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Chile elige presidente el domingo y Sebastián Piñera es el favorito, según las encuestas

Chile elige presidente el domingo y Sebastián Piñera es el favorito, según las encuestas

El país trasandino va a las urnas este fin de semana. Mentras el exmandatario pretende imponerse en primera vuelta, el candidato oficialista de la Fuerza de la Mayoría, Alejandro Guillier, se ubica como el principal rival en una hipotética segunda vuelta que, de existir, sería el 17 de diciembre

17.11.2017 21.42hs Actualidad

El exmandatario Sebastián Piñera, que en 2010 se convirtió en el primer polí­tico de la centroderecha chilena en acceder por la ví­a democrática al poder en 50 años, buscará este domingo volver a la presidencia con la intención de revertir o al menos modificar las reformas de la era Bachelet.

Piñera, que lidera la intención de voto en todas las encuestas, fue proclamado en junio pasado oficialmente candidato a un nuevo perí­odo en La Moneda por los partidos de la coalición Chile Vamos, a pesar de que cuando abandonó el poder, en marzo de 2014, confesó que no estaba en sus planes postularse nuevamente a la Presidencia.

A diferencia de lo que sucedió en 2010, cuando derrotó al candidato de la Concertación, Eduardo Frei, por un ajustado 51,6 %, Piñera aspira ahora a alzarse con el triunfo en la primera vuelta y evitar el balotaje, fijado para el 17 de diciembre.

De acuerdo a los estudios de opinión, el candidato oficialista de la Fuerza de la Mayorí­a, Alejandro Guillier, se ubica como el principal rival de Piñera en una hipotética segunda vuelta.

En los cuatro años transcurridos desde que concluyó el mandato del expresidente, la disgregación del sector conservador fue situándolo como el lí­der indiscutible del centroderecha.

Rodeado de un equipo de leales con experiencia de gobierno tras su paso por el Ejecutivo, fue planificando su vuelta a la polí­tica activa a medida que las encuestas lo fueron situando en primer lugar, reseñó la agencia de noticias EFE.

La Fundación Futuro, encargada del estudio de polí­ticas públicas, se configuró durante este tiempo como una plataforma idónea para planificar el retorno a la escena polí­tica y fiscalizar la gestión de la presidenta Michelle Bachelet, a quien le reprocha ser la responsable de los problemas que afectan al paí­s.

Por eso ya ha anunciado que, de llegar al poder, revertirá o modificará las emblemáticas reformas promulgadas por la actual mandataria en materia tributaria y educativa, y también cambiará la actual ley del aborto, que despenaliza la interrupción del embarazo en determinados supuestos.

Con un programa de gobierno que prevé un gasto de u$s14.000 millones y que ha sido criticado por los recortes en programas sociales, promete recuperar el liderazgo y la capacidad de crecimiento, impulsar la creación de puestos de trabajo y reducir la pobreza y las desigualdades.

Al parecer, los mercados le creen, porque las expectativas de un cambio polí­tico han desatado un previsible optimismo de los inversionistas.

La clase empresarial, que perdió la confianza en b a causa de la reforma laboral y la suba de los impuestos corporativos, espera ahora que un hipotético triunfo de Piñera impulse la actividad económica en 2018.

Piñera, a quien se le calcula un patrimonio de u$s2.700 millones, ha prometido bajar el impuesto a las empresas, restablecer el rol del sector privado en la educación y canalizar más recursos a los fondos privados de pensiones.

Respaldado por una ordenada coalición de partidos que contrasta con el indisciplinado oficialismo, Piñera sólo tiene un vecino polí­tico incómodo, el ex diputado ultraconservador José Antonio Kast, quien no representa un peligro real para sus aspiraciones, pero puede arrebatarle un buen puñado de votos entre quienes se identifican con el legado del ex dictador Augusto Pinochet.

Y ello, porque ni sus raí­ces ni su trayectoria polí­tica hacen de Piñera un derechista en estado puro.

Nacido en Santiago de Chile en 1949 en el seno de una familia de clase media, fue el tercero de los cinco hijos de Magdalena Echenique y José Piñera, un ingeniero y diplomático que participó en la fundación de la Democracia Cristiana.

Doctor en Economí­a por la Universidad de Harvard y uno de los inversores más exitosos de América Latina, este polí­tico y empresario casado en 1973 con Cecilia Morel y padre de cuatro hijos fue militante y senador por Renovación Nacional, uno de los principales partidos de la derecha chilena.

Sin embargo, simpatizó con la Democracia Cristiana chilena cuando era joven, votó contra la continuidad del dictador Augusto Pinochet y siempre ha condenado la violación de los derechos humanos perpetrada por la dictadura.

Ahora, tras superar al senador Manuel José Ossandon en las elecciones primarias de su sector y salir airoso de las investigaciones del ministerio público respecto del cruce de dinero y polí­tica en los casos Dominga y Exalmar, a Piñera no le queda más que confiar en la veracidad de las encuestas para convertirse, por segunda vez, en el sucesor de Bachelet.

Perfil
Su buen olfato para los negocios lo llevó a convertirse en uno de los hombres más ricos de Chile y su persistencia a ser el primer mandatario de derecha en casi 50 años. Este domingo, se presenta para llevar de nuevo a la derecha al poder.

Si lo logra serí­a el único polí­tico de derecha en gobernar Chile en dos ocasiones desde hace casi un siglo.

Su llegada al Palacio de Moneda serí­a una gran noticia para Mauricio Macri, ya que se descuenta que rápidamente lograrí­a transformarse en un aliado estratégico

Se trata del final de un largo camino que siempre transitó conjuntamente con el manejo de sus negocios que lo llevaron a tener una fortuna valorada en u$s2.700 millones, según Forbes.

Piñera, que cumple 68 años el 1 de diciembre, ha transitado por una fina lí­nea que se confunde entre la gestión de su patrimonio con los deberes de un hombre de Estado y ha debido doblegar un carácter impulsivo para ganarse la confianza del electorado de centro derecha.

"No puede estar dedicado a ganar plata y además a gobernar el paí­s. Es lo uno o lo otro", acusó el candidato oficialista Alejandro Guillier, el segundo detrás de Piñera en la carrera para los comicios del domingo.

Cuando en 2010 llegó a la Presidencia, después de dos décadas de carrera polí­tica, dilató la venta de acciones de un canal de televisión, de la aerolí­nea LAN (ahora LATAM tras la fusión con la brasileña TAM) y del club de fútbol Colo Colo.

"En la vida uno no siempre hace lo que quiere y por las razones que ustedes conocen, tomamos la decisión de vender Colo Colo", dijo Piñera, para justificar esa operación que le reportó ganancias por u$s7,4 millones.

Sus inversiones le provocaron más de un dolor de cabeza pero no por eso cayó su imagen.

Por caso, mientras era mandatario y se discutí­a un litigio marí­timo entre Chile y Perú en la Corte de Justicia de La Haya, una de sus empresas compró acciones de la pesquera peruana Exalmar, que se benefició del resultado de la sentencia internacional que modificó el lí­mite marí­timo entre ambos paí­ses, agregando para Perú unos 22.000 km de mar. Fue sobreseí­do recientemente por la justicia chilena.

"Aprender de los errores" 
Tras una primera derrota contra Michelle Bachelet en 2005, cuatro años después Piñera logró romper dos décadas de hegemoní­a de gobiernos de centroizquierda para alcanzar la presidencia de Chile tras ser senador, liderando, después del retorno de la democracia, la renovación de la derecha, en la llamada Patrulla Juvenil.

Sus promesas de una nueva forma de gobernar, pronto se desmoronaron. La realidad se impuso: gobernar un paí­s no es lo mismo que administrar empresas.

"Se dio cuenta que fue mucho más complejo de lo que pensaba. Su periodo en La Moneda lo hizo aprender que las cosas son más difí­ciles", según una de sus biógrafas, la periodista Bernardita del Solar.

A tropiezos e incluso burlas públicas por los frecuentes errores en los que incurió al citar datos históricos, compilados por el semanario The Clinic en las llamadas Piñericosas, llevaron a Piñera a cultivar la templanza en esta campaña para la reelección, trazada desde el mismo dí­a en que dejó el palacio presidencial de La Moneda con un 50% de apoyo.

Tras la irrupción del candidato de ultraderecha José Antonio Kast, abandonó su deseo de erigirse en el lí­der de una derecha renovada y democrática, alejada de la dictadura de Augusto Pinochet, del que siempre fue crí­tico.

Un primer aviso de sus intenciones lo dio durante su anterior gobierno, cuando se enfrentó a su propio sector al anunciar el cierre de una cárcel especial para militares represores y calificar de "cómplices pasivos" a civiles que apoyaron la dictadura.

"No quiero profundizar divisiones o desencuentros al interior de la centro derecha, todo lo contrario", dijo Piñera al anunciar el cierre del penal que albergaba -con grandes lujos- a los principales represores del régimen de Pinochet.

En la actualidad, en medio de la caí­da de la popularidad de Bachelet tras el escándalo de corrupción que involucró a su hijo mayor, la imagen de Piñera de hombre próspero volvió a embelesar al electorado chileno, que hoy lo tiene, con casi un 34,5% de las preferencias, como favorito para ganar las próximas elecciones

Candidatos
Entre los candidatos que se postulan este domingo, se destacan:

-Guiller. Es un prestigioso periodista de 64 años, que se postula con el respaldo de NM, el bloque de centroizquierda gobernante, que integra a socialdemócratas, socialistas y comunistas.

-Goic. Hasta abril, NM estaba integrada también por la Democracia Cristiana, el mayor partido de la alianza, que en estos comicios resolvió abrirse e impulsar la candidatura de Goic, una senadora, de 44 años.

-Sánchez. Con posibilidades -aunque en declive, de acuerdo a los sondeos- se postula esta periodista, triunfadora en las primarias del FA, una nueva fuerza progresista más a la izquierda que NM, y que reúne organizaciones sociales, feministas, verdes, humanistas y liberales de izquierda, entre otras agrupaciones. 

-Enrí­quez-Ominami. Eshijo del mí­tico Miguel Enrí­quez, un combatiente muerto en 1974 en combate contra agentes de la policí­a secreta de la dictadura, que se postula por tercera vez a la presidencia.

-Artés y Navarro, son representantes de los fragmentos en que quedó atomizada la izquierda extraparlamentaria en el pais trasandino.

-El ultraconservador Kast. Es el representante del neopinochetismo y promete derogar la recién aprobada ley del aborto, enviar al Ejército para sofocar el conflicto mapuche en el sur del paí­s y cerrar la frontera con Bolivia para terminar con el narcotráfico.

Qué se elige
Además de elegir al mandatario que gobernará el perí­odo 2018-22, los chilenos renovarán por completo la Cámara de Diputados, que sube de 120 a 155 miembros, y parcialmente el Senado, que aumenta de 38 a 50.

Con independencia de quién resulte ganador en las presidenciales, las parlamentarias se anuncian como cruciales para las intenciones del futuro Ejecutivo chileno, ya que sin mayorí­as absolutas en el horizonte, la correlación de fuerzas en el Congreso será la que habilite cualquier intento de desmantelar las reformas realizadas por la presidenta Michel Bachelet -como ya insinuó Piñera- o de profundizarlas, como pretende la centroizquierda.

Están habilitados para votar poco más de 14 millones de chilenos, pero existe gran preocupación sobre el nivel de participación ya que desde que se estableció el voto voluntario, en 2012, la participación en los procesos electorales fue en franco descenso y registra la más baja de América latina y la cuarta a nivel mundial, según el PNUD.

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