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Asunción, ¿la próxima Panamá?: cómo Argentina y Brasil impulsan el boom económico e inmobiliario de Paraguay

Asunción, ¿la nueva Panamá?: cómo Argentina y Brasil impulsan el boom económico e inmobiliario paraguayo

Entre los inversionistas de este nuevo "estilo de vida" figuran brasileños, argentinos y estadounidenses. Aunque aún convive con una fuerte  desigualdad

18.04.2018 15.22hs Actualidad

En pleno centro histórico de Asunción y al frente del Palacio de los López, el majestuoso edificio neoclásico que hospeda al gobierno de Paraguay, se está construyendo "The One Downtown", un proyecto residencial de fachada blanca y espejos que bien podrí­a estar en Ciudad de Panamá, la meca latinoamericana del emprendimiento inmobiliario.

De 20 pisos y con piscina infinita en el techo, gimnasio y un café en el lobby, el proyecto se califica a así­ mismo como "único", publicó la BBC Mundo.

"Y llega para adaptarse al nuevo estilo de vida que empieza a nacer en Asunción", añade en su folleto publicitario.

Durante los últimos años, el frondoso y antes plano paisaje de la capital paraguaya ha visto cómo decenas de edificios emergen por lo alto.

Algunos son centros comerciales, otros de oficinas, pero la mayorí­a son propiedades residenciales que llevan nombres como Feel, Blue Tower, Pride y Eminent.

Y promueven un "estilo de vida" que Paraguay, un paí­s históricamente aislado del mundo que en años recientes se abrió y creció como nunca, apenas conoce.

Elecciones en pleno boom
Ahora los paraguayos, que en su mayorí­a están lejos de acceder a esa forma de vida, elegirán un nuevo presidente este domingo con la esperanza de que el "milagro económico" se expanda a toda la sociedad.

En unas elecciones que no suscitan particular euforia, se enfrentan Mario Abdo, por el histórico y oficialista Partido Colorado, y Efraí­n Alegre, como parte de la coalición opositora Alianza Ganar.

Paraguay, ahora gobernado por el colorado Horacio Cartes, goza de números macroeconómicos envidiables en la región: alto y constante crecimiento, bajo déficit fiscal y tipo de cambio estable; datos de un boom que en parte han sido producto de una de las mayores tasas de inversión extranjera en América Latina.

Los inversionistas en este nuevo "estilo de vida" son brasileños, argentinos y estadounidenses.

Y aunque la mayorí­a de los compradores son paraguayos, la otra cara del paí­s no es en inglés ni puede llegar a fin de mes sin que falte algo de dinero.

Paraguay mantiene niveles de pobreza del 26%, una de las percepciones de corrupción más altas de la región, infraestructura y servicios básicos ineficientes y costosos y uno de los peores sistemas de educación del mundo, según el ranking de Competitividad Global del Foro Económico Mundial.

El milagro económico ha cambiado estéticamente a Asunción. Pero no del todo a Paraguay.

Apertura para un paí­s aislado
Rubén Ramí­rez, uno de los economistas más prestigiosos del paí­s, viajó a Panamá en 2008 como funcionario de la Corporación Andina de Fomento (CAF), un banco de desarrollo.

"Cuando llegué, los edificios estaban apenas en construcción y el paí­s estaba como veo a Paraguay ahora, en la antesala de un auge económico", le dice a BBC Mundo.

La ministra de Hacienda, Lea Giménez, suscribe: "El ejemplo de Panamá es interesante porque, teniendo en cuenta las diferencias de fondo, nosotros también tenemos como objetivo convertirnos en un hub para la región".

Después de haber caí­do en default en 2003, los gobernantes paraguayos se pusieron de acuerdo por primera vez en su historia para llevar a cabo un conjunto de polí­ticas económicas de continuidad.

Desde entonces, explica Ramí­rez, "se construye una cultura disciplinada de control y estabilidad del gasto público y del balance fiscal; se desarrolla una polí­tica monetaria y cambiaria estable; y se reforma el sistema tributario para que con 10% al IVA, 10% a la renta, 10% a las ganancias se promueva la inversión".

Crí­ticos de estas polí­ticas neoliberales dicen que el paí­s entregó su independencia económica a grandes potencias como Brasil, Argentina y Estados Unidos.

Pero economistas como Ramí­rez argumentan que, para un paí­s sin acceso al mar, rodeado de enormes economí­as y con una historia de autoritarismo, violencia y crisis, la apertura a gran escala es inevitable y urgente.

"Por eso creo que Paraguay, pese a los desafí­os en lo judicial, polí­tico y social, va a ser como Panamá", concluye.

Boom en un paí­s subdesarrollado
Por desafí­os como ese es que personas como el historiador, polí­tico y ahora candidato a senador Roberto Paredes niegan la existencia de un boom en Paraguay.

"Seguimos siendo uno de los paí­ses más desiguales del continente, el crecimiento ha sido pequeño comparado al aumento de la población, tenemos a millones de Paraguayos, de mano de obra, que se van del paí­s en busca de mejores sueldos", le dice a BBC Mundo.

"Si vas a hablar de boom, habla del crecimiento de 11% de (el gobierno de facto de) Stroessner, pero 4% no es lo que necesitamos", alega.

Observadores crí­ticos locales además sostienen que los bajos impuestos, en un paí­s con alta informalidad e ilegalidad, lo que han hecho es convertir a Paraguay en un paraí­so fiscal a donde vienen argentinos y brasileños a lavar dinero.

Existen mitos, nunca comprobados, de que polí­ticos y expresidentes latinoamericanos acusados de corrupción son dueños de tal o cual edificio.

Y muchos se preguntan cuántos de los edificios nuevos están siendo realmente ocupados. Los desarrolladores hablan de éxito: de hasta 80% de preventa. Pero de noche la gente suele identificar menos de cinco luces prendidas entre decenas de apartamentos.

Pero la ministra de Hacienda, Lea Giménez, destaca en conversación con BBC Mundo que uno de los logros del gobierno es Cartes es una Ley de Transparencia que "permite a los ciudadanos saber qué se hace con el presupuesto público".

Asimismo, la ministra recalca que si bien Paraguay tiene una economí­a de alguna manera sometida a sus pares regionales, en este gobierno se logró mitigar esa dependencia.

"Mientras Argentina y Brasil estuvieron en recesión, nosotros mantuvimos el crecimiento", afirma.

Y cita datos que revelan una diversificación de la economí­a y la exportación que aminoran la dependencia: Paraguay pasó a exportar a 22 paí­ses nuevos y la contribución de la agroexportación al Producto Interno Bruto se redujo, mientras aumentaron la de las industrias, el comercio y la construcción.

Inversión extranjera en un paí­s de mercados negros
En todo caso, las pizzerí­as y parrillas argentinas, las marcas de ropa estadounidense y los ganaderos y sojeros brasileños se han multiplicado en Paraguay.

El paí­s recibió u$s274 millones de inversión extranjera directa en 2016, la última cifra disponible según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Fue un aumento del 5% de la inversión con respecto a 2015, una tendencia que solo se repitió en Brasil y Colombia, mientras que en el resto de la región decayó.

Para finales de 2016 el Banco Central paraguayo reportaba una presencia de 287 empresas internacionales, de las cuales 77 son brasileñas, 29 estadounidenses, 23 argentinas y 23 españolas.

La mayorí­a de esas inversiones en Paraguay, reporta la CEPAL, están destinadas a servicios financieros, seguido de comercio, hoteles y restaurantes.

El argentino Branko Vucovich es uno de esos inversionistas que vino a Paraguay en busca de mayor estabilidad económica, pero luego se quedó.

"Me quedé porque siento que acá puedo dejar una huella, porque acá tengo la posibilidad de planificar", le explica a BBC Mundo, sentado en el elegante lobby de su hotel La Misión, decorado con murales amazónicos.

Conocido como el primer hotel boutique de Paraguay, la estética de La Misión pretende recordar las misiones jesuí­ticas guaraní­es que, en el siglo XVII, dieron con uno de los procesos de amalgama cultural menos violentos durante la Colonia.

Vuckovich, que habla de los paraguayos como "nosotros", asegura que Asunción ya no es esa ciudad encerrada donde no habí­a mucho que hacer: "La gente ya no tiene que ir a Buenos Aires a buscar buenos restaurantes, hoteles, espectáculos o cines. Más bien, son ellos (los argentinos) los que vienen de compras y paseo a Asunción", explica.

"No todos los inversionistas extranjeros que venimos acá lo hacemos para llenar los bolsillos e irnos. Es más, te dirí­a que son pocos los que son así­", responde a las crí­ticas de algunos paraguayos.

El argumento es parecido al que usa Edgardo de Fortuna, también argentino y presidente de Fortune International Group, una agencia de emprendimiento inmobiliario que ahora está construyendo Jade Park, quizá el proyecto más ambicioso que se haya hecho en la capital paraguaya.

"Cuando te va bien invirtiendo en un paí­s, no te vas, seguí­s ahí­ y volvés a invertir", indica a BBC Mundo.

De 122 apartamentos en tres torres que se verán por toda Asunción, el Jade Park tendrá, entre otras, sala de yoga, cancha de tenis y básquet, spa, sala de juegos, pool bar, dos piscinas con "diseño orgánico" y salas para choferes y empleados domésticos.

Entre las empresas constructoras, le dice a BBC Mundo una de las oficiales de venta, está el grupo Cartes, de propiedad del presidente paraguayo, investigado en Estados Unidos por lavado de dinero y narcotráfico (cargos que él niega).

"Logramos que se construyan 480 cocheras, porque a la familia paraguaya le gusta tener hasta 4 autos", explica la vendedora, de ascendencia extranjera, mientras muestra los materiales de lujo con que se hace la cocina.

"Acá lo que te venden es un lifestyle", añade. "Es como estar en Miami, pero en Asunción".

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