Un padre y su hijo convirtieron el problema de prender el asado en un negocio millonario
Con una inversión de u$s140.000, Federico e Iván Gietz lanzaron Mil Asados. Cómo funciona el dispositivo y qué planes tienen para crecer
Federico Gietz, un empresario de San Isidro que se cansó de revolver la casa en busca de algo para prender la parrilla. Así nació Mil Asados, un iniciador reutilizable para encender carbón o leña que convirtió en un emprendimiento junto a su hijo Iván, hoy al frente de la operación. Desde la primera venta, en marzo, comercializaron 10.000 unidades, según informaron a iProfesional.
"Cada vez que hacíamos un asado con amigos o con mi familia pasaba lo mismo. ¿Hay papel? No. ¿Hay madera? Tampoco. Terminábamos buscando un cajón en una verdulería, haciendo humo, abanicando el carbón o esperando a ver si prendía. Y pensé: no puede ser que todavía no exista una solución simple y reutilizable para esto", recuerda Federico.
Tiene 58 años y, hasta ese momento, su trabajo tenía poco que ver con las brasas. Venía del mundo de los seguros y las asistencias de salud, donde había armado negocios de venta de servicios y productos masivos. No fabricaba parrillas, no era herrero ni se consideraba un especialista en fuego. En diciembre de 2024 empezó a trabajar en la solución. Se ocupó del desarrollo, el diseño y la fabricación, y puso el dinero para llevarlo adelante. Iván, de 27 años, tomó la administración, el marketing y la logística.
El resultado es una pieza de acero inoxidable con mango y un material absorbente mineral en su interior. Iván explicó a iProfesional cómo funciona. "En primer lugar se carga con alcohol al 96% en sus espacios de carga. Después se prende con un fósforo o encendedor y se coloca debajo del brasero o directamente con el carbón, leña o mix de ambos sobre el iniciador. El iniciador se apaga solo, una vez que se consume el alcohol".
(Gentileza Mil Asados)
El combustible se consigue en farmacias, supermercados y plataformas de comercio electrónico. Según detalló Iván, "el costo por encendido es de $300, aproximadamente, y cargando 100 ml, mantiene una llama de 15 minutos. En 20 minutos la brasa está lista para cocinar. El uso del carbón o leña es a gusto del parrillero".
El nombre de la marca sale de una cuenta simple. "El primer prototipo lleva más de 200 ciclos de carga y sigue funcionando a la perfección. Estimamos un uso de mil asados, por eso le pusimos Mil Asados a nuestra marca", explicó.
Entre los cuidados, señala que hay que evitar que se moje el material absorbente interior, para no tener que esperar a que se seque antes de usarlo. Iván asegura que hicieron ensayos propios y que las advertencias están bien detalladas en el envase y en el manual. "Las normas de seguridad son las mismas que las que se deben tener cuando se manipula cualquier objeto vinculado al fuego", remarcó.
Cuánto cuesta Mil Asados y cuáles son sus tres modelos disponibles
La primera venta se concretó en marzo. El 19 de ese mes subieron un reel que, según indicaron, superó los 1,2 millones de visualizaciones y recibió 10.000 "me gusta". Convertir esa atención en ventas es uno de los desafíos que atraviesan las tendencias de marketing para 2026.
Con la circulación de los videos llegaron también las copias. Al principio, confiesa, les dio mucha bronca, pero les sirvió para dimensionar lo que estaban haciendo. "Somos los inventores mundiales del dispositivo metálico con un inserto mineral, con mango, que utiliza un combustible líquido para encender combustibles sólidos", dijo orgulloso.
Antes de desarrollar el producto, contó Iván, buscaron alternativas en la Argentina y en el exterior y no encontraron nada igual, así que decidieron registrarlo. El 4 de junio realizaron una presentación ante el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (INPI), después de la primera divulgación en redes. También comenzaron a proteger distintas configuraciones mediante modelos industriales, entre ellas el diseño hexagonal.
Según el emprendedor, invirtieron hasta ahora u$s140.000 de recursos propios, entre desarrollo, pruebas, protección y lanzamiento. "El producto es 100% de industria argentina. Trabajamos desde el inicio con fábricas de acero inoxidable de primera línea, buscando la excelencia en los resultados finales. Fabricamos en la provincia de Santa Fe y en Buenos Aires", explicó.
La producción se organiza en tandas de 3.000 unidades mensuales. Las ventas actuales rondan las 2.000 por mes y están ampliando la capacidad para responder a los pedidos que llegan por redes y por el boca a boca.
El catálogo tiene tres versiones de acero inoxidable. El Original Premium, con capacidad para 350 mililitros de alcohol, cuesta entre $99.000 y $119.000, según el medio de pago. El Mini Pro, que acaba de salir al mercado, se ubica entre $65.000 y $75.000. El Base, la alternativa más sencilla de la familia, se vende a $33.000.
En números, según detalló Iván, la facturación mensual de Mil Asados alcanza los $200 millones y para 2027 proyectan llegar a los $3.000 millones.
El salto que buscan ahora es al exterior, donde las parrillas argentinas entre las mejores del mundo también dan visibilidad a la cocina a las brasas. Ya hicieron ventas particulares a compradores de Chile, Uruguay, Brasil, Perú, Colombia, Estados Unidos, España e Italia, entre otros países. "Realizamos el Certificado de Origen. Tenemos exclusividad para presentar patente en los diferentes países, de los cuales ya avanzamos con Brasil, Estados Unidos, la comunidad europea y México", contó. Y anticipa el siguiente paso.
Para llegar a esa escala, que estima será el año que viene, negocian complementar la fabricación local con proveedores chinos, y además preparan una ronda de capital, un proceso que requiere financiamiento de venture capitals en América Latina. "El objetivo es sumar socios estratégicos que nos permitan acelerar la internacionalización de la marca y desembarcar en nuevos mercados", explica el emprendedor.
La idea es que Mil Asados se convierta en una marca ligada a la parrilla, con más productos que el iniciador. Ya tienen una pala y un atizador de acero inoxidable, y estudian desarrollar parrillas portátiles para camping y balcones, además de otros artículos del rubro. Las pruebas, además, los llevaron incluso más allá del asado del domingo. Usaron el dispositivo en chimeneas, salamandras, fogones y fogoneros, otros espacios donde buscan vender el invento que empezó con la búsqueda de un cajón de verdulería.