Despidos hormiga: el motor de la industria baja un cambio y complica los planes K para sostener el modelo

Son la punta del iceberg de un fenómeno que avanza en el rubro automotriz, pero que también está empezando a verse en otras actividades. El mapa del goteo
Por Juan Manuel Barca
05/05/2014 - 07,00hs
Despidos hormiga: el motor de la industria baja un cambio y complica los planes K para sostener el modelo

Por estas horas, el Gobierno ha dejado en claro que uno de sus mayores desvelos es un posible recrudecimiento del desempleo. Así lo demuestran los reiterados llamados de la Presidenta al sindicalismo a "cuidar los puestos de trabajo", en la antesala de las paritarias. Y el intento por aprobar rápidamente el proyecto para reducir las cargas sociales a las empresas que blanqueen a sus trabajadores.

Pese a que las estadísticas todavía no reflejan una desmejora notoria de la ocupación, tanto empresarios como dirigentes sindicales observan el avance de un fenómeno preocupante.

Se trata de los despidos "hormiga", que consisten en el recorte acotado de personal. Por tratarse de pequeñas tandas, estas cesantías no llegan en general a convertirse en noticia de primear plana.

Sin embargo, en el ámbito privado interpretan que es un tema digno de alarma porque al tratarse de sectores estratégicos constituyen la punta del iceberg de algo que puede convertirse en un problema mucho más grave.

Eso es lo que sucede en PSA Peugeot Citroën en Palomar, donde la gerencia evalúa reducir unos 800 puestos de trabajo a partir de este mes, incluyendo parte de los empleados administrativos, lo que representa casi un 40% del personal.

"El recorte no está confirmado oficialmente, pero la previsión para los próximos meses es de ajuste", dijo a iProfesional una fuente gremial.

La situación es similar a la que se vive en la planta de Volkswagen en Pacheco. Allí se registró un goteo de al menos 100 empleos en los últimos meses, y en abril la empresa inició negociaciones con el gremio de Smata para suspender a 400 y desprenderse de otros 300 mediante jubilaciones anticipadas y retiros voluntarios.

En Córdoba, el escenario es más complicado. La fábrica de camiones Iveco Fiat y la francesa Renault tuvieron que suspender a unos 1.100 operarios durante varios días. 

El rebaje puesto por las terminales repercutió a su vez en las autopartistas. Semanas atrás, Montich, la proveedora de Iveco, anunció su intención de suspender personal.

En la zona norte de Buenos Aires, Gestamp suspendió a 70 obreros en abril durante un mes, por la caída de pedidos en PSA y la automotriz alemana. Metalsa también se vio afectada. Y Kromberg, que abastece a Mercedes Benz y VW, ya despidió a 50 trabajadores en Pilar.

Los planes de ajuste delinean así un panorama gris en el principal motor del complejo manufacturero, luego de que en marzo sufriera una caída interanual del 26% en la producción. Y, al mismo tiempo, incuban un clima de malestar laboral, atravesado por una fuerte discusión salarial y por la pelea entre las terminales y el Gobierno en torno al impuesto a los bienes de lujo.

Con todo, el sector automotriz no es un caso aislado. Por el contrario, es tan sólo uno de los tantos bloques afectados por el bajón y un síntoma del escenario que enfrentarán otros productores de bienes de consumo durable y rubros con alta dependencia del mercado interno.

"Estamos con mucha preocupación por el sector, no sólo de las automotrices. Estamos trabajando para sostener los empleos", reconoció el ministro de Industria de Córdoba, Martín Llaryora.

Transcurridos tres meses desde que el peso sufrió la mayor devaluación en una década, los empresarios aseguran que la escalada de los precios y las altas tasas de interés ya se "comieron" parte de la ventaja cambiaria que reclamaban y, como un bumerang, terminaron por golpear al consumo.

Así, de crear empleo y aumentar las horas extra, muchas fábricas volvieron este año a recortar turnos, aplicar suspensiones y destruir puestos laborales, sobre todo mediante la no renovación de los empleados contratados.

Para los industriales, el estancamiento que comenzaron a registrar en octubre pasado, cuando las terminales realizaron el primer ajuste, no es un resbalón más y, por el contrario, advierten un "cambio de tendencia".

"Estamos saliendo de un período y haciendo una transición muy lenta hacia algo un poco diferente", reconoció el titular de FIAT, Cristiano Rattazzi.

Ajuste automotriz

Frente a una perspectiva recesiva de la industria, el Gobierno intensificó la campaña para mejorar su imagen entre los asalariados y la clase media, y relanzó su política laboral con un proyecto de ley que prohíbe los piquetes y otro que reduce las cargas patronales para fomentar la registración del empleo.

Sin embargo, las iniciativas son vistas por la oposición como un reconocimiento del impacto negativo que tuvieron las medidas oficiales sobre la economía y la necesidad del Ejecutivo de poner parches para evitar la creciente conflictividad y el deterioro de la estabilidad laboral.

"El ajuste iniciado por el Gobierno con la devaluación, los tarifazos y el techo en las paritarias se profundiza con despidos y suspensiones en sectores clave de la industria como las automotrices", denunció el diputado bonaerense del Frente de Izquierda, Cristian Castillo.

Si en algo coinciden los analistas, es que el 2014 será uno de los años más difíciles para el mercado automotor. En efecto, durante el primer trimestre, se produjeron un total de 147.000 vehículos, 16% menos respecto de los 176.000 alcanzados en el mismo período de 2013, según los datos de la Asociación de Fabricantes de Automóviles (ADEFA).

En el sector atribuyen la baja al aumento del impuesto a los autos de alta gama y la restricción a las importaciones que aplicó el Gobierno a fines del año pasado, ante la pérdida de divisas y el creciente déficit de la balanza comercial.

Pero también sostienen que la devaluación estimulada por la crisis cambiaria en enero, junto con la merma de las exportaciones a Brasil, por la menor demanda en la economía vecina, terminó por afectar las ventas y los programas de inversión local.

"Este escenario sumado a la contracción esperada en el mercado interno, permite estimar un retroceso (anual) de entre un 7 y 10% para la producción automotriz. En este sentido, varias terminales ya iniciaron suspensiones y aumenta la vulnerabilidad del empleo en las empresas autopartistas", señaló el analista de Abeceb, Gonzalo Dalmasso.

Despidos "hormiga"Peugeot y Volkswagen figuran entre las más castigadas por la caída de las ventas, a tal punto que en ambas firmas se habla de que "sobra un turno" y negocian un ajuste con Smata, un gremio alineado al Gobierno.

La producción en la terminal francesa sufrió en febrero una retracción del 10% y en marzo cayó 30%, lo que podría indicar una aceleración de su dreciente nivel de actividad. Por ello, se prevé que este año PSA producirá 70.000 unidades, un 40% menos que las 115.000 fabricadas en 2013.

La multinacional se encuentra en un proceso de reestructuración global, que apunta a reducir su oferta de modelos y que, según los analistas, perjudicará a la Argentina, donde emplea a 2.000 trabajadores.

En tanto, la fabricante alemana comenzó a principios de año a efectuar despidos "hormiga" y ahora quiere hacer un recorte más radical. La medida afectaría a un 15% de los 4.000 empleados que tiene en su planta de Pacheco, donde se fabrican los modelos Suran y Amarok.

El titular de Smata, Ricardo Pignanelli, atribuyó la decisión a "la caída de las ventas a Brasil y el aumento de precios del Suran".

El plan anunciado por VW motivó la mediación de la ministra de Industria, Débora Giorgi, y levantó chispas en la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires, donde sus integrantes pidieron por unanimidad la reincorporación de los trabajadores cesanteados.

La empresa registró una baja del 10% durante el primer trimestre, al fabricar 18.700 vehículos, por debajo de los 20.940 producidos en el mismo período del año pasado, según las cifras de ADEFA.

Por otra parte, la firma automotriz señaló recientemente que despedirá a unos 900 trabajadores en dos plantas de Brasil.

Sin embargo, los delegados niegan que haya una "caída exponencial" y creen que los nuevos planes corporativos responden en parte a la negociación paritaria, en la cual las terminales buscan este año eliminar el esquema vigente de actualización trimestral en base al IPC Congreso.

"El primer trimestre debería dar un aumento salarial del 12% y en el año podría llegar al 40%, con el índice privado. Los empresarios ya no quieren pagarlo", dijo a este medio un gremialista de VW.

Renault también redujo su plantilla luego de que a fines del año pasado le diera de baja el contrato a unos 150 empleados, según fuentes del sector. Pese a que en 2013 se posicionó en primer lugar con el Clio, el plan de la firma es bajar a la mitad su producción este año.

En General Motors, la atención está centrada en el Agile y el Classic, dos modelos que vienen en caída y a largo plazo podrían ser reemplazados por un "low cost". El problema es que hasta tanto eso suceda, es probable que haya un importante bache en la producción.

"El denominador común es la caída del mercado interno y de las exportaciones. Las más complicadas son Peugeot, Renault, GM y Volkswagen", advirtió un representante de una cámara de autopartes.

A raíz de la menor actividad, el ajuste de las terminales se trasladó a las fabricantes de autopartes, que vieron reducidos sus pedidos.

En Escobar, Gestamp suspendió a 70 de sus 600 operarios desde el 7 de abril hasta fines de ese mes y les pagó el salario al 70%. Pero ahora en la planta temen que las paradas se extiendan en mayo o, peor aun, se conviertan en despidos.

"Eso va a depender de la resistencia que haya, porque si bien Smata firmó y aceptó las suspensiones. la comisión interna de la planta las rechaza así como eventuales despidos. Va a haber conflicto", dijeron delegados de la autopartista que provee de chapas y estampados a Peugeot y Volkswagen.

Mientras tanto, las firmas cordobesas BHV, RAR, Cosil, Kymco y la Importadora Mediterránea analizan seguir los pasos de Montich, otra fabricante de componentes que presentó un Plan Preventivo de Crisis para aplicar suspensiones.

Luego de que la UOM denunciara 60 despidos, trabajadores nucleados en el gremio realizaron en los últimos días un piquete y se movilizaron para protestar contra la cesantía de cuatro empleados en la planta de Sohifren, donde se fabrican bombas, motores, válvulas para el mercado agrícola, vial e industrial.

El temor a los recortes llegó a San Juan. Allí la autopartista global Delphi suspendió a 450 trabajadores "para evitar la crisis", pero el gremio del plástico teme que la compañía cesantee igualmente al 50% del personal, de profundizarse la caída de la demanda.