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Luces y sombras del kirchnerismo: ¿cuál es "legado K" en economí­a y temas sociales?
Tras doce años, el sillón de Rivadavia no será ocupado por un apellido Kirchner. Para algunos, una alegría, para otros, gran tristeza. Lo cierto es que el país atravesó profundos cambios en distintos órdenes, que dejarán su huella por largo tiempo y ocupará varias páginas de los libros de historia  
25.10.2015 17.23hs Actualidad

Por primera vez en 12 años, el ganador no llevará el apellido Kirchner. En este contexto, vale un repaso de la llamada "era K" que, sin lugar a dudas, dejará muchas marcas en el país.

Estas son algunos hechos que dejarán su impronta por mucho tiempo, que han ocurrido desde que Néstor Kirchner asumiera en 2003 hasta la actualidad, al final del segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner.

Ampliación de derechos
Durante los años de kirchnerismo Argentina se convirtió en la pionera en América Latina en términos de derechos sociales.

En 2010 se aprobó -por iniciativa del oficialismo- el "matrimonio igualitario", convirtiendo a Argentina en el primer país de la región y el décimo del mundo en permitir el casamiento entre personas del mismo sexo.

En 2013 también se promulgó una nueva ley que castiga el trabajo infantil y otra que buscó regularizar la situación de más de un millón de empleadas domésticas.

Ese mismo año se aprobó la Ley de Fertilización Asistida, que garantiza el acceso universal y gratuito a técnicas de reproducción a toda persona mayor de edad.

Derechos humanos
Apenas asumió, en 2003, Néstor Kirchner promovió en el Congreso la anulación de las llamadas "leyes del perdón" que garantizaban la inmunidad a muchos acusados de crímenes de lesa humanidad durante el último régimen militar (1976-1983).

Dos años más tarde, la Corte Suprema convalidó esa anulación. Y, en 2007, declaró inconstitucional un indulto a los jerarcas militares, abriendo las puertas a cientos de juicios contra ex-represores.

La mayoría de los líderes militares, que según las agrupaciones de derechos humanos fueron responsables de la desaparición de unas 30.000 personas, fueron llevados a juicio.

Según un informe del Centro de Estudios Legales y Sociales, en total 2.625 personas han sido acusadas de crímenes de lesa humanidad. Para finales de 2014, unas 526 ya habían sido condenadas, 51 fueron absueltas y la mayoría aún espera su juicio, en muchos casos en prisión preventiva.

Los gobiernos kirchneristas también dieron un fuerte impulso a agrupaciones como Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Este último organismo logró hallar a al menos 117 hijos de desaparecidos, que fueron reconectados con su familia de origen.

Empleo y cobertura social
Cuando asumió Néstor Kirchner, en 2003, el país superaba una de sus peores crisis económicas de la historia y más del 17% de los argentinos no tenía trabajo.

El kirchnerismo logró reducir esa cifra a menos del 7%, según datos del INDEC. El Gobierno afirma haber creado unos 6 millones de puestos de trabajo durante la era K.

Aunque los críticos resaltan que la mayor parte de esos puestos fueron en el sector público y representan una pesada carga para el Estado.

Otro logro del kirchnerismo fue la ampliación de la cobertura previsional. Gracias a una moratoria en 2005, que permitió que unos 2,5 millones de jubilados reciban una pensión a pesar de no haber hecho aportes, Argentina pasó a tener la segunda mayor cobertura jubilatoria de América Latina, después de Bolivia, con un 94,6%.

Los "nuevos jubilados" equivalen a más del 40% del total. No obstante, según algunos expertos, representan una carga económica insostenible de cara al futuro. El Gobierno fue cuestionado también por no haber adecuado la jubilación de muchos contribuyentes que ganaron juicios contra el Estado para que se les reconozcan esos aumentos.

También amplió en más de un 1.700% los fondos de ayuda social: en 2015 -según el presupuesto nacional- entregó 18 millones de planes sociales a argentinos de bajos recursos, una política asistencial que algunos apoyaron y otros criticaron por considerarla clientelista.

Regreso de los jóvenes a la política
Al kirchnerismo se lo asocia con la capacidad para movilizar a los más jóvenes, una franja de la sociedad que desde la década de los ‘70 se había mantenido apolítica.

Así, la juventud pasó a ser un pilar central del apoyo al "modelo K", siendo "La Cámpora", fundada por Máximo Kirchner, la agrupación más influyente.

Este espacio fue acusado de infiltrarse en las escuelas con la intención de adoctrinar a los más chicos luego de que la prensa revelara que la agrupación realiza talleres políticos en colegios públicos.

El aumento de la participación de los jóvenes en la política se vio más allá de la militancia y el Poder Ejecutivo. 

También el Congreso se llenó de ellos en los últimos 12 años, tanto del kirchnerismo como de otras fuerzas.

Consolidación regional
Los Kirchner realizaron un vuelco importante en la política exterior argentina, priorizando la integración con el resto de América Latina.

Impulsaron la creación de la Unasur, cuyo primer secretario general fue Néstor Kirchner, e implementaron políticas migratorias, como el Plan Patria Grande, que favorecieron la regularización de inmigrantes del Mercosur.

También fomentaron la llegada de decenas de miles de estudiantes latinoamericanos que eligieron formarse en las universidades públicas de Buenos Aires y otras grandes ciudades.

La contracara del acercamiento a América Latina fue el deterioro del vínculo con Washington, que tuvo varios momentos críticos, empezando con la oposición de los Kirchner a la creación del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), impulsado por EE.UU.

El kirchnerismo también fue criticado por su alianza con la Venezuela de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, y por su acercamiento al régimen iraní.

Para algunos analistas, la política exterior K dejó a la Argentina más aislada del mundo, pero otros aplauden que el país finalmente se haya acercado a sus vecinos, en particular Brasil, consigna la BBC.

La "grieta" social
La polarización de la sociedad argentina es, quizás, uno de los efectos más notorios que dejan atrás los 12 años de gobierno kirchnerista.

Antes de la llegada al poder de Néstor Kirchner, discutir de política era una de las pasiones de los argentinos. Pero las fuertes diferencias que generaron los gobiernos K hicieron que el tema pasara a ser tabú en muchos encuentros sociales o familiares.

La mezcla de pasión y odio que inspiraron los Kirchner fue comparada por muchos con la que en el pasado generaron Perón y Evita.

El ambiente de crispación se agudizó en 2007 con la llegada a la presidencia de Cristina, cuyo estilo fue incluso mucho más confrontativo que el de su marido.

Así, la sociedad se dividió entre quienes la admiran con fanatismo y aquellos que la odian, sentimientos que se ahondaron por el gran número de discursos de tono combativo que dio por cadena nacional durante sus ocho años de gobierno.

Confianza económica
Los primeros años del kirchnerismo se desarrollaron en un contexto de fuerte crecimiento, favorecido por el precio récord de materias primas como la soja, el principal bien de exportación argentino.

Sin embargo, los años de bonanza no se aprovecharon para crear fondos anticíclicos, tal como ocurrió en otros países como Chile.

Además, se mantuvieron millonarios subsidios al transporte y la energía -implementados durante la época de emergencia económica tras la crisis de 2001- que terminaron generando un fuerte déficit fiscal.

La crisis financiera mundial de 2008, la caída del precio de los commodities y las dificultades de Argentina para endeudarse en el exterior -debido a los efectos del default de 2001- complicaron el panorama económico.

A pesar de los problemas, el Gobierno aumentó el gasto público y respondió a la crisis fomentando el consumo interno y acelerando la expansión monetaria.

Según muchos economistas, eso hizo crecer la inflación en 2014 a niveles cercanos al 40%, una de las cifras más altas del mundo. Esos datos, sin embargo, no fueron los que reflejó el Indec que, tras ser intervenido, en 2007 mostró cifras muy por debajo de las reales.

La falta de precisión de las estadísticas oficiales fue cuestionada por muchos, incluyendo el FMI, que en 2013 emitió una "declaración de censura".

En 2011, ante la caída de reservas, CFK anunció el cepo cambiario, al igual que las restricciones a las importaciones, que han afectado a muchos sectores.

En tanto, entidades que miden la pobreza, como la Universidad Católica Argentina (UCA), informaron que la alta inflación y la situación económica la han llevado a casi el 29% de la población.

Corrupción
Los Kirchner y su entorno han tenido numerosas denuncias de corrupción.

Si bien las acusaciones por presunto enriquecimiento ilícito de la familia presidencial -que aumentó su patrimonio en más de un 1000% desde 2003 hasta 2015- fueron descartadas por la Justicia, otras investigaciones aún avanzan hoy.

La que más afecta a la presidenta es la del llamado caso Hotesur, por el que CFK y varios familiares están imputados.

Son sospechosos de haber ocultado una maniobra de blanqueo de divisas ilegales o una devolución de favores por la adjudicación de obras públicas a un aliado, Lázaro Báez.

Pero Cristina Kirchner no es la única investigada. Amado Boudou está en una situación legal aún más complicada, ya que es el primer vicepresidente en funciones en la historia argentina en estar procesado.

El ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, también es investigado junto con su esposa por presunto enriquecimiento ilícito y varios ex funcionarios kirchneristas enfrentan juicios o ya fueron condenados.

El exsecretario de Transporte Ricardo Jaime (2003-2009), que ya recibió una sentencia de un año y medio por recibir dádivas.

La ex-secretaria de Ambiente y Desarrollo Sustentable Romina Picolotti (2006-2008) fue enviada a juicio oral por administración fraudulenta.

El ex-secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, está procesado por presunto abuso de autoridad.

En 2012, la ex-ministra de Economía de Néstor Kirchner, Felisa Miceli, se convirtió en la primera ex-funcionaria kirchnerista en ser condenada cuando recibió una pena de cuatro años de prisión por el hallazgo de dinero no declarado en el baño de su oficina.

Desgaste institucional
Los choques del Poder Ejecutivo con sectores del Poder Judicial fueron una de las causantes del desgaste institucional que vivió Argentina durante la era K, otro de los legados que dejan los 12 años de gobierno que concluyen.

Algunos de los choques más fuertes entre el gobierno y la Justicia se dieron como consecuencia de la aprobación de una nueva Ley de Medios, en 2009, y la denuncia y posterior muerte del fiscal Alberto Nisman, en 2015.

Diversos jueces paralizaron la aplicación de la Ley de Medios por muchos años, lo que generó duros cuestionamientos del Gobierno, que impulsó la norma, hasta que la Corte Suprema de Justicia la declaró válida en 2013.

Pero las acusaciones cruzadas empeoraron tras la muerte de Nisman, quien fue hallado con una bala en la cabeza en enero pasado, días después de acusar a CFK de haber encubierto a los presuntos responsables iraníes del atentado de la AMIA, en 1994, consigna la BBC.

La amplia mayoría oficialista en el Congreso hizo que muchas de las leyes promovidas por el Gobierno fueran aprobadas casi sin debate, llevando a algunos opositores a afirmar que el Parlamento se convirtió en una "escribanía".

El campo en crisis
Algo que distinguió históricamente al país fue su ganadería y su rica producción agraria. Pero las políticas intervencionistas modificaron el panorama.

Las restricciones a la exportación de carne con la intención de reducir el precio interno, tuvieron el efecto contrario, llevando el famoso "bife" argentino a precios récord y recortando el consumo local.

Pero el efecto más notorio fue que Argentina perdió su lugar como uno de los líderes regionales en la exportación de carne, siendo superada por países más pequeños como Uruguay y Paraguay.

La contracara de ese fenómeno fue la explosión de la soja, a la que muchos agricultores se volcaron debido a sus altos precios de exportación.

La oleaginosa se convirtió en un monocultivo en muchas partes del país, reemplazando a otros granos como el centeno, que disminuyó 48%, el girasol, que se redujo un 34%, y el trigo, que cayó un 30% en ese período.

Esta última caída, agravada por restricciones a la exportación, tuvo como consecuencia un enorme encarecimiento de los productos hechos a base de harina de trigo, como las pastas, la pizza y las "facturas" (bollos o bizcochos dulces), tres clásicos de la dieta argentina.

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