El automóvil clásico más caro del mundo cambió de dueño
Los administradores de las propiedades del fallecido Peter Williamson -un coleccionista de autos-, vendieron el premiado Bugatti 57SC Atlantic modelo 1936 al Museo del Automóvil Mullin en Oxnard, (EE.UU.), en lo que habría sido la operación más valiosa de la historia.
Según afirmó una fuente que prefirió mantener la reserva de identidad a Wall Street Journal, la operación rondó entre los u$s30 millones y u$s40 millones.
Cualquier monto en ese rango convertiría al Williamson Atlantic -una cautivante escultura automotriz europea, que se considera la personificación del estilo Deco francés- en el auto clásico más caro cuya transacción entre propietarios se haya conocido.
El auto más valioso que jamás se haya vendido en una subasta pública hasta ahora había sido un Ferrari 250 Testa Rosa de 1957, que se comercializó en Maranello, Italia, en mayo de 2009 por u$s12,2 millones.
La venta del Bugatti fue gestionada por Gooding & Company, la casa de subastas de automotores con sede en Santa Monica y, según se informó, la operación se gestó durante un tiempo.
Es habitual que este tipo de transacciones queden en el ámbito privado porque tanto compradores como vendedores suelen desear el anonimato.
Sin embargo, el mundo de los coleccionistas de autos sabía que, tras la muerte de Williamson en 2008, era sólo cuestión de tiempo antes de que el auto -ampliamente considerado como el auto clásico más deseable en el mundo- fuera vendido.
"Estoy sumamente complacido de haber encontrado el nuevo comprador para el Bugatti Type 57SC Atlantic modelo 1936, uno de los automóviles más significativas y valiosos que hayan sido parte de una colección privada y que rara vez fue visto en las últimas cuatro décadas", afirmó David Gooding, presidente y fundador de Gooding & Company, en un comunicado.
"Ha sido un gran placer trabajar con la familia y fideicomiso Williamson en esta importante operación", indicó.
Sin embargo, prefirió no confirmar la identidad del comprador o el precio.
Peter Williamson
Williamson, un reconocido neurólogo y experto en epilepsia, amasó una espectacular colección de Bugattis -construidos en Molsheim, Francia, entre las guerras- cerca de su hogar en el estado de New Hampshire, en EE.UU.
Muchos de esos autos fueron subastados por Gooding en California en 2008. Sin embargo, las ventas totales de los otros Bugattis de Williamson que se vendieron ese año -alrededor de u$s15,5 millones- fueron la mitad, o menos, que el precio del Atlantic.
El 57SC Atlantic se basó en la Cupé Aerolithe Electron, un auto de exposición construido para el Salón del Automotor de París en 1935.
El diseño bajo y con un paragolpes estilo náutico fueron obra de Jean Bugatti, hijo de Ettore Bugatti.
El auto exhibido en la exposición de automotores tenía paneles de magnesio que eran muy difíciles de soldar, y entonces Bugatti empleó los característicos filones ribeteados.
Y mientras los tres Atlantic de producción se construyeron con aluminio que se podía soldar, los filones se mantuvieron como una insignia de diseño.
Dos Atlantic completamente originales sobreviven: el auto de Williamson y otro que es propiedad del diseñador de ropa Ralph Lauren, informó WSJ.