SanCor, en el limbo: la Justicia habilitó la venta, pero las ofertas siguen sin fecha
La licitación judicial pone en juego la continuidad de las fábricas bajo un mismo control y el empleo que se comprometan a sostener los compradores
Seis fábricas y las marcas de SanCor siguen esperando una definición que tendrá impacto en gran parte del negocio de la histórica cooperativa y en las operaciones que podrán seguir funcionando bajo control de nuevos dueños.
Sin embargo, al 5 de noviembre, casi siete semanas después de que la Cámara de Apelaciones de Rafaela habilitó la continuidad del proceso de licitación para estos activos, todavía no figura un nuevo plazo para presentar ofertas en las actuaciones públicas consultadas.
El juez Marcelo Gelcich, quien está a cargo de la sentencia de quiebra de SanCor, debe adecuar el pliego a lo dispuesto por el tribunal y fijar el calendario, obligaciones que todavía no concretó.
En este sentido, la decisión pendiente abarca más que el precio de venta ya que la Justicia debe comparar cuánto ofrecen los interesados y qué proponen para sostener la producción y el empleo de la mayor cooperativa láctea de la Argentina.
El proceso admite ofertas por todo el paquete y también por lotes, de modo que las fábricas y las marcas podrían quedar en manos de distintos operadores.
La caída que precedió a la quiebra
Lo que la justicia busca es salvar lo más posible de la ex SanCor Cooperativas Unidas Limitada, que ingresó en concurso preventivo en febrero de 2025.
Algo más de un año después, su Consejo de Administración informó que no estaba en condiciones de formular una propuesta de pago a los acreedores y pidió la quiebra, que el juez Gelcich declaró el 22 de abril pasado
En esa sentencia autorizó la continuidad transitoria de la explotación para preservar el valor de los establecimientos y facilitar su venta, mientras la operación de la láctea se fue reduciendo a una mínima expresión.
Durante el 2025, SanCor pasó de procesar principalmente leche propia a depender de contratos de elaboración para terceros y cuando esos acuerdos se interrumpieron, volvió a trabajar sobre todo con leche propia, pero en volúmenes menores.
En enero pasado, las ventas propias representaron poco más de seis millones de litros equivalentes de leche, un nivel que, según el juzgado, resultaba insuficiente para cubrir los costos operativos.
En la localidad santafesina de Sunchales, sede de la cooperativa, el complejo de mayor capacidad instalada que se vincula a las líneas de leche larga vida, funcionaba por debajo del 10% de su capacidad en el diagnóstico previo a la quiebra.
La pulseada por la venta en bloque
Para poder revertir este complejo escenario, el pliego aprobado en junio pasado por la justicia para vender SanCor distribuyó los activos de la cooperativa en siete lotes.
Seis corresponden a establecimientos ubicados en las localidades de Sunchales; Gálvez y San Guillermo, en Santa Fe, y de Devoto, Balnearia y La Carlota, en Córdoba que reúne la marca SanCor y otros activos comerciales, entre ellos Quesabores, Tholem, Mendicrim y Santa Brígida.
La base original por el conjunto fue de u$s52,1 millones, de los cuales el paquete de marcas representaba u$s24,7 millones de ese total y la marca SanCor explicaba por sí sola u$s18,7 millones.
La Cámara ordenó completar la tasación con el valor probable de venta de los bienes y el impacto del incendio en Sunchales y estableció que el precio mínimo deberá ajustarse a esa valuación.
Además, antes de recibir ofertas, el juzgado deberá aprobar una grilla que establezca cómo se ponderarán el precio, el plan de negocios, la continuidad productiva y los compromisos de empleo.
La Cámara también dispuso que se comparen las propuestas por el paquete completo con las ofertas por lotes y habilitó el pago en pesos al tipo de cambio vendedor del Banco Nación.
Mendicrim y Santa Brígida: la disputa por las dos marcas
En el caso de la planta de Sunchales y las marcas Mendicrim y Santa Brígida seguirán dentro de la licitación mientras se discute su titularidad en expedientes vinculados a fideicomisos.
La Cámara dispuso que la parte del precio correspondiente a esos bienes quede en una cuenta judicial hasta que se resuelvan los reclamos.
Durante ese período, el adjudicatario podrá usar la fábrica y explotar las marcas y si la Justicia resuelve a favor de SanCor, el comprador consolidará la titularidad y los fondos ingresarán a la quiebra.
En cambio, si prosperan los reclamos de los fiduciarios, deberá restituir los activos y podrá recuperar el importe reservado, con sus intereses.
De la expansión a la venta de activos
SanCor nació en 1938 en Sunchales, cuando cooperativas de productores de Santa Fe y Córdoba se asociaron para elaborar manteca con la crema que aportaban sus socios.
La primera fábrica comenzó a operar en 1940 y de esa unión surgió también el nombre, con «San» por Santa Fe y «Cor» por Córdoba.
Con el tiempo, la cooperativa incorporó leche fluida y en polvo, quesos y otros derivados, y extendió su red industrial a distintas localidades de la cuenca lechera.
Esa red ya se había reducido antes de la quiebra si se recuerda que, en el 2019, Adecoagro compró las plantas de Chivilcoy y Morteros junto con las marcas Las Tres Niñas y Angelita.
La fábrica bonaerense procesaba leche fluida y la cordobesa elaboraba leche en polvo y quesos y ambas quedaron fuera de la licitación actual que prepara la venta de los activos restantes en un mercado que creció durante este año.
De hecho, entre enero y septiembre, la Argentina produjo 8.647 millones de litros de leche, un 4,1% más que en igual período del año anterior, según la Secretaría de Agricultura.
El consumo interno aumentó un 4%, medido en litros equivalentes y, entre otras marcas compiten Mastellone, Saputo, Milkaut, Williner y Adecoagro.
Las negociaciones por el personal
Al 31 de enero pasado, SanCor tenía 914 trabajadores en relación de dependencia, según la sentencia de quiebra aunque por separado, la Justicia reconoció créditos laborales de 1.063 trabajadores, una cifra que surge de las acreencias admitidas en el expediente.
Los informes incorporados al fallo documentaron una deuda de $12.789 millones en salarios netos impagos entre mayo de 2025 y enero pasado.
La sentencia también registró más de u$s86 millones de pasivo concursal verificado, además de obligaciones en pesos.
A partir de este escenario, en la licitación se incluyó que el empleo se evaluará a partir de los puestos que cada oferente se comprometa a sostener en su propuesta.
El último cronograma publicado había fijado el 20 de julio pasado para presentar y abrir las ofertas.
aunque la fecha quedó sin efecto cuando la licitación se suspendió por las apelaciones.
El juzgado debe fijar ahora los nuevos plazos para las visitas técnicas, la presentación de propuestas y la apertura de sobres.
Compradores con estrategias distintas
En la actualidad, 10 empresas ya compraron el pliego para quedarse con activos de SanCor cuando la licitación se suspendió en julio.
Entre los interesados aparecen L3N, vinculada a Adecoagro; Milkaut; Punta del Agua; Elcor; Failar y Fidulac.
La lista se completa con SanCor Seguros; Jewell Especialidades, Finanzas y Gestión y Alimentos Fransro.
El pliego les dio acceso a la documentación reservada de las seis fábricas y las marcas y la Cámara dispuso que conserven ese derecho cuando se retome el proceso, sin volver a pagar para adquirir nuevamente los pliegos.
Además de que Adecoagro ya compró activos de SanCor hace algunos años, Elcor, fabricante de La Tonadita, tiene un vínculo directo con una de las unidades que se venden ya que mantuvo acuerdos productivos con SanCor en Devoto, la planta cordobesa que recibió la mayor valuación individual del pliego original, con una base de u$s7 millones.
Por su parte, Failar, dueña de La Tarantela, ya compró en otra etapa la fábrica que la cooperativa tenía en Centeno, en Santa Fe, mientras que Fidulac, vinculada al empresario Gustavo Scaglione, llegó al proceso después de participar en un intento de reestructuración de SanCor que contemplaba la entrada de inversores.
Fue una de las partes que impugnaron el pliego y objetó la posibilidad de vender los activos por separado, aunque la Cámara mantuvo la licitación y ordenó comparar las propuestas por el conjunto con las ofertas por lotes.
Es decir, el interesado en sumar capacidad productiva puede ofertar por una fábrica o por varias pero el que busque incorporar las marcas puede competir por el lote comercial, y quien quiera integrar plantas y marcas bajo una misma operación puede presentar una propuesta por todo el conjunto.
La grilla que debe aprobar el juzgado establecerá cómo se ponderarán el precio, el plan de producción y los compromisos de empleo de cada oferta.