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La historia del Monumental: de clubes sin arcos fijos al estadio más grande de Sudamérica

River Plate nació de la fusión de dos equipos de barrio y construyó en Núñez un estadio que hoy tiene capacidad para 85.018 personas.

23/10/2026
Actualizado 12:57hs

A comienzos del siglo XX, en la Dársena Sur, en el barrio porteño de La Boca, dos equipos jugaban en potreros sin instalaciones y con más entusiasmo que recursos económicos. Santa Rosa y La Rosales compartían una misma dificultad y entendieron que, para crecer, necesitaban unir fuerzas. De esa decisión nació el club que décadas más tarde levantaría el estadio más grande de Sudamérica.

Según la tradición de la institución, el nombre surgió de una inscripción que uno de los fundadores encontró en unos cajones en la zona portuaria. La leyenda cuenta que allí se leía «The River Plate», una expresión que terminó dando identidad al Club Atlético River Plate y acompañó su crecimiento desde aquellos primeros años.

(Video generado por Ubuntu Comunicación Estratégica)

¿Cómo nació River Plate y por qué tuvo que mudarse varias veces?

Los comienzos estuvieron lejos de la estabilidad que caracteriza hoy al club, ya que las inundaciones del Riachuelo obligaron a River a abandonar su primera cancha y emprender una serie de mudanzas que lo llevaron a Sarandí, de regreso a La Boca y, finalmente, a Recoleta en 1923. Durante esa etapa, la institución fue construyendo su identidad mientras buscaba un lugar definitivo para desarrollar su proyecto deportivo.

El objetivo de contar con un estadio propio de grandes dimensiones comenzó a tomar forma en 1934, cuando Antonio Vespucio Liberti asumió la presidencia y River compró terrenos en Núñez para levantar una cancha sin precedentes en el país. La iniciativa requería una inversión considerable y el club consiguió ponerla en marcha gracias a un préstamo del Banco Hipotecario, respaldado por el gobierno nacional.

Sin embargo, el financiamiento no alcanzó para completar la obra tal como había sido proyectada y las dificultades económicas amenazaron con retrasar la construcción. En ese contexto, los socios tuvieron un papel decisivo, ya que donaron bolsas de cemento y otros materiales para que el estadio pudiera avanzar y convertirse en una realidad.

El 26 de mayo de 1938 llegó el momento de la inauguración, cuando unas 70.000 personas asistieron al encuentro en el que River derrotó por 3 a 1 a Peñarol. La apertura marcó un hito en la historia de la institución, aunque el estadio todavía tenía una parte importante pendiente de construcción.

¿Cómo se terminó de construir el Monumental y cuánto puede crecer?

La falta de recursos impidió que el Monumental abriera con todas sus tribunas terminadas y el estadio quedó con una característica estructura en forma de herradura, debido a que una de sus cabeceras permaneció vacía durante casi veinte años. La solución llegó en 1957, cuando River concretó una operación que permitió financiar la etapa final de la obra y completar el recinto.

El protagonista fue Omar Sívori, un futbolista surgido de las divisiones inferiores del club que fue transferido a la Juventus por 10 millones de pesos. El dinero de esa venta se destinó a construir la tribuna que hoy lleva su nombre, una obra que permitió cerrar el estadio y completar la estructura que había quedado inconclusa desde su inauguración.

Décadas más tarde, el Monumental volvería a ocupar un lugar central en uno de los momentos más importantes de la historia deportiva argentina, cuando la Selección nacional conquistó su primera Copa del Mundo en 1978 sobre ese mismo césped. El estadio trascendió así su función como casa de River para convertirse también en un escenario emblemático del fútbol argentino.

En la actualidad, el Monumental tiene capacidad para 85.018 espectadores y proyecta ampliar ese número hasta alcanzar los 101.000 lugares. La dimensión del proyecto contrasta con los orígenes modestos de la institución, que comenzó con dos equipos de barrio sin arcos fijos y una decisión compartida de unir fuerzas para crecer.

La historia del estadio resume ese recorrido, desde la fusión de Santa Rosa y La Rosales hasta la construcción de una cancha que se convirtió en referencia del continente. Lo que empezó como una apuesta entre dos clubes con recursos limitados terminó dando forma a la casa más grande de Sudamérica.