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Las nuevas oficinas "aladas": cómo funciona la aviación ejecutiva
Los vuelos privados permiten a los líderes de empresas que su tiempo sea productivo pudiendo ajustar sus agendas a lo que demande la vorágine del día a día
Por Por Miguel Livi- CEO Royal Class
27.05.2016 17.23hs Actualidad

Difícil era imaginarse hace quince o veinte años que el mundo de los negocios traspasaría las fronteras, las culturas y “burlaría” los relojes...

Y si de negocios se trata, las variables que se barajan o mejor dicho, los recursos que se necesitan, no sólo para altos mandos sino también para los mandos operativos estratégicos, han cambiado exponencialmente. La coyuntura y las responsabilidades regionales, hacen que a diario tengan que estar conectados, comunicados y supervisando operaciones en sectores físicamente distantes entre sí.

Si bien contamos con elementos que facilitan la comunicación a distancia, para algunas cuestiones sigue siendo imperiosa la presencia física.

En este sentido, primero fueron las “ideas”, luego “el capital para invertir”, tras ello “la ejecución, el “tablero de control” y hoy es la “Supervisión de la ejecución”. Cuando hablamos de este concepto nos referimos nada más y nada menos a la acción directiva que monitorea el verdadero curso de acción, el indelegable, el que hace al éxito, percibiendo lo tangible e intangible. 

Los líderes de las empresas más importantes del país, la región y del mundo si bien buscan generar y gestionar equipos exitosos de trabajo deben ocuparse de algunas cuestiones en “primera persona”. Encuadrando perfectamente aquí aquella famosa frase:  “ el ojo del amo engorda al ganado”.

Por eso destinan tiempos valiosos, los que no sobran en sus agendas, para moverse al campo de acción y buscan estar in situ en determinadas cuestiones que resultan indispensables.

Ya sea en visitas de una hora a una planta productiva, para ver a su equipo más lejano a los ojos, para saber si debe profundizar o bien puede seguir su viaje rumbo a la plantación de viñedos, para continuar a una reunión de negocios en el norte del país, y llegar a tiempo a la cena en familia; todo eso durante un mismo día….. Eso es lo que permite la aviación ejecutiva.

Además, en muchas ocasiones los destinos no se encuentran dentro de las rutas tradicionales de los vuelos de línea. Como el caso de aquellos que necesitan llegar a una planta en el interior del país o de la región; donde escalas y trasbordos suelen ser incómodos y generan pérdida de tiempo.

Sin lugar a dudas ha permitido cambiar las improductivas horas de espera, retrasos o cancelaciones por tiempos productivos.

Como socio estratégico, ya convertida en herramienta de trabajo imprescindible, la aviación ejecutiva ha crecido en todo el mundo. La versatilidad que permite a un directivo hacer que la logística se acomode a su agenda (y no al contrario) se ha dado de la mano de la evolución de los medios de comunicación, y en particular en esta manera de viajar. Con un avión disponible 100%.

Los vuelos privados le permiten a un ejecutivo que su tiempo sea productivo, pudiendo así ajustar sus agendas a lo que “en el campo de acción” vayan sintiendo que requiera más tiempo de ellos. A su vez, le permite que apenas abordado al avión esté nuevamente en su oficina –literalmente-, dado que incluso cuando los pilotos se aprestan a poner en marcha la aeronave, ellos ya pueden estar conectados por Internet, hablando a sus oficinas, manteniendo una reunión de máxima confidencialidad con sus equipos, observando presentaciones de powerpoint en los monitores de la aeronave de forma ininterrumpida hasta el aterrizaje.

Dependiendo de las necesidades abordo se puede configurar la orientación de los asientos para que en vuelo realicen una reunión grupal, o bien dos grupos separados en reunión.

Y todo eso, mientras almuerzan de acuerdo a sus preferencias para no perder tiempo en el próximo destino.

El avión se convierte así en su verdadera oficina alada. Una herramienta de trabajo valiosísima, ahorrándole horas de trabajo de él mismo y sus equipos.

Tal es así que de la misma manera que las compañías han implementado programas de beneficios más personalizados y complejos; las exigencias de los altos puestos también han ido en franco crecimiento y los ejecutivos deben contar con herramientas que les permitan responder a estos nuevos desafíos.

Es necesario entonces, para la búsqueda del crecimiento y desarrollo, no sólo de ellos como profesionales sino también de la empresa, que pongan al servicio de sus dirigentes este tipo de facilidades vinculadas a la productividad en sus traslados.

La aviación ejecutiva es un “continued online working system”.

Es por eso que las más grandes compañías han entendido que para los altos mandos la aviación ejecutiva es una herramienta de trabajo, no un servicio suntuoso.

Al punto que darle valor específico en números a la ganancia que se obtiene de estos momentos de vuelo no tiene sentido, es claramente muchísimo más valioso que el costo del vuelo en si. 

 

Por Miguel Livi- CEO Royal Class

 

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