Marca Class Life llegó a vender 200.000 bikinis al año y ahora debe más de $1.500 millones
La marca de trajes de baño llegó a contar con 24 locales en la Argentina y 6 tiendas en Uruguay, Chile, Colombia, Aruba y República Dominicana
Class Life, la marca argentina de trajes de baño que llegó a comercializar alrededor de 200.000 bikinis por temporada, atraviesa una crisis financiera que obligó a su sociedad propietaria a presentarse en concurso preventivo de acreedores. La empresa, que también fabrica ropa deportiva y llegó a operar locales en el exterior, declaró deudas por $1.581,6 millones y recientemente vendió el inmueble donde funciona su taller de confección.
Detrás de la marca está Planeta Agua S.A., una compañía presidida por Alberto Pardo que solicitó la apertura del concurso en septiembre de 2026. La Justicia aceptó el pedido el 14 de octubre, cuando el Juzgado Nacional en lo Comercial N° 17 dispuso el inicio del proceso para que la firma pueda negociar con sus acreedores.
La presentación se produce mientras distintas empresas argentinas recurren a procedimientos similares para intentar reorganizar sus pasivos. En el caso de Class Life, la situación combina obligaciones bancarias, deudas fiscales, cheques rechazados y una caída de las ventas que, según reconoció la propia compañía, le impidió sostener los pagos previstos.
La marca comenzó su actividad en la década de 1980, de la mano de Norma y Alberto Pardo. Su negocio inicial fueron los trajes de baño, pero con los años incorporó indumentaria deportiva y prendas para fitness. También sumó a Ariana Pardo, hija de los fundadores, al diseño de sus colecciones.
En 2009 contaba con 24 locales en la Argentina y posteriormente llegó a tener seis establecimientos en el exterior, con presencia en Uruguay, Chile, Colombia, Aruba y República Dominicana. En 2016, la empresa informaba ventas de aproximadamente 200.000 bikinis por temporada en el mercado local.
La empresa vendió su fábrica y busca dónde trasladar la producción
Uno de los datos que aparecen en la documentación judicial es la decisión de desprenderse del inmueble donde funciona su taller de confección, ubicado en Aráoz 1234, en el barrio porteño de Palermo.
La operación se concretó el 8 de abril pasado, varios meses antes de que la empresa solicitara el concurso, en un contexto donde muchas compañías buscan acogerse al concurso preventivo de acreedores
El comprador fue Aráoz 1234 S.A., una sociedad que, según declaró Planeta Agua, no tiene vinculación con sus accionistas ni directores.
Sin embargo, la venta no significó el abandono inmediato del establecimiento. La compañía explicó que acordó continuar utilizando el inmueble sin pagar alquiler y por un plazo máximo de un año, mientras buscaba otra propiedad para instalar su maquinaria, trasladar los insumos y continuar con la confección de las prendas.
El dato aparece en un momento en el que la firma intenta reorganizar su funcionamiento. En el expediente también presentó una nómina de 30 personas, entre las que figuran trabajadores con varias décadas de antigüedad.
ARCA, bancos y cheques rechazados: cómo se compone la deuda
La nómina de acreedores presentada por Planeta Agua al 3 de septiembre de 2026 registra obligaciones por $1.581,6 millones. De ese total, $843,5 millones corresponden a créditos sin privilegio y $738,2 millones a créditos con privilegio general.
Uno de los principales acreedores es el fisco, con una deuda de mpas de $606 millones mantenida mediante losplanes de facilidades de pago de ARCA. También aparecen bancos, proveedores nacionales y firmas del exterior vinculadas con el abastecimiento de materiales.
Por su parte, los registros del Banco Central de la República Argentina (BCRA) indican que en agosto de 2026 la empresa tenía $554,9 millones de deuda financiera. El detalle de acreencias incluye:
- El Banco Provincia concentraba $497,1 millones
- Banco Macro, con $31,6 millones
- El resto correspondía a Mercado Libre, Credicoop, BBVA, Galicia y American Express
- Planeta Agua registra 10 cheques rechazados por $19,9 millones
- Pese a esos antecedentes, en agosto todas las entidades financieras todavía la calificaban en situación 1, la categoría normal del sistema bancario
Qué explicó Class Life sobre su crisis
En el acta de directorio del 9 de septiembre, la empresa dejó asentadas las razones que la llevaron a solicitar el concurso. El documento menciona la caída del consumo interno, la competencia de productos importados y los costos operativos y financieros.
La conducción sostuvo que había realizado ajustes para reducir gastos, pero que los ingresos continuaron por debajo de lo necesario para cumplir sus compromisos.
"Se ha estado a la espera de que en algún momento con la baja de la inflación aumentara el consumo, pero ello no sucedió hasta el momento", señaló el directorio.
La firma también reconoció que había calculado sus obligaciones sobre una recuperación de las ventas que no llegó a producirse. "La falta de las ventas proyectadas colapsó la planificación y el flujo de caja", afirmó.
Entre las consecuencias mencionó dificultades para pagar a proveedores y entidades financieras, además de incumplimientos en los planes de pago acordados con ARCA. La compañía también cuestionó las diferencias impositivas y laborales que, según su posición, favorecen a los fabricantes de indumentaria del exterior.
En este marco, la empresa que durante años fabricó y comercializó trajes de baño dentro y fuera de la Argentina intenta ahora sostener su actividad con una estructura financiera que, según reconoció ante la Justicia, sus ingresos actuales no alcanzan para cubrir.