizará el cese de sus vínculos laborales a partir del 30 de noviembre. La medida en cuestión implicará la pérdida de cuanto menos 30 puestos de trabajo directos.

La compañía arrastra un deterioro progresivo desde abril, cuando ya había despedido a la mitad de su nómina de empleados tras la cancelación de un turno de producción en la terminal de El Palomar, que en concreto constituía su único cliente.

Pese a que se evaluaron alternativas como cierres escalonados o reducciones parciales, afirman fuentes gremiales, la conducción de la compañía resolvió liquidar la operación completa.

"El cierre es inminente", confirmó Daniel Cardoso, delegado de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). En días recientes, el dirigente gremial detalló que la medida se comunicó tras sucesivas reuniones directivas. "Lo hicimos oficial con la gente, bajamos lo concreto y lo que se acordó. Ya se habló de la finalización de los vínculos laborales hacia el 30 de noviembre", dijo.

El cese operativo paraliza un predio fabril emblemático con 77 años de trayectoria, considerado el motor de desarrollo de Jeppener. En esas mismas instalaciones funcionó la propia Peugeot-Citroën hasta el cierre decretado durante la gestión macrista, mientras que entre 1982 y 1998 la planta estuvo bajo el control de Sevel.

Según información detallada en su portal corporativo, Clapp contaba con equipamiento de precisión que la convertía en la única firma local abocada al mecanizado y ensamblado de tapas de motor para equipo original.

El ahogo de los proveedores y el cambio de modelo productivo

El desenlace de Clapp refleja el marco de asfixia que golpea al autopartismo pyme.

Desde el sector advierten que la desaceleración productiva en las terminales empuja a los proveedores a ajustar sus volúmenes sin margen para revisar precios de venta, bajo la constante amenaza de ser sustituidos por componentes importados.

A este cuadro se sumó en los últimos seis meses la consolidación de marcas chinas, cuya presencia se incrementó a partir de las medidas de apertura comercial promovidas por el gobierno de Javier Milei.

El caso de Jeppener no se presenta aislado en el mapa industrial doméstico. La decisión de las automotrices de reemplazar autopartes nacionales por piezas extranjeras tiene su caso paradigmático en la nueva generación de la Volkswagen Amarok, que se ensambla en Pacheco con componentes mayoritariamente traídos desde China.

Esta dinámica derivó en el cierre de Kromberg & Schubert, firma radicada hace más de 15 años para elaborar mazos de cables de dicho modelo. La medida implicó la pérdida de alrededor de 200 puestos de trabajo.

La reestructuración afectó de igual modo a Pelzer System, fabricante de alfombras para la misma camioneta, y forzó el cierre definitivo de Irauto, especialista en techos interiores, con un saldo de 80 despidos adicionales.

Alerta por la importación y el peso de los impuestos

Ante este escenario de parálisis, recientemente sendos dirigentes de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC) expusieron la problemática ante la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados. Desde la entidad alertaron que el sector atraviesa una pérdida crítica en la participación de inversiones destinadas a la producción local.

Los representantes de la AFAC señalaron que los desembolsos recientes se orientan a un esquema de "CKDización", modalidad orientada al ensamblaje casi exclusivo de kits de piezas importadas (CKD). Este modelo reduce a mínimos históricos la participación de la industria de componentes nacional dentro de las líneas de montaje.

Frente a la parálisis, desde la cámara sectorial calificaron como "fundamental" la negociación de un nuevo acuerdo automotor con Brasil que incluya una ley específica de inversiones productivas para la cadena de valor. Asimismo, apuntaron contra la distorsión del impuesto a los ingresos brutos, tributo que penaliza el encadenamiento industrial local por su efecto cascada, mientras exime de esa carga a los componentes que ingresan desde el exterior.

Mientras tanto, en la planta de Jeppener el gremio y la empresa prevén mantener audiencias ante el Ministerio de Trabajo bonaerense para acordar los términos de la desvinculación final.

"Tengo 44 años en fábrica y ver a todos con la cabeza gacha, sabiendo que se quedan sin trabajo, es muy duro", concluyó Cardoso al describir el clima que se vive en el establecimiento antes del apagado definitivo de la producción en dichas instalaciones.