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Kicillof está feliz: compra paz cambiaria con el nuevo bono, a una tasa del 9% que pagará "el que sigue"

Los festejos por la elevada demanda que obtuvo la reciente emisión de Bonar 2024 no logran esconder el alto precio que hubo que convalidar
23/04/2015 - 10:09hs
Kicillof está feliz: compra paz cambiaria con el nuevo bono, a una tasa del 9% que pagará "el que sigue"

Kicillof está feliz. Y tiene sus razones.

La colocación del Bonar 2024 por u$s1.415 millones, con la que pudo triplicar el volumen originalmente previsto, fue una de las mejores noticias que le ha deparado el mercado. Ese mismo mercado que, curiosamente, el kirchnerismo considera hostil para con el país.

El ministro de Economía dio rienda suelta a la ironía, en una mezcla de desahogo y revancha, tras los papelones que había sufrido en otras emisiones menos afortunadas.

"Antes decían que no nos prestaban, ahora dicen que nos prestan caro, están cansados de correr el arco", fue una de sus "chicanas" dedicadas a los críticos de su gestión.

También le pasó factura a operadores y analistas del sistema financiero quienes, a fines del año pasado, le habían cuestionado su decisión de tantear el mercado sin la ayuda experta de los colocadores de este tipo de emisiones.

"Deben de estar bastante calentitos, porque la emisión se hizo sin los bancos", aseguró. 

El mismo tono fue compartido por otros funcionarios, que salieron a difundir el mensaje de que esta fuerte demanda por papeles argentinos responde a una única interpretación posible: que existe confianza de los inversores en el rumbo económico que está tomando el Gobierno.

Así, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, observó: "El capital, que siempre es timorato y no va a ningún lugar donde tiene dudas, no ha visto en la Argentina ningún tipo de temores, aunque quisieron inocular ese temor los buitres y sus alcahuetes para hacerle daño a la Argentina".

En tanto, Alejandro Vanoli, presidente del Banco Central, calificó de "importantísimo" el resultado de la emisión y afirmó: "A pesar de las dificultades, quedó demostrado que la Argentina tiene la posibilidad de acceder a los mercados financieros".

Además, destacó que las últimas salidas a la plaza financiera "están vinculadas al sistema productivo y no a la especulación".

"Calentitos" y con la mejor tasa
Si bien la alegría de los funcionarios está justificada, lo cierto es que hay cierta sensación de paradoja.

Para empezar, en un mercado pequeño como el argentino, los inversores que llevaron alivio al Gobierno con la compra de este bono son los mismos que viven bajo la eterna sospecha oficial de querer provocar desestabilizaciones políticas mediante corridas cambiarias.

Respecto a si esta operación financiera debe ser clasificada como "productiva" o "especulativa", tal distinción es un tema que puede dar para un largo debate.

Desde el punto de vista del Gobierno, es funcional a la producción, porque lo recaudado está destinado a fondear un programa de incentivo a la construcción de viviendas.

Pero también puede argumentarse que la obtención de dólares apunta a mantener estabilizadas las reservas del Banco Central, para así poder sostener el atraso cambiario y financiar el costo del "dólar ahorro" (se llevan vendidos u$s1.800 millones sólo en los primeros cuatro meses del año).

No obstante, si algo genera altas sospechas de que este tipo de inversión es especulativa es la atractiva tasa de casi 9% que convalidó Kicillof.

Es más del doble de lo que suele pagarse en la región por las emisiones de deuda.

En rigor de verdad, nadie en el mercado financiero parece estar muy "calentito" con la nueva inversión.

Por el contrario, los títulos soberanos argentinos invitan a una fiesta, ya que no existe un premio tan alto en ningún lugar del mundo, salvo casos excepcionales.

En el fondo de la tabla
En la comparación con el resto de los títulos de deuda soberana, esta nueva emisión del Bonar 2024 no desentona en cuanto a su rendimiento.

El más rentable para el inversor sigue siendo el Boden 2015 ya que, pese a su corta vida (vence en octubre de este año) paga más del 10%.

Entre los más negociados, le siguen en orden de importancia el Discount, el Bonar 2024, el Bonar X y el Global 2017Todos pagan una premio de entre el 8% y el 9% en dólares (ver cuadro). 

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"Tasas de casi el 9% como las que convalidó el Ministerio de Economía no abundan en el mercado financiero global. Por eso esta emisión fue vista por muchos inversores como una gran oportunidad", considera el ejecutivo de una importante sociedad de bolsa.

Esta era la percepción generalizada en el mercado. Si bien este porcentaje está en línea con el rendimiento de los principales títulos argentinos, es ampliamente superior no solo a las tasas que rigen en el mundo desarrollado sino también a la de las colocaciones de los países vecinos.

Para el abogado Marcelo Etchebarne, "el Gobierno pagó muy caro el hecho de querer mostrar que tiene acceso al mercado".

Observa que hay un sobrecosto financiero derivado de la estrategia oficial y que "con un entendimiento con los holdouts se pagaría apenas un 5%".

En la tabla regional de los bonos con similar vencimiento, el comparativo es por demás elocuente: se ubican en una franja que va del 2,2% (Chile) al 3,5% (Paraguay).

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El único papel que paga una tasa similar al del nuevo bono argentino es uno ecuatoriano.

Comparaciones odiosas
A efectos de comparar los montos y las tasas que abonaron diferentes países, conviene tener presente que en el "vecindario":  

Paraguay: logró una histórica colocación al 6% por u$s1.000 millones a 30 años de plazo, en agosto del año pasado.

Perú: a fines de octubre realizó la mayor operación integral de deuda que se recuerde. Pagó 5,7% por un título a 10 años y se hizo de u$s3.000 millones. 

Chile: en diciembre avanzó en su colocación más grande de bonos, en euros y en dólares (u$s2.000 millones). En el primer caso, la tasa fue del 1,74%. En el segundo, del 3,18%.

Uruguay: cuando Pepe Mujica era presidente, logró un tipo de interés del 5% para hacerse de u$s1.200 millones con vencimiento en 2050.

México: se convirtió en el primer país no sólo de América Latina sino a nivel mundial que avanzó en una emisión a 100 años en euros a una tasa del 4%, por un total de €1.500 millones.

Colombia: en febrero ofreció 5,6%, y obtuvo u$s2.000 millones en papeles a 30 años.

Recalculando
Pese a la impresión de que el país sigue sufriendo la condena de pagar tasas altas, en el mercado se observó una tendencia a justificar esta situación y a calificarla como un "mal menor".

Según varias fuentes, la estrategia oficial fue clara: asegurarse de que esta vez la operación no fracasaría, tras el desenlace negativo que tuviera la colocación previa, aun al costo de convalidar un cargo más alto. 

En este sentido, hasta hubo frases elogiosas por parte de analistas habitualmente críticos. "El Bonar 2024 es un muy buen negocio porque no hay muchas opciones disponibles", observa Orlando Ferreres.

Para este influyente economista, cabe incluso la posibilidad de que el Gobierno pueda repetir esta última experiencia: "Cuando se ofrecen tasas tan atractivas, crece mucho el interés de inversores, dado que obtienen en un año lo que en otros lugares tardan mucho tiempo en conseguir".

"Esta colocación estuvo mejor preparada técnicamente y generó mayor demanda", apunta el economista Daniel Marx.

Su interpretación es compartida por Federico Tomasevich, CEO de la firma Puente: "Sin duda que sorprendieron al mercado, nadie se esperaba este resultado con tanta sobredemanda".

La referencia alude al fallido intento de diciembre pasado, cuando Kicillof quiso concretar una operación en la que ofrecía canjear los Boden 2015, que vencen en octubre de este año, por el Bonar 2024.

Apenas el 2% de los tenedores se mostró interesado y sólo hubo ofrecimientos por el 10% de los u$s3.000 millones a los que apuntaba la administración K.

El Bonar 2024 ha sido el título elegido originalmente para pagarle a Repsol u$s3.250 millones por YPF.

Vence en mayo de 2024 y paga en dólares bajo ley argentina. Amortiza en 6 cuotas anuales y consecutivas, a partir de mayo de 2019.

¿De quién es el mérito?
La alegría de los funcionarios no se limita sólo a los números, sino, en una consideración más política, a la constatación de que se ha logrado "comprar tiempo" para garantizar la paz cambiaria por casi todo el año. Un año donde, coincidentemente, hay elecciones.

El propio Vanoli destacó que la obtención de oferentes en esta última emisión denota, sobre todo, una modificación positiva en la percepción de certidumbre.

"En estos meses logramos un cambio muy significativo, que es algo fundamental para el crecimiento. Es que había expectativas de abrupta devaluación, que ahora se han minimizado", enfatiza.

En la misma línea, Miguel Bein, principal asesor económico de Daniel Scioli, celebró la tranquilidad conquistada por el equipo económico.

"Es una gran noticia, porque esto refuerza la estabilidad financiera en la Argentina. Y es la clave para tener una transición política ordenada y para poder encarar tareas pendientes desde el Gobierno y una agenda a futuro", remarca.

Claro que siempre es un terreno más resbaladizo el debate respecto de qué es lo que hace que ahora los inversores estén más dispuestos a prestarle plata al Estado.

Y, como viene ocurriendo en los últimos meses ante cada noticia positiva, aparecen dos versiones: por un lado, la que afirma que es un síntoma de confianza en el actual plan económico. Por otro, la que sostiene que es precisamente el poco tiempo que le queda a la gestión de Cristina Kirchner lo que motiva a los capitales a entrar.

"Los inversores extranjeros están confiando en el final del Gobierno, en la transición y en el proceso que se avecina", afirma Arnaldo Bocco, economista y ex director del Banco Central.

Por cierto que este último debate es lo que menos le quita el sueño al ministro Kicillof, demasiado ocupado en estas horas por conquistar definitivamente la estabilidad financiera que le sirve para transitar hasta diciembre.

Con u$s1.415 millones en el bolsillo, tiene todo el derecho a estar feliz. Pero, se sabe, en la Argentina siempre puede aparecer un aguafiestas.

Es por eso que las miradas están puestas en el tribunal de Thomas Griesa, el implacable juez que ha considerado fundado el reclamo de los "buitres" dirigidos por Paul Singer.

Ellos quieren investigar la nueva emisión y pedir su bloqueo en el caso de que comprobar que se trata de "deuda externa".

Y parece que el juez no es muy permeable a los discursos que explican que este Gobierno, en realidad, ha promovido el desendeudamiento.

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