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El tiempo pasa: sin actualización a la vista, el Monotributo se va poniendo "viejo" y ya se teme por su obsolescencia

El tiempo pasa: sin actualización a la vista, el Monotributo se va poniendo "viejo" y ya se teme por su obsolescencia
Pese a que el régimen simplificado nacional y el de Ingresos Brutos porteño sufren los embates del "deslizamiento monetario" no hay cambios a la vista
Por Gonzalo Chicote
03.07.2014 18.00hs Impuestos

Es sabido que la inflación puede generar grandes problemas en las economías de los países, por la erosión que produce en los bolsillos de los consumidores y por la incertidumbre que nace a la hora de invertir en algún negocio.

Los impuestos no son la excepción a la regla. Más cuando los parámetros que definen quienes deben hacer frente al pago de los tributos se mantienen estáticos pese al aumento que se producen en los precios.

En la Argentina, los casos abundan: la falta o escasa actualización de las deducciones y cargas de familia en el Impuesto a las Ganancias hizo que millones de empleados en relación de dependencia tuvieran que empezar a destinar parte de su sueldo al gravamen.

Lo mismo ocurrió con Bienes Personales, un tributo que antes hacían frente quienes tuvieran una situación patrimonial abultada y hoy alcanza a aquellos que tienen una cochera o escasos metros cuadrados de una propiedad. 

No obstante, tal vez el más emblemático sea el Monotributo, ya que la falta de ajuste en los parámetros que definen cada una de las categorías, hace que los inscriptos deban pagar más (o incluso, que abandonen el régimen) sin que exista un verdadero aumento en la capacidad contributiva.

Lo curioso es que -hace apenas ocho meses- el Gobierno nacional decidió duplicar el monto de facturación máximo y ajustó los valores de los alquileres, que no habían sufrido cambio alguno desde el 2010.

Sin embargo, los nuevos importes que se establecieron a través de la resolución general 3529 vuelven a quedar "obsoletos" debido al aumento de precios y a los incrementos que se otorgaron a los empleados en las paritarias.

Pero esto no es exclusivo del Monotributo, sino que también el régimen simplificado de Ingresos Brutos de la Ciudad de Buenos Aires sufre los embates de la inflación, cuyos parámetros no se modifican desde principios de 2013.

Todo esto ocurre pese a que ambos gobiernos reconocen que existe un "deslizamiento monetario" a través de los índices de precios que emiten el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y la Dirección General de Estadística y Censos porteña.Un problema cada vez más grandeTal como diera cuenta iProfesional, pese a los cambios introducidos por el Gobierno nacional en septiembre del año pasado, el régimen para pequeños contribuyentes sigue su camino a la obsolescencia.

Ocurre que el sólo hecho de cumplir con las obligaciones que fija la reglamentación para quienes están en la máxima categoría de venta de bienes muebles (que es la "L") hace poco factible la posibilidad de permanecer.

En efecto, el pago de la cuota, sumado al sueldo de los tres empleados que obligatoriamente debe tener el monotributista y al arrendamiento de un local u oficina comercial, hacen que más del 70% de los ingresos máximos permitidos "desaparezcan" del bolsillo de los pequeños contribuyentes.

duplicó los montos anuales de facturación admitidos para que los contribuyentes puedan optar por adherirse".

"La modificación no alteró los montos mensuales que los sujetos deben abonar en concepto de impuesto, lo que provocó un alivio fiscal en el universo de contribuyentes sujetos", agregó la especialista.

"Hoy, a más de 8 meses desde la última actualización de los montos máximos de facturación y con una inflación -conforme al Índice de Precios al Consumidor Nacional urbano publicado por el INDEC el 14 de mayo de 2014- del 11,9% respecto de diciembre 2013, poco a poco estas escalas vuelven a quedar desactualizadas", remarcó Fernández Sabella.

Y concluyó que "esto provoca que muchos contribuyentes, a pesar de no haber incrementado sus ganancias reales, queden excluidos del régimen con todos los costos de administración que ello implica".La paja en el ojo ajeno

A principios del mes pasado, el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, aseguró que mantuvo una conversación telefónica con la presidenta Cristina Kirchner para manifestarle su preocupación respecto a la inflación.

En aquel momento, sostuvo que para la jefa de Estado el aumento de precios no era un tema que "afecta realmente la economía", sino que era "una exageración" de los que no compartían su "relato" o tenían un modelo distinto.

Ante ello, Macri comentó: "Yo le insistí en que la inflación es un impuesto muy perverso que destruye el crecimiento, afecta al que menos tiene y genera altos niveles de corrupción porque no se sabe cuánto vale cada cosa. Pero no he tenido éxito en esa parte de la comunicación".

La preocupación del Jefe de Gobierno no es en vano. Los índices que elabora su administración se ubican, en promedio, más de un punto porcentual por arriba de los nuevos indicadores que confecciona el INDEC.

Pese a ello, el Ejecutivo de la Ciudad no dio la orden de modificar los parámetros que delimitan las distintas categorías del régimen simplificado de Ingresos Brutos siguiendo esos valores. Así, mientras el IPCBA acumula -desde su primer informe en julio de 2012- una inflación cercana al 66%, no hubo cambios acorde a esas cifras.

"genera una incongruencia que urgentemente debe ser reparada".

En este sentido, destacó que "no es razonable que sea tomado como límite de ventas mensuales los mismos importes a valores del 2012 y 2013".

Vale aclarar que en 2012 se eliminaron las primeras dos escalas y se cambió modalidad de pago a bimestral y recién a principios de 2013 se incorporó un peldaño más, que impuso como tope máximo de facturación 200.000 pesos. No obstante, Locatelli recordó que la modificación introducida por la Ley Tarifaria 2012, que se aplicó desde el 1 de enero de ese año, el impuesto a ingresar para las categorías más bajas se elevó considerablemente.Por caso, destacó que la "I" era de $15 mensuales y pasó a $120 bimestrales, mientras que la "II" era de $30 mensuales y ahora asciende a $180 bimestrales. Esto significa un aumento del 400% y 300%, respectivamente.

"Esta incompatibilidad trae aparejado costos desproporcionados en la aplicación del gravamen que, desde sus orígenes, tuvo la intención de disminuir la carga tributaria para los contribuyentes más pequeños", resaltó.

Por su parte, Mario Buedo, socio del estudio Montero & Asociados, explicó que, dado el cruzamiento de datos cada vez más recurrente entre los dos fiscos y las semejanzas de ambos regímenes, es poco probable que el Gobierno de la Ciudad introduzca cambios sin que se ajuste primero el Monotributo."Esto es así ya que, aún cuando el índice porteño de inflación es considerablemente más alto que el nacional, es de imaginarse que si la Administración Gubernamental de Ingresos Públicos (AGIP) actualizara los valores, ningún contribuyente se recategorizaría, ya que lo pondría en evidencia ante la AFIP". 

Por ejemplo, si a un contribuyente de Ingresos Brutos (que fuera monotributista) inscripto en la última categoría (cuya facturación máxima es de $200.000) se le actualizara el tope por la inflación, pasaría a tributar en una categoría de ingresos hasta $285.000 y lo obligaría irremediablemente a pasar de la categoría E o F del Monotributo a la H.

"Por lo tanto, resulta necesario que las actualizaciones de las escalas se produzcan en forma conjunta y coherente entre ambos fiscos", concluyó Buedo.

sendos regímenes deben indefectiblemente funcionar en tándem, tal como el espíritu de su estructura original los creó".

Además, señaló que "no podemos reconocer un nivel de inflación oficial y dejar al margen los estragos que esos niveles hacen para la tributación".

"De lo contrario, los contribuyentes siguen siendo presa de un sistema de denuncias públicas que abonan la crítica sobre lo que hacen los demás, pero que a su vez, de las puertas para adentro, dejan mucho que desear", concluyó.

Un ajuste necesario

Los especialistas consultados por este medio coinciden en la necesidad de ajustar ambos regímenes simplificados.

En este sentido, Sasovsky sostuvo que "reconocer públicamente la inflación y no implementar nada para contrarrestar los efectos distorsivos que el fenómeno económico causa en los tributos y en los derechos de los contribuyentes, es algo terrible y hasta en cierto punto provocador".

"Cuando hablamos de regímenes simplificados para pequeños contribuyentes, debemos entender que los mismos tienen una finalidad extra fiscal mucho mayor a su finalidad netamente tributaria recaudatoria", añadió.

Esto es así porque "implica la existencia de un mecanismo idóneo para fomentar y desarrollar la incorporación de nuevos inscriptos y protegerlos bajo un sistema especial que ampare su perfil, que debe mantenerse en el tiempo, por lo que no debe dejar de representar la verdadera capacidad económica que emergen del desarrollo de sus actividades".

"Por esa razón, un pequeño contribuyente lo es independientemente del reconocimiento que el fisco hace de él", indicó y concluyó: "Pero si lo hace, debe ser congruente con la realidad de su verdadera capacidad contributiva, y con las que las demás normas que lo definen como tal dentro del sistema jurídico".

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