Los ingresos pierden terreno: más argentinos recortan gastos, usan ahorros y toman deuda
El empleo y los salarios ganan peso frente a la inflación como preocupaciones, mientras más hogares recurren a ahorros, recortes y endeudamiento
El problema del bolsillo empieza a correrse de los precios hacia los ingresos y llegar a fin de mes, conservar capacidad de ahorro y evitar el endeudamiento se vuelven más difíciles, mientras el empleo y los salarios ganan espacio entre las principales preocupaciones económicas.
La radiografía surge de analizar el último informe elaborado por la Universidad de San Andrés sobre satisfacción política y opinión pública, que incorporó una medición específica vinculada a la situación económica de los hogares.
El resultado principal del relevamiento muestra que al 54% de los consultados los ingresos ya no le alcanzan, teniendo en cuenta que un 35% de esa población necesita usar ahorros previos o recortar gastos y que otro 19% tuvo que endeudarse.
En el lado opuesto, un 20% afirma que puede cubrir sus gastos y ahorrar, mientras que un 21% dice que llega justo al final del mes, sin capacidad de guardar dinero.
La misma investigación revela que la falta de trabajo encabeza los problemas del país con 39% de las menciones y los bajos salarios aparecen inmediatamente después, con 35%, mientras que la pobreza alcanza al 31%, la corrupción 30% y la inflación queda en 19%.
A esa fotografía del presente se suma el deterioro acumulado durante el último año, teniendo en cuenta que el 52% de los encuestados considera que su situación económica personal empeoró y solo 14% observa una mejora.
Los datos forman parte de la llamada Encuesta de Satisfacción Política y Opinión Pública (ESPOP), que fue realizada por el Laboratorio de Observación de la Opinión Pública (LOOP) de la Universidad de San Andrés entre el 5 y el 13 de octubre.
Para completar los resultados se llevaron a cabo 1.000 encuestas online a personas de 18 años o más residentes en la Argentina y conectadas a internet, con una muestra estratificada por región y cuotas de nivel socioeconómico y edad.
Además, los datos fueron ponderados según parámetros del voto de octubre de 2025 y el estudio informa un intervalo de credibilidad del 95% de aproximadamente /-3,15 puntos porcentuales.
El ajuste que se profundiza
En cuanto al promedio general del estudio, esconde diferencias importantes según el nivel socioeconómico y permite distinguir no solamente quién llega o no a fin de mes, sino también qué ocurre cuando el ingreso corriente deja de ser suficiente.
Entre el sector de población ABC1, el 32% de los que participaron de la encuesta afirma que los ingresos alcanzan y permiten ahorrar, mientras 40% llega justo a cubrir los gastos; otro 16% necesita usar ahorros anteriores o recortar y 9% tuvo que endeudarse.
La situación empieza a cambiar en los segmentos medios, al punto que en el nivel medio alto, 27% mantiene capacidad de ahorro; 38% llega justo; 16% recorta gastos o utiliza reservas anteriores y 15% recurrió a deuda.
En el medio bajo, solamente 18% puede ahorrar; 36% llega justo, 19% recorta o consume ahorros y 22% tuvo que endeudarse.
La mayor diferencia aparece en el nivel socioeconómico bajo donde apenas el 9% de los consultados conserva capacidad de ahorro; un 31% llega justo a cubrir sus gastos; el 23% necesita utilizar ahorros o reducir gastos y otro 31% tuvo que endeudarse.
Capacidad de ahorro y endeudamiento según el nivel socioeconómico
En cuanto a la capacidad de ahorro, la encuesta muestra que pasa de 32% entre los ABC1 a 9% en el nivel bajo y que el endeudamiento por insuficiencia de ingresos recorre el camino inverso al pasar de 9% a 31%.
La apertura generacional agrega otra diferencia ya que los mayores niveles de endeudamiento por insuficiencia de ingresos aparecen entre millennials y miembros de la Generación X, mientras los mayores de 60 años presentan el registro más bajo.
Entre los integrantes de la Generación Z, menores de 27 años, la encuesta afirma que el 22% puede ahorrar y el 30% llega justo al final del mes; otro 19% utiliza ahorros o reduce gastos y 17% tuvo que endeudarse.
Entre los millennials, de 28 a 43 años, la capacidad de ahorro baja a 19%, con un 32% afirmando que llega justo; un 21% que consume ahorros o recorta gastos y otro 25% que admite que recurrió a deuda.
La mayor proporción aparece en la Generación X, entre 44 y 59 años, donde el 26% tuvo que endeudarse.
En ese grupo, un 17% dice que conserva capacidad de ahorro; otro 37% que llega justo y un 18% que utiliza reservas anteriores o reduce gastos.
Entre los mayores de 60 años, el 23% de los que respondieron las preguntas de la encuesta afirma que puede ahorrar y un 46% señala que llega justo al final del mes, mientras que otro 17% utiliza ahorros o recorta y solamente 9% tuvo que endeudarse.
El resultado deja la particularidad de que los mayores presentan la menor incidencia de deuda de las cuatro generaciones, pero también una elevada proporción de personas que terminan el mes sin capacidad de ahorro.
El ahorro muestra una brecha de género
Las diferencias vuelven a aparecer cuando la situación económica se separa entre hombres y mujeres.
Entre la población masculina, el 24% afirma que sus ingresos alcanzan para cubrir los gastos y ahorrar, mientras que en el sector femenino, la proporción baja a 15%.
En el extremo contrario, 18% de los hombres tuvo que endeudarse, frente a 25% entre las mujeres.
También es mayor entre las mujeres la proporción que necesita utilizar ahorros anteriores o recortar gastos: 21%, contra 17% entre los hombres.
El trabajo y los salarios ganan terreno
De acuerdo a las conclusiones del estudio, el deterioro de los presupuestos familiares coincide con el orden que presentan las preocupaciones económicas.
En este sentido, la encuesta muestra que la falta de trabajo ocupa el primer lugar entre los principales problemas del país, con 39% de las menciones; los bajos salarios aparecen segundos, con 35%; la pobreza alcanza 31% y la corrupción, 30%.
Después aparecen la inseguridad, con 24%; "los políticos", con 22%, y la inflación, con 19%. Educación reúne 16% de las respuestas, mientras otras cuestiones como endeudamiento externo, Justicia y salud quedan más atrás.
La percepción sobre la situación económica personal en el último año
La situación actual tiene un correlato en la comparación con la situación que los encuestados dicen haber tenido el año pasado.
De hecho, el 52% considera que su economía personal empeoró durante los últimos 12 meses y solamente 14% afirma que mejoró.
La percepción sobre el país es todavía más negativa, con un 56% de las respuestas que sostiene que la situación general empeoró respecto de un año atrás y 18% que considera que mejoró.
En este caso, el informe destaca que el balance resulta negativo en las aperturas analizadas con una excepción con los votantes del oficialismo ya que, entre quienes votaron a Javier Milei en 2023, el 42% considera que la situación del país mejoró respecto del año anterior.
Las expectativas quedan en terreno negativo
Con relación a la mirada hacia los próximos 12 meses, los resultados del trabajo evidencian que es menos desfavorable que la retrospectiva, aunque todavía son más quienes esperan un deterioro que quienes anticipan una mejora.
En la situación personal y familiar, 30% espera una mejora y 35% anticipa un deterioro, pero cuando la pregunta se refiere al país, 29% cree que la situación mejorará y 43% considera que empeorará, dato que refleja que la proporción que espera una mejora aumentó tres puntos porcentuales respecto de la medición anterior.
El deterioro de la percepción sobre la economía doméstica coincide con una caída en la evaluación específica de la política económica ya que, según la encuesta, la satisfacción con esa área retrocedió cuatro puntos porcentuales durante octubre, desde 32% hasta 28%.
La propia Universidad identifica esa caída como uno de los cambios significativos de la nueva medición y admite que la evaluación económica queda por debajo de las áreas con mayor satisfacción, teniendo en cuenta que Política Exterior registra 34%; Defensa, 33%; Energía alcanza 31% y Seguridad, 30%.
Si bien el informe de la Universidad señala que existe insatisfacción en todas las áreas evaluadas, los mayores niveles de malhumor aparecen en Obras Públicas, Salud y Educación, con 72% cada una, seguidas por la política social, con 68%.
El movimiento de la política económica adquiere otra dimensión porque la evaluación general del Gobierno no registra una caída equivalente y la aprobación de la gestión oficial permanece estable con el 36%, mientras que la desaprobación alcanza 60%.
De acuerdo con la serie de la Universidad de San Andrés, ambos indicadores permanecen relativamente estabilizados desde abril, con oscilaciones menores.
El informe también compara esos niveles con administraciones anteriores y asegura que la aprobación actual de Milei coincide con el 36% que tenía Mauricio Macri en un momento equivalente de su mandato y supera el 21% que registraba Alberto Fernández.
La satisfacción con la marcha general del país se encuentra, a su vez, en 30%, frente a 67% de insatisfacción, y permanece en una meseta desde mayo.
El estudio compara ese 30% con el 22% de Macri y el 11% de Alberto Fernández en períodos equivalentes.
Aprobación del Gobierno de Javier Milei según la edad
La segmentación por edad que muestra la encuesta suma otro cambio registrado en octubre con relación al estudio anterior ya que los mayores de 60 años son el grupo generacional con mayor aprobación del Gobierno, con 45%.
La Generación Z alcanza 39% y la Generación X, 37%, en tanto que los millennials se diferencian del resto ya que el 65% desaprueba la gestión.
El dato adquiere otra lectura cuando se lo coloca junto con la situación financiera de esas mismas generaciones, con los mayores de 60 años mostrando que son también quienes menos dicen haberse endeudado porque sus ingresos no alcanzan, con 9%, aunque 46% llega justo al final del mes.
Millennials y Generación X presentan, en cambio, las mayores proporciones de endeudamiento: 25% y 26%, respectivamente.
La radiografía del consumidor
Para las empresas que dependen del mercado interno, la investigación ofrece una fotografía de la situación financiera informada por los hogares, pero no un estudio de ventas.
Lo que sí permite establecer es la posición desde la cual los hogares enfrentan esas decisiones: 20% todavía genera ahorro; 21% utiliza todo su ingreso para cubrir el mes; 35% necesita recortar gastos o consumir reservas anteriores y 19% recurrió al endeudamiento.
La distribución tampoco es uniforme ya que la relación entre ahorro y deuda prácticamente se invierte entre los extremos de la pirámide: 32% puede ahorrar y 9% tuvo que endeudarse entre los ABC1; entre los sectores bajos, 9% puede ahorrar y 31% recurrió a deuda.
La restricción empieza antes de tomar deuda
En cuanto al cuadro completo de ingresos que muestra la encuesta, permite identificar distintos escalones de deterioro que no quedarían reflejados si se observara únicamente el endeudamiento.
El primer grupo, equivalente a 20% del total de la muestra, todavía cubre sus gastos y genera ahorro; el segundo, del 21%, puede afrontar el mes con sus ingresos corrientes, pero no conserva ningún excedente.
El tercero es más numeroso ya que revela que el 35% del total ya necesita reducir gastos o recurrir al ahorro acumulado, mientras que el cuarto, 19%, tuvo que endeudarse porque los ingresos no fueron suficientes.
Eso significa que la deuda es el último escalón de la restricción medida por la encuesta y antes aparecen los hogares que perdieron su capacidad mensual de ahorro y aquellos que ya empezaron a consumir recursos acumulados anteriormente o a reducir gastos.
El bolsillo también muestra diferencias
La apertura del estudio por voto presidencial de 2023 profundiza las diferencias en la situación de los hogares al revelar que, entre quienes eligieron a Javier Milei, el 31% afirma que sus ingresos alcanzan y puede ahorrar; un 41% dice que llega justo; otro 12% afirma que necesita utilizar ahorros o recortar gastos y otro 12% reconoce que tuvo que endeudarse.
Entre los votantes de Patricia Bullrich, 30% puede ahorrar y 42% llega justo; otro 18% utiliza ahorros o reduce gastos y 8% recurrió a deuda.
Entre quienes votaron a Sergio Massa, solo 11% conserva capacidad de ahorro, 33% llega justo, 24% utiliza reservas anteriores o recorta gastos y 31% tuvo que endeudarse.
Entre los votantes de Juan Schiaretti, 5% conserva capacidad de ahorro y 40% afirma haber tenido que endeudarse, y entre quienes eligieron a Myriam Bregman, las proporciones son 8% y 35%, respectivamente.
El informe incorpora además una medición de intención de voto para las elecciones presidenciales de 2027.
En este caso, la Libertad Avanza alcanza 26% y el peronismo 24%, una diferencia que la Universidad considera un empate técnico.
Al mismo tiempo, quienes permanecen indecisos, no saben o no contestan representan otro 26%, el mismo porcentaje que obtiene La Libertad Avanza.
El peronismo retiene al 70% de quienes votaron a Sergio Massa en 2023; la Libertad Avanza conserva al 64% de sus votantes de primera vuelta, pero solo al 41% de quienes habían elegido a Patricia Bullrich, cuyos apoyos presentan una mayor dispersión.
Los recursos estratégicos abren otra división
El informe también consulta sobre decisiones del Gobierno que afectan recursos, inversiones y compañías, y allí aparecen dos resultados prácticamente opuestos.
La inhabilitación para participar de Vaca Muerta y del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) a empresas que operen en las Islas Malvinas sin autorización argentina obtiene 53% de acuerdo y 26% de desacuerdo.
La desregulación de la Ley de Tierras queda en el extremo contrario: 18% está de acuerdo y 68% en desacuerdo.
En el caso del alineamiento geopolítico con Estados Unidos, obtiene 32% de acuerdo y 52% de desacuerdo; el respaldo diplomático a Israel, 22% y 58%, respectivamente; y la presencia militar o de inteligencia de Estados Unidos en puntos estratégicos reúne 22% de acuerdo frente a 62% de desacuerdo.