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Cómo un condenado a pena de muerte inspiró el lema más famoso de Nike

Cómo un condenado a pena de muerte inspiró el lema más famoso de Nike

El eslogan 'Just do it' cumple 30 años y su éxito se lo debe al asesino Gary Gilmore, en el que también se basa 'La canción del verdugo', de Norman Mailer

27.02.2018 16.37hs Recreo

Después de dos intentos de suicidio, Gary Gilmore fue ejecutado, seis meses después de asesinar a dos personas en distintos atracos que se caracterizaron por una agresividad desproporcionada. Gilmore no sabí­a que en ese momento estaba inspirando una de las mayores campañas publicitarias de una marca deportiva.

En 1976, en pleno debate nacional en los Estados Unidos sobre la idoneidad de restablecer la pena de muerte, sale a la luz el caso de Gary Gilmore.

Este habitual de los pequeños robos, con constantes entradas en la cárcel, habí­a comenzado su carrera delictiva con 10 años. Gilmore no llegó a pasar más de ocho meses consecutivos fuera de alguna institución penitenciaria.

Decí­a ser nieto ilegí­timo de Houdini, que se habí­a enamorado de su abuela en una de sus giras; sin embargo, cuando nació el padre de Gilmore, Houdini tení­a 16 años y aun no habí­a empezado su carrera como mago, indicó el diario español El Paí­s.

Su historia era una mezcla de leyendas, drogas, arte y palizas a medio camino entre la conservadora Utah y el librepensador Oregón. En un giro del destino, en 1972 Gilmore se matriculó en una escuela arte en Eugene, una ciudad de unos 80.000 habitantes en la que, en ese mismo año, nací­a Nike.

El lunes, 19 de julio de 1976, después de una pelea con su pareja Nicole Baker, entró en una estación de servicios y asesinó al único empleado de dos disparos en la nuca. Uno por él, otro por Nicole. El martes hizo lo mismo con el mánager de un hotel.

El miércoles llamó a su prima para pedirle ayuda con una herida que se habí­a producido durante el segundo asalto, pero ella llamó a la policí­a.

Dos asesinatos a sangre frí­a cuando ya habí­a conseguido su botí­n. En apenas tres meses, Gilmore estaba de nuevo ante un jurado que solo necesitó 80 minutos para decidir su condena a muerte. Desoyendo todos los consejos, Gilmore la aceptó y llegó a proponer pagar el ajusticiamiento de su propio bolsillo. El estado de Utah permití­a al reo elegir el modo de ser ajusticiado y él prefirió enfrentarse a un pelotón de fusilamiento. Gilmore fue el primero en ser ajusticiado en la década de los setenta después de que se suspendiera la moratoria.

Su caso fue amplificado por la prensa y Norman Mailer se inspiró en él para una novela que consiguió el premio Pulitzer y el personaje incluso se parecí­a al Houdini, el supuesto abuelo de Gilmore, al que dio vida en la pelí­cula Cremaster 2.

El libro de Mailer sirvió de base para "La Canción del verdugo", protagonizada por Tommy Lee Jones. El grupo punk The Adverts se sirvió de un hecho real, la donación de los órganos de Gilmore, para fantasear sobre el lugar al que podrí­an haber llegado sus ojos, únicos órganos que fueron finalmente reimplantados. En el lado más comercial, The Police repasaba los últimos pensamientos de Gilmore en Bring on the Night.

La repercusión mediática de Gary Gilmore se mantuvo durante años con cientos de referencias en literatura o música. Sin embargo nadie podí­a esperar que su nombre se acabara asociando a una marca deportiva.

Casi 10 años después de su muerte, la agencia Wieden & Kennedy debí­a proponer a Nike una nueva idea para su campaña publicitaria. Y Nike no era precisamente un cliente sencillo. Cuando Dan Wieden conoció al fundador de Nike, sus palabras fueron: "Soy Phil Knight y no creo en la publicidad". Años más tarde, cuando Wieden presentó a Phil Knight en el Salón de la Fama de la Publicidad, Knight aclaró que se referí­a a la publicidad tradicional. í‰l y su marca necesitaban algo más y eso era lo que buscaban en Wieden & Kennedy.

El primer anuncio que Wieden creó para Nike mostraba a Walt Stack, un histórico deportista octogenario que decí­a: "la gente me pregunta qué hago para no me repiqueteen los dientes cuando hace frí­o. Los dejo en casa". La idea pasó todos los filtros, pero necesitaban un eslogan que renovara su There´s No Finish Line, el usado hasta entonces. La primera propuesta fue Out Of Eugene, pero no gustaba a nadie en Nike. Hablaba de Eugene, la ciudad de los corredores en la que habí­a nacido Nike, pero no parecí­a una buena opción para una marca que pretendí­a ser global.

La elección final fue Just Do It, una ocurrencia de última hora de la agencia que podí­a traducirse como "simplemente hazlo". Toda una invitación a la actividad que no era nada novedosa. Unos años antes Clairol anunciaba sus tintes para el pelo con un Do It que nadie en Nike reconoció. Just Do It fue finalmente aceptado por la marca y quedó irremediablemente unido a Nike, que lo ha usado en los últimos treinta años. Lo que no hizo Wieden & Kieden hasta mucho después fue aclarar la inspiración de ese Just Do It.

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