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Plan dual: el sistema educativo de origen alemán que incluye prácticas en empresas

Plan dual: el sistema educativo de origen alemán que incluye prácticas en empresas
En Argentina, entre 120 y 150 chicos por año participan de esta formación y un 85% de ellos en promedio queda efectivizado en las compañías
Por Paula Krizanovic
27.10.2017 11.14hs Management

Al hablar de prácticas profesionalizantes, es reconocida la experiencia alemana, que a través de un sistema educativo en el cual participan las empresas, organizaciones de la sociedad civil, sindicatos, cámaras industriales y de comercio, junto con autoridades educativas, regula desde hace décadas la formación de oficios. 

A principios de los 70 se instaló legalmente en ese paí­s el famoso "sistema dual" que incluye ya 350 carreras reconocidas, que preparan a los alumnos para ejercer unas 15.000 actividades y oficios.

"En Alemania el 70% de la población antes de ir a una carrera de grado pasa por una formación en el sistema dual", aseguró a este medio Yanina Falugue, gerente de Formación Profesional de la mencionada Cámara de Industria y Comercio Argentino-Alemana (AHK Argentina).

Este proceso entiende que, en los últimos dos años del secundario, pueden ser las empresas las que desarrollan el aspecto práctico de la educación mientras las escuelas de formación profesional, a las cuales los alumnos asisten un par de dí­as a la semana, imparten una enseñanza complementaria de aspectos teóricos y conocimientos de cultura general. Este proceso, sin embargo, no es obligatorio para todos los alumnos.

Más allá de la transmisión de los conocimientos orientados al trabajo en sí­, en la Cámara entienden que el sistema permite también "obtener una experiencia directa sobre las múltiples vinculaciones sociales que se dan en el mundo laboral". Asimismo, aseguran que la formación práctica de esta manera tiene "un efecto de motivación especial".

En la Argentina, esta entidad que agrupa a las principales compañí­as de bandera alemana que operan en el paí­s, comenzó en 1977 a ofrecerles a las mismas impartir en conjunto algunas de las carreras del sistema dual.

Actualmente se dictan tanto carreras de gestión empresarial, administración industrial y comercio exterior, así­ como las técnicas: quí­mica, mecatrónica y mecanizado. AHK Argentina se encarga de adecuar las currí­culas a la coyuntura y necesidades locales.

Entre 120 y 150 chicos pasan por una formación práctica bajo este esquema cada año a través de becas. En estos casos, los jóvenes reciben una asignación por parte de las empresas, que también pagan a través de la cámara los centros de capacitación y los salarios docentes.

En la Argentina, estas prácticas se realizan tras completar el secundario o, en el caso de las técnicas, en el último año. En Alemania se ofrece iniciar la práctica durante la cursada, al egresar de la escuela o durante la universidad. Los participantes reciben una formación que es en un 70% práctica en la empresa y otro 30% teorí­a.

"La empresa invierte en capacitarlos dos años, y reciben una asignación como si estuvieran en la empresa por más que estén estudiando. Las compañí­as lo hacen para que después se queden trabajando efectivizándolos. Casi el 85% de los chicos queda en las empresas", aclaró la directiva de AHK Argentina.

Desde los 70 la iniciativa evolucionó de tal manera que el año pasado la AHK elaboró un acuerdo con los distintos ministerios de Educación, tanto a nivel Nacional como provincial. "Nosotros queremos seguir creciendo y para eso necesitábamos un marco legal propio. El compromiso del Ministerio de Trabajo fue darnos ese marco; desde Educación se comprometieron a darnos la homologación y reconocimiento de los tí­tulos, mientras que la cartera de Producción y la UIA promocionan del sistema dual sobre todo en las pymes, que es donde más lo necesitan", recordó Falugue.

Control y evaluación
En el marco de una inminente reforma educativa que incluya prácticas profesionalizantes en las escuelas secundarias de la Capital Federal, es conveniente aclarar las diferencias. Una experiencia de 200 horas en una empresa no equivale a la formación de entre dos y tres años por la que pueden optar los alumnos en Alemania. 

Pero algunos puntos a considerar del sistema dual alemán tienen que ver con el control de la calidad de capacitación y con la relación jurí­dica que se establece entre la empresa y el aprendiz en formación.

El contrato entre ambos es uno de enseñanza-aprendizaje del derecho privado alemán, al cual "deben aplicarse las normas y principios jurí­dicos válidos para el contrato de trabajo, siempre que otras disposiciones no se opongan a ello", según se lee en el documento alusivo enviado por la AHK Argentina a iProfesional.

En tanto que el sistema se apoya en la demanda de mano de obra calificada, las firmas que toman la decisión de participar del sistema son las que están a cargo del financiamiento de la formación correspondiente.

Ninguna compañí­a es sujeta a la obligatoriedad de enseñar pero las que deciden hacerlo deben, por un lado, cumplir con una serie de condiciones para convertirse en empresas formadoras.

Además, los docentes que son parte del sistema son capacitados en centros del Estado, y se implementan formaciones acordes a las necesidades del mercado, evaluando las currí­culas en forma tripartita, entre el sector público, el privado y los sindicatos de los diferentes rubros.

Por otro lado, las empresas están sujetas a una serie de reglas destinadas a garantizar "a través de estudios ordenados, las habilidades, el conocimiento y las cualificaciones necesarias para el ejercicio de una actividad profesional calificada". Esto quiere decir que deben someterse a un plan estructurado en el tiempo y en contenido referente a la carrera que desean impartir, y ese programa debe figurar en el contrato con el aprendiz.

El control en este caso no depende solo de las autoridades de Educación sino que participan las cámaras de Comercio e Industrias alemanas, a través del asesoramiento y evaluación de los programas.

Para ello se valen de los exámenes intermedios y finales que rinden los alumnos, que no tienen como finalidad última solo obtener la acreditación que permita ejercer un determinado oficio o actividad, sino que además son insumo de los comités examinadores de cada curso de estudios.

Asimismo, según contó Falugue a iProfesional, en Argentina los propios becados pasan reportes a la cámara respecto de sus actividades en el marco de la práctica, para comprobar así­ su progreso efectivo durante el curso del programa.

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