Falta de crédito y diferencias entre accionistas profundizan la crisis de Rizobacter
Las restricciones financieras para sostener el negocio y el rechazo de accionistas minoritarios al pago de remuneraciones profundizan los problemas
La crisis financiera que atraviesa Rizobacter Argentina sumó diferencias entre sus accionistas en una asamblea marcada por las dificultades para conseguir crédito, la necesidad de preservar fondos para sostener el negocio y las advertencias sobre los próximos años.
En ese contexto, los socios minoritarios rechazaron durante el encuentro el pago de remuneraciones al directorio por $576,8 millones y se abstuvieron de aprobar su gestión.
Las advertencias y los desacuerdos quedaron registrados en el acta de la Asamblea General Ordinaria del 22 de octubre de 2026 que fue publicada en la web de la Comisión Nacional de Valores (CNV), siete días después.
Del análisis de la reunión se desprende que el vicepresidente Pablo Gustavo Forcat, describió un escenario de financiamiento externo escaso y costoso, mientras la compañía necesita recursos para mantener sus operaciones en la Argentina y acompañar su expansión internacional.
La asamblea fue convocada para considerar los resultados del ejercicio financiero cerrado el 30 de junio pasado que arrojó una pérdida de $36.797,7 millones a pesar de que la empresa encaró un proceso de reestructuración de deuda que permitió extender vencimientos, pero dejó pendientes dificultades financieras.
En el encuentro, RASA Holding LLC, propietaria del 80% del capital de Rizobacter, aprobó las remuneraciones, mientras que Isabel Giménez Acosta, Miguel Harnan, Marcos Harnan y Martina Harnan, titulares conjuntos del 20% restante, votaron en contra de esa determinación.
Los accionistas minoritarios también se abstuvieron de aprobar la gestión del directorio, la de la comisión fiscalizadora y el destino del resultado del ejercicio, pero acompañaron los estados contables y las modificaciones de préstamos entre sociedades vinculadas.
La presión sobre los próximos años
En ese sentido, Forcat presentó las razones por las que el directorio de la sociedad recomendaba conservar recursos dentro de la empresa.
Mencionó expresamente la "escasez de financiamiento externo" y los "altos costos financieros para su acceso", junto con la necesidad de seguir destinando fondos al capital de trabajo.
Ese dinero, explicó, resulta necesario para sostener el desempeño comercial en la Argentina y acompañar el crecimiento internacional.
La recomendación también buscó preparar a la compañía para la "incertidumbre financiera que se prevé en los próximos años".
La defensa de la administración estuvo a cargo de Luciano Centurión, apoderado de RASA Holding quien, al proponer que se aprobara la gestión del directorio, describió un contexto de crisis macroeconómica y microeconómica, nacional e internacional, al que sumó una situación financiera desfavorable para el sector agropecuario.
También destacó la reestructuración de vencimientos con bancos y con el mercado de capitales, que, según argumentó, había permitido mejorar la previsibilidad de los compromisos.
Por su parte, Forcat planteó que la empresa necesitaba preservar recursos para las operaciones y las inversiones en capital de trabajo.
El desacuerdo por las remuneraciones
De todos modos, la diferencia más explícita entre el grupo controlante y los accionistas minoritarios de Rizobacter apareció cuando se consideraron los $576.805.145 correspondientes a remuneraciones del directorio durante el ejercicio terminado en junio pasado.
La suma incluyó $243,5 millones para el presidente Gerónimo Watson; $192 millones para Forcat; $132 millones para Facundo Javier Rodenas, director titular y gerente de Asuntos Legales, y $9,2 millones para Federico Trucco.
A modo de defensa de estas cifras, Rodenas justificó los montos por las tareas técnicas, administrativas y ejecutivas realizadas, la dedicación de jornada completa y la experiencia de los directivos.
Las remuneraciones fueron sometidas a aprobación expresa en un ejercicio que había arrojado quebranto computable.
En el caso de los integrantes de RASA Holding votaron a favor, en tanto que Darío Gastón Lohrmann, representante de los cuatro minoritarios, expresó el voto negativo de sus mandantes después de formular consideraciones y argumentos que el acta no reproduce.
Sin embargo, el rechazo a las remuneraciones no se trasladó a un voto negativo sobre la administración y la moción terminó siendo aprobada por la mayoría.
También se aprobaron $86,7 millones en honorarios para los integrantes de la comisión fiscalizadora que ejercieron durante el período.
Compromisos entre empresas vinculadas
La asamblea examinó además las modificaciones de contratos de préstamo entre Rizobacter, algunas subsidiarias y sociedades controlantes o sujetas a control común.
Rodenas identificó entre las compañías involucradas a Bioceres Crop Solutions Corp., BCS Holdings Inc., RASA Holding LLC e Insumos Agroquímicos S.A y en todos los casos, las adendas extendieron vencimientos y ajustaron la tasa al 9% anual en dólares.
Según explicó, la extensión buscó establecer plazos sostenibles para las empresas vinculadas y favorecer el cumplimiento y repago de sus deudas.
En el caso de la tasa elegida, explicó que se relacionó con las condiciones de la reestructuración realizada por Rizobacter con bancos y con el mercado de capitales.
En este punto hubo unanimidad ya que todos los accionistas aprobaron lo actuado sobre los préstamos, además de la documentación contable presentada a la reunión.
Cómo preservar los recursos
Después de considerar las restricciones financieras, la asamblea resolvió no distribuir resultados ni reservas acumuladas, propuesta que recibió el voto favorable de RASA Holding y la abstención de los minoritarios.
Las dificultades financieras analizadas durante el encuentro tienen antecedentes en las inversiones, el aumento de la deuda y la caída de los márgenes que Rizobacter viene atravesando.
En su informe del 30 de diciembre de 2025, FIX explicó que la deuda había pasado de u$s129 millones en junio de 2022 a u$s184 millones en junio de 2024 y vinculó ese incremento con las necesidades de capital de trabajo del programa HB4 y la inversión en la planta de Brasil.
También identificó una baja de los precios de los productos comercializados ya que, según la agencia, el margen operativo antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones había descendido al 3,9% en junio de 2025, frente a un promedio cercano al 18% entre 2020 y 2024.
La empresa llegó así a este 2026 con menores márgenes y vencimientos por u$s40 millones previstos para el primer semestre, mientras que el el financiamiento habitual a clientes del sector demandaba recursos adicionales.
La reorganización de los vencimientos
Con este marco de fondo, el 18 de febrero pasado, FIX informó que Rizobacter no había pagado capital ni intereses del vencimiento del 10 de febrero de las Obligaciones Negociables (ON), Serie VIII Clase B, por u$s3,8 millones.
La empresa utilizó el período de subsanación previsto en el instrumento para negociar nuevas condiciones y ese proceso le permitió extender vencimientos.
En su comunicado publicado el 24 de junio pasado, FIX elevó la calificación de largo plazo a B(arg), con perspectiva estable, después de un canje por aproximadamente u$s42 millones.
La agencia señaló que la administración del capital de trabajo había permitido reducir la deuda en unos u$s65 millones, hasta u$s119 millones a marzo de 2026, con una caja de u$s11 millones.
Además, destacó la nueva estructura que trasladó vencimientos de capital de las ON al segundo semestre de 2027 en adelante.
De todos modos, la mejora de la calificación mantuvo como limitaciones la menor flexibilidad financiera y una generación de fondos inferior a los niveles históricos.
El impacto de la crisis del grupo
Cabe destacar que la exposición de Rizobacter tiene varios componentes societarios y financieros como que su accionista directa es RASA Holding, que pertenece a BCS Holding Inc., controlada por Bioceres Crop Solutions Corp., conocida en el mercado por la sigla BIOX.
En el caso de Bioceres S.A. es otra sociedad, identificada en los estados financieros como anterior controlante.
Según esa documentación, incumplió parte de su deuda en junio de 2025 y posteriormente se presentó en quiebra.
La incertidumbre deterioró la relación con bancos locales, que suspendieron líneas de crédito a fines de agosto de ese año.
Rizobacter pasó a depender principalmente de los fondos generados por sus operaciones y, al cierre del balance de junio pasado registraba incumplimientos de determinadas condiciones financieras de contratos bancarios y negociaba su regularización.
El balance planteó alternativas de refinanciación, adecuación de costos, evaluación de ventas de activos y recuperación de créditos con empresas del grupo y la generación de fondos suficientes para atender las obligaciones quedó condicionada al resultado de esas iniciativas.
Los créditos y las garantías comprometidas
La relación con el grupo también involucra dinero que Rizobacter tiene por cobrar y garantías vinculadas con deudas de otras sociedades.
En febrero, FIX identificó cuentas por cobrar netas con relacionadas por u$s39 millones a diciembre de 2025 de las cuales el 52% correspondía a BIOX y Pro Farm, y el resto a RASA Holding.
La calificadora advirtió que las dificultades de la controlante podían limitar su capacidad de apoyar financieramente a Rizobacter.
Otro frente fue el conflicto por las notas convertibles de BIOX ya que en su informe, FIX sostuvo ue en enero pasado se ejecutó judicialmente una garantía de Pro Farm por u$s15 millones, como parte del pago de un instrumento por u$s103 millones.
La presión de la operación brasileña
En el caso de Brasil, concentra otro problema para el grupo ya que la documentación financiera del balance de junio pasado describe una operación con patrimonio negativo, endeudamiento elevado en relación con su actividad, vencimientos de corto plazo y acceso restringido a financiamiento externo.
La compañía inició gestiones para refinanciar esos pasivos y advirtió que la filial podría necesitar asistencia de la sociedad argentina para cumplir sus obligaciones y responder por garantías.
Ese cuadro afecta a un mercado donde Rizobacter había invertido para ampliar su capacidad industrial.
Del origen familiar a la expansión internacional
Rizobacter tiene su base en Pergamino y desarrolla inoculantes, tratamientos de semillas, coadyuvantes, bioestimulantes y fertilizantes, con presencia comercial en más de 50 países.
La compañía ubica su origen en 1977, cuando Miguel Harnan comenzó a producir inoculantes en un garaje.
En el caso de Rizobacter Argentina, fue constituida en 1983 y amplió sus actividades mediante exportaciones, subsidiarias y alianzas industriales.
El ingreso de Bioceres al capital comenzó en 2016 y se amplió en 2019 hasta alcanzar el 80% con RASA Holding como propietaria directa de esa participación y a los cuatro minoritarios como titulares conjuntos del 20% restante.
La primera exportación tuvo como destino Ecuador en 1987. En 1998 se creó la subsidiaria brasileña y, en 2016, la compañía inauguró Synertech Industrias junto con el grupo francés De Sangosse para producir fertilizantes microgranulados.