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Reynoso, de UdeSA: "Que el kirchnerismo defienda a Maduro es un golazo para Durán Barba"

Reynoso, de UdeSA: "Que el kirchnerismo defienda a Maduro es un golazo para Durán Barba"
El analista político, profesor de la Universidad de San Andrés e investigador del CONICET dialogó con iProfesional sobre el panorama electoral
Por Mariano Jaimovich
11.02.2019 07.03hs Política

"El Gobierno no tiene aspectos positivos para comunicar en la campaña electoral", es el diagnóstico al que llega, en charla con iProfesional, el politólogo Diego Reynoso, profesor de Política de la Universidad de San Andrés e investigador del CONICET.

Al analizar el contexto pre-electoral, afirma que si Cristina Fernández de Kirchner no se presenta como candidata a Presidente en las elecciones, "Cambiemos se queda sin hipótesis de trabajo" para recuperar los niveles de aprobación.

De todas formas, cree que el macrismo aún tiene chances de dar pelea electoral. Para el éxito oficialista puede ayudar un contexto donde, por el momento, la oposición está fragmentada.

En cuanto al desempeño de Macri, el también director de la encuesta de satisfacción política y opinión pública de la UdeSA afirma: "No creo que haya sido un buen gobierno, pero pese a todo creo que tiene muchas chances políticas de sortear esta coyuntura electoral".

Pero opina que para que Cambiemos recupere los niveles de aprobación que tuvo en octubre de 2017, donde alcanzó alrededor del 66%, "la economía tiene que mejorar radicalmente y de manera muy veloz, por lo que no creo que den los tiempos para que esto se refleje en la vida cotidiana de los argentinos antes de las elecciones".

-¿Qué radiografía realiza del panorama político de este momento?

-Hay dos líderes claros de las preferencias, uno del antiperonismo histórico que es Mauricio Macri, que es electoralmente competitivo, y una líder de una fracción del peronismo, que es Cristina Fernández de Kirchner. El problema es que hay un 50% del electorado que no está expresado por ellos pero, paradójicamente, no tiene un líder claro.

-¿Qué aspectos tendrá en cuenta la gente a la hora de votar?

-Creo que va a tener en cuenta dos cosas. Los que están claramente insatisfechos con el Gobierno, un 60% o un poco más, pondrán a la situación económica. Para ellos aplica la famosa frase de Clinton: "Es la economía, estúpido". Pero el electorado no es homogéneo. Pese al mal desempeño del Gobierno, creo que hay una porción del electorado vinculado con el antiperonismo histórico, que claramente le va a prestar atención a otras cosas como, por ejemplo, la seguridad y la corrupción que ahora pasan a reflotarse. Además los temas que la gente tiene en cuenta son dependientes de las preferencias políticas y no al revés.

-¿Una mejora de la economía cuánto puede influir en los resultados para el oficialismo?

-Creo que puede influir marginalmente, es decir, puede agregarle de dos a cuatro puntos adicionales. El Gobierno podría llegar a reunir el 40% de votos en ese contexto. Pero para que Cambiemos recupere los niveles de aprobación que tuvo en octubre de 2017, donde estaba en alrededor del 66%, la economía tiene que mejorar radicalmente y de manera muy veloz, por lo que no creo que den los tiempos para que los indicadores macroeconómicos se reflejen en la vida cotidiana de los argentinos.

-En este contexto, ¿cómo queda parado Macri para las elecciones?

-Hoy Cambiemos, que representa una fuerza electoral competitiva clara, tiene un núcleo duro del 20%, que son los que están satisfechos con el desempeño del Gobierno. Después se le agrega un 10% que está dispuesto a votarlo, por más que no se demuestra satisfecho con los resultados, porque prefiere esta alternativa a una diferente compuesta por el kirchnerismo o el peronismo. Y luego se le podrían sumar 15 puntos más si la otra opción a elegir llega a ser sí o sí kirchnerista, por lo que preferirían a Macri.

Dicho esto, lo veo al Presidente en una situación derrotable en cualquier contexto político, con un sistema de partidos fuerte y estructurado. Con estos indicadores de 35% de aprobación (28% de intención de  voto), ningún gobierno podría ser reelegido. En general, un Presidente puede ser reelegido si tiene una aprobación de 50% a 55%. Sin embargo, y a pesar de estos guarismos, Macri puede lograr la reelección, dependiendo de la oferta electoral de la oposición. Si la misma está unificada, ahí las chances oficiales decrecen, pero si va dividida y el binomio pasa a ser kirchnerismo o antikirchnerismo, el Presidente creo que estaría en una situación políticamente favorable.

-¿Qué estrategia electoral piensa que el Gobierno pondrá en juego para ser reelecto?

-No tienen aspectos positivos para comunicar, salvo que con el tema de la seguridad muestren resultados inmediatos. Obviamente, para tratar de contener y fidelizar el voto que supieron obtener en 2017, la seguridad se abordará y el otro aspecto con el que se va a volver a insistir es el pasado, la corrupción de los últimos años de la gestión anterior, con el dramatismo y aditamentos que Cambiemos le asignó a esos asuntos. La reciente iniciativa de la extinción de dominio que presentó el Gobierno, sin hacerlo explicito y directo, va en esa dirección. Todo con la hipótesis principal que la contrincante más firme va a ser Cristina Fernández de Kirchner.

-En base a ello, ¿de qué manera puede presentarse la oposición?

-El mejor escenario es el de una oferta electoral unificada. Esto derrotaría a Mauricio Macri bajo cualquier escenario de simulación, el problema es que si bien eso es geométricamente posible, es políticamente muy dificultoso y complicado de lograr porque no hay un candidato que pueda expresar toda la insatisfacción o desaprobación que hay con el Gobierno, y que a la vez no sea cuestionada esta persona. O sea, está faltando alguien que pueda reunir todo ese rechazo. Desde el lugar de los insatisfechos u oposición, la que más caudal de apoyo tiene es Cristina. Eso dificulta las chances de lograr una coalición opositora, al menos por ahora. Lo que queda claro es que con Fernández de Kirchner sola no alcanza, y sin ella es imposible. Es un rompecabezas que la oposición tiene que resolver ya.

-¿Qué rol considera que puede tener Cristina en las elecciones?

-Si fuera candidata a gobernadora despejaría el problema de la candidatura presidencial y podrían emerger diferentes soluciones posibles que permitan ligar a todo voto opositor. Pero, claramente, es muy difícil convencer a esa figura con semejante caudal de apoyo que resigne su liderazgo político en favor de otros con menor caudal de apoyo o sin una conducción unificada. En resumen, creo que Cristina da muestras que quiere ser Presidenta, pero puede sorprender si se baja porque el Gobierno tiene como hipótesis de trabajo que va a enfrentarla. Y sin ella en las elecciones, el oficialismo se quedaría sin hipótesis de trabajo.

-¿Considera que finalmente se producirá una unión en el peronismo?

-Hoy por hoy, no pareciera que se estuviera trabajando en esa dirección. Hay dos grupos que, por ahora, están trabajando en direcciones paralelas: Alternativa Federal (Urtubey) y Unidad Ciudadana (kirchnerismo). Si convergen para abril o mayo, sería una gran novedad para la oposición y creo que sería un acierto estratégico. Aunque por las declaraciones que están haciendo sus representantes, no parecerían estar acercando posiciones, más allá de los rumores. Creo que hay 70 a 30 de posibilidades a que no suceda. Geométricamente cierra, políticamente es difícil de lograr.

-En caso de que se genere esta unificación, ¿cómo se consensuaría la elección del candidato entre tantas fuerzas e intereses de por medio?

-Si se llegara a lograrse esa unidad sería por acuerdo, nadie tiene la capacidad de designar a otro y tampoco a querer que haya una competencia como las PASO. Me imagino a Cristina como jefa de Unidad Ciudadana y los tres candidatos presidenciales acordando una candidatura, que podría ser entre Felipe Sola o Roberto Lavagna. Algo que por el momento es difícil.

-¿Ve importante la selección de los candidatos a vicepresidente en este tipo de elecciones?

-La elección de los vicepresidentes es clave porque, al menos en el corto plazo, permite resolver problemas de "cartel". El caso más recordado es el De La Rua y Chacho Álvarez. También en la época menemista se recuerda al binomio Menem-Duhalde. Hay dos casos donde me parece que la vicepresidencia fue marginal, la actual de Macri-Michetti, que creo que no le agrega para nada volumen a la coalición. Tampoco Amado Boudou le sumaba a Cristina Fernández de Kirchner.

Igual creo que un vicepresidente puede sumar muchísimo como candidato, como una especie de garantía de reaseguro de que lo prometido en la constitución de la coalición se va a cumplir.

-¿Qué opinión tiene del Gobierno?

-Es un gobierno de centroderecha moderada que llegó con muchas expectativas en la sociedad. De hecho, en enero de 2016 tenía una aprobación del 76%, luego cayó y desde diciembre se ha estabilizado en 35%. Por su posición política, no se esperaba que genere una reducción de la pobreza y de la desigualdad, más allá que en la campaña hizo promesas de este tipo. Pero sí creo que era esperable de este gobierno una preocupación por la estabilización de los precios y la moneda, por el crecimiento y por la impronta de una modernización de las estructuras del estado. Por eso, en este contexto, creo que fracasó porque, salvo algunos temas puntuales, no cumplió casi nada de eso. No creo que haya sido un buen gobierno, pero pese a todo creo que tiene muchas chances políticas de sortear esta coyuntura electoral.

-En resumen, ¿ve una polarización marcada en los resultados?

-En diciembre realizamos el último sondeo y creo que las cosas mucho no se movieron: los que tienen una predisposición al voto inmediato son Mauricio Macri y Cristina Kirchner, de forma muy similar, pero son también los que tienen un alto nivel de rechazo en la población. La posibilidad de crecer del Presidente depende contra quién se enfrente: si es contra el kirchnerismo capitalizará más a esos votantes, pero si tiene otro contrincante unificador de criterios y más racional -que puede ser Lavagna-, puede resultar derrotado.

-¿Considera acertado que Cambiemos haya unificado las elecciones nacionales con las de la Ciudad y provincia de Buenos Aires?

-Para mí era muy arriesgado el desdoblamiento de las elecciones porque el mecanismo de arrastre de un lado y de otro se rompía, tanto de Vidal hacia Macri y al revés. Es una estrategia electoral para ver cómo Cambiemos maximiza la votación en sus tres distritos principales: CABA, Buenos Aires y Nación. Lo que habría que discutir es la unificación de la Ciudad, que siempre fue aparte, con la nacional.

-¿Cómo puede jugar en las elecciones que el kirchnerismo tenga cercanía con Maduro en Venezuela?

-Para mí es una torpeza de Unión Ciudadana salir a posicionarse en defensa de Maduro porque permite que Cambiemos encuadre la competencia electoral entre Maduro o no Maduro. Entonces la imagen del mandatario venezolano, en cierta medida, oscurece el fracaso de Cambiemos. Para Durán Barba es un golazo, porque se beneficia en