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iProfesional | Negocios

Murió Sergio Taselli, empresario que compraba compañías en crisis que generaba polémica

Figura clave en la década de las privatizaciones, supo adquirir activos en riesgo y dejar una huella polémica en la industria argentina

05/10/2026
Actualizado 20:35hs

Sergio Taselli falleció a los 82 años. El empresario construyó su carrera sobre un modelo de negocios inusual: comprar compañías al borde de la quiebra por valores simbólicos, a cambio de hacerse cargo de sus deudas millonarias.

La estrategia lo convirtió en una figura clave del proceso de privatizaciones argentino. Durante las décadas de 1990 y 2000, su nombre apareció en los directorios de siderúrgicas, frigoríficos, empresas lácteas y concesiones ferroviarias.

Pero su trayectoria también quedó marcada por conflictos recurrentes. El Gobierno nacional le quitó la concesión de las ex líneas Roca y Belgrano Sur, una decisión que marcó su salida definitiva del sistema ferroviario argentino.

Un año antes ya había perdido otra concesión clave. Los graves disturbios en la estación Haedo de la ex línea San Martín le costaron ese contrato.

El método Taselli: comprar crisis y hacerse cargo de las deudas

Taselli se especializó en identificar oportunidades donde otros veían desastres empresariales. Su apuesta era clara: quedarse con compañías técnicamente quebradas, asumir sus pasivos y apostar a la recuperación.

Uno de los casos más emblemáticos fue Altos Hornos Zapla. Compró la siderúrgica jujeña por u$s1. El precio simbólico escondía la verdadera condición: debía hacerse cargo de un endeudamiento pesadísimo.

Con la misma lógica adquirió la filial argentina de Parmalat. Pagó apenas €1 por la operación láctea, en plena crisis del grupo italiano. La compañía arrastraba deudas y problemas operativos, pero Taselli apostó al rescate.

Este modelo se repitió una y otra vez. La estrategia consistía en identificar activos con valor potencial, comprarlos por montos insignificantes y absorber los pasivos como parte del trato.

Trenes, siderúrgicas y frigoríficos: el imperio construido sobre ruinas

La mayor parte de sus inversiones se concentró en los años más duros de la economía argentina. Entre fines de los 90 y la debacle de 2001-2002, Taselli multiplicó sus apuestas.

Su portafolio incluyó nombres pesados de la industria nacional. Materfer, la histórica fábrica cordobesa de material ferroviario, fue su último gran activo industrial. Allí reunió operaciones metalúrgicas, ferroviarias, energéticas y alimenticias.

También controló Agrinar, la ex Grassi y dos frigoríficos: Santa Elena y Villa Ruiz. Cada una de estas compañías llegó a sus manos con problemas financieros graves.

En el sector ferroviario tuvo su período de mayor visibilidad pública. Las concesiones de trenes lo pusieron en el centro de la escena, pero también le generaron los mayores dolores de cabeza.

Conflictos y pérdida de concesiones ferroviarias

Las líneas de trenes fueron su talón de Aquiles. Los problemas comenzaron con los disturbios de la estación Haedo, que le costaron la concesión de la ex línea San Martín.

El golpe definitivo llegó cuando perdió las líneas Roca y Belgrano Sur. La decisión del Gobierno marcó su salida del negocio ferroviario, uno de los más regulados y conflictivos del país.

Su carrera quedó definida por esa combinación: apuestas arriesgadas sobre activos en dificultades y exposición permanente a conflictos. Especialmente en sectores donde el Estado tenía poder de concesión y regulación.

Taselli apostó siempre a lo que otros descartaban, pero esa estrategia lo mantuvo en la cuerda floja entre el éxito empresarial y la controversia política.

Su nombre quedará asociado a un capítulo particular de la historia económica argentina: el de los empresarios que apostaron a rescatar empresas inviables durante las privatizaciones de los 90.