Alumnos norteamericanos de MBA aprenden el estilo argentino de hacer negocios
Les sorprende la normalidad con la que los argentinos conviven con la inflación, y como los ejecutivos locales se las arreglan para mantenerse tranquilos ante los constantes cambios en las regulaciones que impactan su negocio.
Pero quizás lo más difícil para los alumnos del Massachusetts Institute of Technology (MIT) que en los últimos días realizaron prácticas en empresas argentinas ocurrió apenas descendieron del avión en Buenos Aires y prácticamente tuvieron que hacer un "crash course" en los cuatro tipos de cambio que su propia divisa color verde tiene en el país.
Por suerte, también se llevaron muy buenos recuerdos. Unos se animaron con el mate, otros jugaron partidos de fútbol con amigos, festejaron el fin de año en un reconocido club nocturno de Palermo. Así lo comentaron en una reunión informal en la casa central de Endeavor Argentina a la que asistió iProfesional.
Para algunos de ellos, ese sería su último día en Buenos Aires, mientras que a otro grupo le quedaba menos de una semana. Durante su estadía, según contó Taarif Jafferi, uno de los candidatos a obtener su MBA del MIT en 2014, se quedaron tanto en Recoleta como en Palermo, mientras realizaron esta práctica profesional en una firma de tecnología educativa.
Tuvieron la chance de viajar al Calafate, las Cataratas del Iguazú, y conocieron el delta del Tigre. Uno de los paseos favoritos, sin embargo, fueron las bodegas de Valle de Uco, en Mendoza, relató Albert Martienssen, compañero de Taarif y fanático de la buena comida y el buen vino.
Aunque claro que no se trató de un viaje de estudios o de placer. El objetivo fue realizar una especie de consultoría para una empresa argentina y como contraparte, aprender a hacer negocios en un clima completamente ajeno al que se vive en las compañías con sede en Nueva York o Silicon Valley, entre otros centros globales que luego suelen contratar a estos graduados.
La distancia es abismal. Saurabh Sanghvi, otro de los estudiantes de MIT, lo resumió en una frase: "En Silicon Valley dices la palabra ‘ed tech' (tecnología educativa) y te dan u$s10 millones. Aquí aprendimos a manejar el flujo de caja".
También aprendieron a adaptarse a costumbres que les resultan absolutamente extrañas. "Hay mucha más familiaridad. Nosotros cuando llegamos a la oficina por la mañana, lo máximo que podemos hacer es levantar una mano y decir ‘hola Bob', y sentarnos en la computadora. Pero aquí el que llega pasa por todos los escritorios a saludar a cada uno con un beso. Es mucho más personal que un apretón de manos", contó Roshni Kapadia, quien estuvo tres semanas trabajando en una firma de e-commerce argentina.
"Nos sentimos muy bien en la compañía, nunca conocí un grupo de gente tan amigable y estuvimos muy sorprendidos de la cantidad de gente en la compañía que hablaba inglés", agregó su compañero de equipo, Ozan Yalniz.
Laboratorio de ideas
Fueron 16 estudiantes avanzados de la Maestría en Administración de Negocios (MBA, por sus siglas en inglés) de la Sloan School of Management de MIT, que llegaron en diciembre a la Argentina, como parte del MIT G-LAB, un programa que posibilita que equipos de alumnos de gestión empresarial, ingeniería, y ciencia trabajen para firmas extranjeras para resolver problemas en el mundo real. En el proceso, ganan experiencia en crear y mantener una empresa fuera de los Estados Unidos.
Cada año hay compañías argentinas que se postulan para que un equipo del MIT realice esta consultoría a partir de un problema o desafío determinado que quieren emprender. Endeavor es la encargada de seleccionar a las que finalmente son sugeridas. Además de exponer a los estudiantes a experiencias reales de internacionalización, la entidad lo interpreta como sumar valor a los emprendedores, contó la directora ejecutiva, Gabriela Macagni.

"Tienen tantas cosas en sus manos que necesitan un apoyo, que nosotros brindamos a través del mentoring durante el año, pero con estos programas los ayudamos a realizar los proyectos que tienen en mente", agregó.
A la hora de proponer las opciones al MIT, "lo que buscamos son cuatro o cinco empresas que sean emprendedores de alto impacto, con proyectos interesantes y desafíos de crecimiento que se puedan de alguna manera ‘terciarizar' en un grupo externo de alto nivel como son estos casos", comentó Nicolás Del Pino, manager del área de servicios a emprendedores de Endeavor Argentina. Las elegidas esta vez fueron Bellatrix, de Mendoza, Onapsis, Ventas Exclusivas y Wormhole, de Buenos Aires.
De esta forma, los alumnos del G-Lab reciben propuestas para trabajar unas semanas en empresas de todas partes del mundo. Según contó Sanghvi, quien realizó su práctica en Wormhole, deben elegir de esa lista cinco opciones que les interesen en base a tres criterios: el proyecto por un lado, la ubicación en la que les gustaría desarrollar su experiencia internacional, y por último su propio "background" y experiencia profesional, para determinar qué valor pueden otorgar a la compañía.
En el caso de los cuatro grupos que vinieron a la Argentina, todos los integrantes tenían interés en desarrollar una experiencia en Sudamérica. "Me veo como una líder global en los próximos años y por eso sentí que tener esta exposición a una región a la que nunca había ido, aprender los roles culturales y regionalismos era importante. Y estoy muy contenta de haber venido porque pude conocer tanto del ambiente de negocios, de lo que sucede en Argentina y Brasil", dijo al respecto Mercy Wakweika, del equipo que se desempeñó en el sitio Ventas Privadas.
"Soy de la India y tengo mucha experiencia trabajando en el sudeste asiático. Pasé un tiempo en Europa y ahora estudio en Estados Unidos, por eso me quedaba por conocer este continente y África. Fue algo bueno porque Brasil y Argentina están creciendo, tener ese ‘backup' de aprendizaje me entusiasma, y tienen problemas que ocurren en países en vías de desarrollo, similares a los de La India", reveló Mayank Agarwal, también del equipo que trabajó en el portal de e-commerce, quien quisiera volver a su país para aplicar lo aprendido una vez finalizado el MBA.
Resultados
En cada caso, los grupos de cuatro alumnos de MIT realizaron una presentación con su propuesta para encarar los actuales retos de las compañías en las que trabajaron. Los emprendedores aseguraron que las sugerencias superaron las expectativas.
Wormhole, por ejemplo, maneja sistemas de e-learning, para lecciones en vivo o conferencias a través de la web, además de "campus" virtuales, tanto para universidades como para el mercado corporativo. El trabajo de los alumnos del G-Lab comprendió ayudarlos con la generación de ventas a partir de la creación de una capacitación para el equipo comercial. Pero además idearon la estrategia de entrada a Brasil, sugiriendo un trabajo a partir de los clientes corporativos, según relató Nick Sze, uno de los estudiantes de MIT, a iProfesional.

Tan óptima resultó su idea que los titulares de Wormhole les pidieron desarrollar también un mecanismo de ingreso al mercado mexicano. "Es que quedamos muy impresionados con los resultados. Somos los fundadores de la compañía y tenemos un equipo genial, pero muchas veces no nos queda tiempo para hacer investigación o pensar en nuevos proyectos. Así que realmente apreciamos todo el trabajo que hicieron, nos encantaría que estuvieran con nosotros más tiempo", dijo al respecto Sally Buberman, quien junto a Ignacio López y Maximiliano Menasches dirigen la firma local.
En Onapsis, una compañía de software de seguridad para SAP, el objetivo para los alumnos de MIT fue crear la estrategia de marketing y posicionamiento para un nuevo producto destinado a pre-proteger a los sistemas de los ciberataques, contó Shailesh Mittal.
"Realmente aprendimos muchísimo trabajando con ellos y han sido de mucho apoyo para nosotros. Esperamos haberlos proveído de algún valor de mercado para cuando el producto salga", agregó agradecido el estudiante de la escuela de negocios norteamericana.
"Planeamos lanzar el sistema este año y ellos fueron muy concretos y eficientes en términos de tiempo. Así que fue genial que estos chicos vinieran a ayudarnos con la estrategia de mercado", dijo al respecto Victor Montero, co-fundador de Onapsis y actual jefe de operaciones de la compañía.
En Ventas Privadas, por su parte, los alumnos también tuvieron que vérselas con el "parentesco" entre argentinos y brasileños, ya que la compañía tiene una firma hermana en ese país. "Tuvimos dos tareas paralelas pero distintivas. Una fue mejorar la plataforma brasileña. La otra presentar un nuevo portal vertical", contó uno de los cuatro miembros del grupo que trabajó con este sitio de e-commerce, Ozan Yalniz.

Sin revelar muchos detalles al respecto, aseguró que el vertical será lanzado en Argentina y Brasil, y será un sitio "que ‘adivina' lo que necesitás antes de que sepas que lo necesitas".
Para la compañía la experiencia fue muy positiva. Al ser consultado si le gustaría repetirla, su CEO Felipe Herrera no dudó en contestar que sí: "Absolutamente, el valor que estos chicos trajeron fue genial, y nosotros aprendimos muchísimo en el proceso".