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Los desafí­os de la Internet de las cosas: entre las definiciones de espectro y la necesidad de desarrollar aplicaciones desde ahora

El mercado ya debate el reparto de bandas para la Internet de las cosas

Desde el Gobierno anticipan que se busca definir en qué bandas funcionarán las futuras redes. Desde el privado plantean entender ya las cadenas de valor

Por Andrea Catalano
09.04.2018 20.36hs Tecnología

Mientras se espera el inicio de la discusión de la llama "ley corta" que ya ingresó en el Senado para ampliar las regulaciones en materia de convergencia -y habilitar a las telefónicas a dar televisión de pago por la ví­a satelital-, hay otro tema que urge en el sector, vinculado con futuras licitaciones de espectro. Y aunque las próximas a realizarse -sin fecha hasta ahora- serán de 3G y 4G, lo relativo con la redes de próxima generación, 5G, también comienzan a generar expectativas.

Desde hace años se viene hablando en el mundo de la Internet de las cosas (IoT, por su sigla en inglés) y para que se desarrollen las redes comerciales que soportarán a esos servicios habrá que desplegar nueva infraestructura de 5° generación.

En la Argentina aún no están definidas las bandas en las que se desarrollará esa tecnologí­a hacia adelante, como tampoco está definido el cronograma de distribución de espectro de corto plazo. En lo relativo a 5G especí­ficamente, se avanza en una consulta pública con el mercado para tomarlo en consideración cuando llegue el momento de las decisiones finales.

Y la necesidad de definir ese esquema quedó expresada durante el IoT Day que organizó la Cámara de Empresas de Internet (CABASE) y en la que el subsecretario de regulación de la Secretarí­a TIC, Oscar González, anticipó que "estamos impulsando el uso compartido y sin autorización de determinadas bandas del espectro radioeléctrico. Algunos ingenieros más ortodoxos nos han criticado un poco pero hemos tomado el modelo de cuatro o cinco paí­ses diferentes entre sí­ que han llevado adelante este tipo de iniciativas".

Sin dar más detalles, el funcionario expresó que se viene trabajando desde diciembre de 2016 en una mesa de diálogo sobre IoT, donde se contemplan cuatro ejes: regulación, desarrollos tecnológicos, desarrollos comerciales e impacto social.

En ese marco, González sostuvo que lo que más le interesa es que, más allá de las bandas que se identifiquen para las futuras redes 5G, "es consolidar el concepto de que el espectro deje de ser un recurso al que se accede con dificultad y luego de cuantiosas negociaciones y procesos". Advirtió, igualmente, que el objetivo será el de priorizar la calidad de los servicios a disposición de la sociedad.

La definición de las bandas en las que funcionarán las futuras redes se vinculan, básicamente, con los despliegues a concretar en el futuro. Básicamente, porque será una infraestructura totalmente nueva, independiente de 3G y 4G.

Sin embargo, antes de las definiciones, hay gran movimiento entre las empresas que ya están ofreciendo soluciones de 5G. Y el impulso del sector apunta a continuar desarrollando estos servicios para que, cuando las futuras redes comiencen a ser realidad, puedan montarse rápidamente y beneficiar, básicamente, a las organizaciones que buscan mejorar procesos, incrementar productividad y ahorrar costos.

Una de las empresas que está desplegando estas redes en la Argentina es Sigfox que es una de las principales proveedoras de 5G en el mundo, con presencia en más de 45 paí­ses en la actualidad. A nivel local forma parte del Grupo DATCO.

Justamente, lo está haciendo en bandas no licenciadas, de uso público. "Estamos desplegando red y ya está acercándose a un 30% de cobertura al nivel de la población argentina, lo cual es interesante y va en camino a ser madura", dijo Emanuel Jaffrot, gerente de IoT en Sigfox, la empresa del Grupo DATCO dedicada a este negocio.

Sostuvo que resulta imperioso conocer ya no sólo conocer las necesidades de una empresa sino los problemas de la cadena de valor.

Y si bien se trata de construir una nueva red de conectividad, enfatizó que estas nuevas infraestructuras deben atender a otros aspectos, no menores, como el consumo de energí­a que tendrán los dispositivos que se monten sobre ellas.

Es que las redes de IoT exigirán la implementación de millones de dispositivos (sensores y similares) que recopilarán datos de manera constante sobre esa infraestructura y, al mismo tiempo, enviarán esos datos a donde se haya programado.

Por eso, más allá de la robustez de la red quienes desarrollen aplicaciones de IoT también deberán prestar atención a los consumos de energí­a que demanden los dispositivos para cumplir con sus objetivos, incluida la duración de las baterí­as que utilicen esos aparatos.

"Buscamos dar inteligencia a esos datos", enfatizó Jaffrot. Señaló, en ese sentido, que como proveedor de infraestructura, buscan "no agregarle valor a la conectividad sino en dar conectividad robusta. Y que sirva para transmitir esos datos" que se están recopilando por medio de esos miles de dispositivos.

"La clave está en apoyarse y basarnos en el conocimiento cientí­fico desde el punto de vista de la ciencia de datos, que es lo que permite desarrollar un aplicación de IoT con todas las letras", agregó.

A diferencia de lo que suele escucharse en muchas conferencias sobre redes 5G e internet de las cosas, el ejecutivo consideró que, aún antes de las definiciones de espectro y demás, se hace necesario "plantear el camino para emprender el negocio de IoT. No vamos a estar vendiendo mañana. Esto es un proceso de estandarización a futuro. Hoy el tiempo es cómo armamos esos negocios para cada vertical de mercado", subrayó.

Los sectores de utilities (water meetering, gas o fuel meetering) y también los agrarios, especialmente, en las regiones donde falta infraestructura de conectividad, "IoT tiene un enorme potencial para que los productores optimicen el riego y la aplicación de agtroquí­micos", concluyó.

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