índice iPad: tras el debut del "dólar turista", ¿conviene comprar tecnologí­a en el exterior?

índice iPad: tras el debut del "dólar turista", ¿conviene comprar tecnologí­a en el exterior?
Con la irrupción del recargo del 20% para compras con tarjeta, muchos argentinos se preguntan si sigue resultando beneficioso adquirir productos afuera
Por Juan Diego Wasilevsky
20.03.2013 14.06hs Comex

Cada vez menos ramas de actividad de la economía trabajan de manera efectiva con el tipo de cambio oficial, aquél fijado por el Banco Central y que tanto obsesiona a los argentinos. 

En el caso del mercado inmobiliario, por ejemplo, tras haber coqueteado con el llamado dólar "celeste", las conversiones a pesos ahora se realizan, casi todas, tomando el "blue".

Paralelamente, con el 20% de recargo impuesto por la AFIP a la compra de paquetes y pasajes aéreos, se terminó de consolidar el llamado "dólar turista".

En tanto que, en otros sectores, como el agrícola, por el efecto distorsivo generado por los derechos de exportación, desde hace tiempo el sector viene padeciendo el conocido "dólar soja", que no es más que el resultado entre el valor al que se liquidan las divisas descontadas las retenciones.

Sin embargo, mientras oficialmente se intente sostener la cotización oficial cercana a $5,12 y mientras el paralelo se mueva en los niveles actuales, manteniéndose así una brecha del orden del 55%, para gran parte de los argentinos todos aquellos bienes y servicios a los que puedan acceder con un dólar cercano al estipulado por el Banco Central, seguirán teniendo "olorcito" a barato.

Esto quedó en evidencia cuando el "viejo" recargo del 15% aplicado por el Gobierno a las compras con tarjeta en moneda extranjera quedó totalmente diluido frente al avance inflacionario, índice que, en los últimos seis meses trepó en niveles cercanos a esa cifra.

Esto generó que el costo extra que impuso el Ejecutivo con el fin de encarecer los bienes comprados en el exterior, quedara compensado frente al aumento de precios que sufrieron esos mismos productos pero en el mercado interno.

Esto fue lo que llevó a la AFIP a aplicarle un "ajustecito" del 5% extra a este cargo, a la vez que impuso "de un saque" otro 20% a la compra de pasajes y paquetes turísticos con destino al exterior.

En este contexto, cabe la pregunta: ¿sigue siendo conveniente adquirir bienes fuera del país, pese a esta nueva medida? 

La realidad indica que, en tanto y en cuanto los argentinos puedan acceder a productos de última generación de la mano de un dólar "turista" mucho más barato que el "blue", la ecuación seguirá resultando tentadora y será difícil para el Gobierno frenar los millonarios desembolsos, tanto en concepto de viajes como de gastos con tarjetas en el exterior.

Los expertos son claros al respecto y van más allá: con una brecha entre el oficial y el paralelo de la magnitud de hoy día y la inflación galopando a una tasa anual del 25%, el Gobierno quedará preso de la necesidad de inyectar más restricciones y más recargos al uso de tarjetas de modo de desestimular la creciente "tentación" que sienten los argentinos por todos aquellos bienes y servicios que se muevan a un dólar cercano al oficial.

La razón está en la enorme diferencia de precios que se observa entre la tecnología que se ofrece en países con economías mucho menos reguladas, como es el caso de Estados Unidos o Chile, frente a los valores vigentes en el mercado doméstico, alcanzados por aranceles de importación, impuestos de todo tipo y una dinámica inflacionaria que alienta el desfasaje de precios.

Así las cosas, un ejemplo interesante para medir en qué medida continúa resultando conveniente sacar a relucir los "plásticos" fronteras afuera, pese al recargo del 20%, se puede encontrar por el lado del iPad, un producto "commodity" que Apple fabrica en China y que se vende prácticamente en todos los países del mundo.

Cabe destacar que, en la Argentina, la marca de la manzanita viene teniendo problemas crónicos para capitalizar el mayor ritmo de ventas, dado que a las continuas trabas impuestas por el Gobierno se suma el hecho de que Apple no está presente de manera directa en el país, sino que está representada a través de los Premium resellers, es decir, empresas que tienen la licencia para comercializar sus productos.

Este escenario marcado a fuego por la inflación, las restricciones y la maraña de impuestos para sostener el polo tecnológico de Tierra del Fuego, llevó a que se dieran dos fenómenos que pegan de lleno en el consumidor local: por un lado, la oferta de productos de la firma es acotadísima, tanto en stock, como en variedades y novedades.

Por otra parte, los precios que se ofrecen en el mercado doméstico -medidos en términos de dólar oficial- son proporcionalmente cada vez más elevados en relación a los valores vigentes en otros mercados.

No es para menos: actualmente, la Argentina es el país más caro del mundo a la hora de comercializar los productos de Apple, en base a un relevamiento realizado entre casi 30 naciones.

Tal como se puede observar en la siguiente infografía, si se considera el iPad 2 más básico -16GB y sin tecnología 3G-, mientras que en cualquier comercio porteño -si se consigue- hay que desembolsar el equivalente a u$s806, en Estados Unidos un comprador debe pagar prácticamente la mitad: u$s425 con impuestos incluidos.

Cabe destacar que en 2011 y durante mucho tiempo, la brecha entre los precios domésticos y los vigentes en Miami o cualquier otra ciudad del país del norte, en general se movía en un rango de entre el 50% y el 55%.

Sin embargo, tal como quedó de manifiesto, atraso cambiario mediante, el gap se elevó ahora hasta el 90%, generando que cada vez sea más tentador adquirir este tipo de productos en el exterior.

Y lo más importante es que, aun considerando el nuevo "dólar turista", que fija la cotización un 20% por encima del tipo de cambio estipulado por el Banco Central para compras con tarjeta ($6,12) la ecuación continúa siendo desventajosa para los comercios nacionales.

En efecto: pagando con "plástico" en un shopping de Miami, esta tableta le terminará costando a un argentino unos u$s510, un valor igualmente inferior frente a los u$s806 vigentes en el mercado doméstico. 

Esto implica que, con recargo y todo, ese mismo dispositivo vale casi 60% más en la Argentina que en Estados Unidos, tal como se observa en el siguiente gráfico: 

Este resultado arroja otro dato interesante: dicho gap incluso es mayor al vigente entre los dos países en el año 2011, es decir, cuando nadie imaginaba la existencia de un "dólar turista". 

Pero hay más: incluso considerando los impuestos que se deben tributar en la Aduana para ingresar este tipo de producto al país, la ecuación continúa siendo ventajosa para el turista que decida cruzar la frontera tras salir de shopping por Miami: el valor final de la tableta ingresada legalmente sería de u$s575. 

Así las cosas, con todos los impuestos y cargos que puede sufrir en el camino el dispositivo comprado en Estados Unidos, la tableta adquirida en la Argentina resultará un 40% más costosa. 

El otro dato interesante es que en 2011, de la mano de un real muy sobrevaluado, Brasil era el país más caro a la hora de adquirir productos tecnológicos.

En efecto: dos años atrás, este mismo dispositivo se vendía a u$s1.030 en tierras de Dilma Rousseff, una cifra muy superior a los u$s849 que costaba en ese entonces en la Argentina.

Sin embargo, a medida que el país vecino fue devaluando su moneda, sumado al proceso lógico de depreciación que sufrió la tecnología en ese mercado por el arribo de todas las novedades de la gama Apple, allí el iPad 2 ahora cotiza al equivalente de u$s684, un 33% menos que en 2011, siempre medido en términos de dólar.

Este valor, además, ahora es un 15% menor que el vigente para la Argentina, un cambio importante considerando que en 2011 sucedía todo lo contrario: el mismo producto en un comercio de Brasil resultaba un 21% más costoso que aquí. 

El otro dato que salta a la luz es que países con muchísima menor escala y que históricamente siempre fueron más caros que el mercado argentino a la hora de adquirir tecnología, exhiben precios de venta mucho más bajos, medidos en billetes verdes.

Tal es el caso de Uruguay, que por estos días comercializa esta popular tableta de la manzanita a unos u$s649, casi u$s160 menos que en cualquier local porteño.

Pocas novedades y bajo stock, los otros problemas

El otro inconveniente que enfrentan los empresarios locales es la falta de stock.

Si bien hace semanas se eliminó el régimen de Licencias No Automáticas que a fines de 2012 complicó el abastecimiento de tabletas, el Gobierno sigue contando con dos armas efectivas a la hora de regular el ingreso de estos dispositivos: las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación y los planes "1 a 1".

En ambos casos, el hombre fuerte y el responsable de otorgar luz verde a una operación es el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.

El problema es que este circuito burocrático está interconectado: antes de autorizar las Declaraciones Juradas, el funcionario exige que las empresas cumplan con el mencionado plan "1 a 1", por el cual cada dólar de importación debe ser compensado con otro de exportación.

"No es fácil importar porque en la medida en que no te hagas de un cupo no podés traer un solo producto. Además, en enero y febrero volvieron a exigir la presentación de estos programas a cada empresa del sector, lo que significa que nos están monitoreando", explicó el gerente comercial de un premium reseller que pidió estricto off the record.

El empresario agregó que "hace un par de años ingresar un producto de Apple nos llevaba menos de dos semanas. Girábamos la orden y en menos de quince días teníamos el pedido en el local. Pero ahora tenemos que esperar meses".

Esto llevó a que "hoy nuestro principal departamento dentro de la compañía no sea el de atención al cliente o el de marketing, sino el de comercio exterior, porque hay que estar solucionando problemas todo el tiempo", se lamentó el empresario.

¿Nuevas medidas? Tal como consignó iProfesional.com días atrás, las grandes diferencias de precios y el boom de compras de argentinos en el exterior llevó a que, según datos del Banco Central, al 1° de marzo último  el saldo por compras con tarjetas fronteras afuera se dispara hasta alcanzar un nuevo récord desde la salida de la convertibilidad.

En efecto: el monto a cancelar por adquisiciones en moneda extranjera superó los u$s500 millones, un 65% más que el promedio de marzo del año pasado, tal como se observa en la siguiente infografía: 

Esto lleva a los expertos a pensar que el recargo del 20% que ataca ambos frentes (compra de paquetes y aéreos desde la Argentina por un lado, y "tarjeteo" en moneda extranjera en el exterior, por otro) no alcanzará para desalentar a los argentinos a salir de shopping.

Así es como cada vez suena con más fuerza la posibilidad de que esa tasa se incremente de modo de llevar el "dólar turista" a niveles más cercanos al "blue". 

Algunos aseguran que medidas de esta índole llegarían post elecciones de octubre, para evitar un efecto negativo en la opinión pública. Otros especulan con que las novedades podrían adelantarse. 

De cualquier manera, hay consenso entre los analistas de que el Gobierno, al implementar el "cepo" cambiario y al seguir dándole a la "maquinita" al ritmo que lo viene haciendo, necesitará "corregir" una y otra vez el "dólar turista". Sólo es cuestión de tiempo. 

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