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Giacobbe (h): "Entre los indecisos, predomina una mayor fobia hacia el kirchnerismo que hacia el macrismo"

Giacobbe (h): "Entre los indecisos, predomina una mayor fobia hacia el kirchnerismo que hacia el macrismo"
El analista  y experto en opinión pública compartió con iProfesional sus últimas mediciones electorales y analiza cómo son vistos los candidatos
Por Mariano Jaimovich
12.07.2019 06.57hs Política

A menos de un mes para las PASO, se recalienta el ambiente político con encuestas y pronósticos electorales que marcan una paridad extrema entre macrismo y kirchnerismo. Una de las consultoras que se convirtió en noticia por su último sondeo fue Giacobbe, lo cual transformó a su director, Jorge Giacobbe (hijo), en uno de los analistas más requeridos del momento.

Para este experto, si algo tienen en común Cristina Kirchner y Mauricio Macri es que generan más rechazo que adhesión entre los argentinos, que viven esta campaña electoral con un marcado malhumor.

A su entender, "no hay chances" de que alguna de las dos fórmulas que encabezan la intención de voto se imponga en primera vuelta.  

El apellido de Giacobbe, a través del legado de su padre, es referente desde 1992, cuando empezó a realizar estudios e investigaciones para clientes nacionales e internacionales. Aquí el análisis que realiza del relevamiento que acaba de publicar.

-El escenario electoral se encuentra bastante polarizado, ¿qué puede llegar a ocurrir en las PASO?

-Hoy el escenario de polarización es tan acusado que para las PASO hemos registrado en la última encuesta una diferencia a favor de la fórmula de Alberto Fernández y Cristina de tres puntos. Esto sucedió en el último mes, porque en los anteriores la distancia era de 7 puntos más o menos. En términos de números, su lista marca 38 puntos y 35 puntos la de Juntos Somos el Cambio, pero creo que las PASO puede variar en sus guarismos en función a cómo se vuelva a comportar el electorado en términos de asistencia a la elección.

-¿A qué se refiere?

-En esta encuesta, registramos que 1,4% manifestó que no va a ir a votar en esa instancia, pero sabemos que en 2015 la inasistencia fue de alrededor del 6%. Así que esta vez puede ser de un nivel similar, y esto puede impactar en Macri porque es más blando en el guarismo de su público, ya que a Cristina es acompañada por un núcleo más duro que la va a votar en cualquier instancia.

-¿Qué opinión tiene la gente de los principales candidatos?

-Los candidatos principales andan oscilando entre 35% a 40% de imagen positiva, y siempre más de 50 puntos en la negativa. Se han convertido en opuestos, es decir, su identidad se configura en relación al otro, no en una característica propia.

Ahora bien, cuando a los encuestados les pedimos de forma abierta que definan a Cristina y a Macri en una sola palabra, la más utilizada para describir a la ex mandataria es "corrupta" y la más empleada para describir al Presidente es "inútil". Por su parte, para Alberto Fernández el término más usado para describirlo es "panqueque" y para Pichetto es "traidor".

-¿Cuáles son los fundamentos que pueden hacer que gane uno u otro candidato en este escenario tan poco claro y ausente de propuestas?

-Uno de los dos tiene que ganar porque alguien tiene que ganar. No es porque la opinión pública vaya a construir al próximo candidato en un proceso de la alegría, sino que siempre va a ser desde el fastidio. La diferencia simbólica entre la elección del 2019 respecto a la del 2015 es importante porque hace cuatro años atrás la comparación era injusta ya que, en definitiva, la gente tenía que votar entre un gobierno que había estado durante 12 años y la había terminado patinando, y un Macri que era una posibilidad supuesta de que podía salir bien su proyecto. Entonces era fácil construir algún nivel de entusiasmo e idealización positiva sobre algo que no se había probado, frente a algo que se había probado y no había funcionado.

En 2019 lo que sucede es que se va a tener que elegir entre uno que ya la patinó y otro que también la patinó. Entonces se va a tener que decidir entre una "chorra" y un "panqueque", o entre un "inútil" y un "traidor". Eso explica el clima de desazón, fastidio, enojo y falta de alegría que los argentinos vamos a ir a votar.

-¿Y qué puede ocurrir en el distrito clave de la provincia de Buenos Aires?

-En la provincia de Buenos Aires durante todo este año hemos registrado no más de tres puntos a favor de Vidal respecto de Kicillof. Y en la última encuesta de inicios de julio hemos medido apenas una diferencia de 0,7% a favor de la actual gobernadora. Por eso la elección es una moneda al aire, va a estar realmente compleja y a depender de factores de sintonía muy fina como puede ser el corte de boleta y las traiciones que puedan producir los intendentes del peronismo y del kirchnerismo enojados con Axel Kicillof.

Es decir, Vidal ya tiene a su favor unos 7 puntos de corte, que es un volumen muy importante y que ocurrió una sola vez en la historia de Argentina, que fue en 2015. Pero en ese momento Vidal se enfrentaba contra un candidato que se configuraba como mucho más "monstruoso" que Kicillof, que era Aníbal Fernández.

-En la configuración de las listas se han sumado figuras de todo tipo y de diferentes ideologías, ¿qué opina sobre el aporte de esta amplitud partidaria?

-Las nuevas figuras de las fórmulas apuntan a varias cuestiones y decisiones estratégicas a la vez. En términos de voto no aportan mucho, salen a pescar las principales listas a un subpúblico, o tribu de la política argentina, que ya era muy pequeña y que andaba indecisa o huérfana, que era el peronista no kirchnerista. Es decir, eran pocos en este grupo, alrededor de 6% antes de la conformación de las fórmulas, de modo tal que si se lo reparten entre tres, en Alberto es una puertita para entrar al kirchnerismo, Pichetto es una puertita para ingresar en Cambiemos, y Lavagna y Urtubey es la opción para quedarse afuera de la disputa principal. En definitiva, seis puntos repartidos entre tres no van a significar mucho para nadie.

-¿Cómo impacta esto desde las propuestas para encarar las elecciones?

-Es importante en términos simbólicos la composición de cada una de las fórmulas, porque intenta cambiar y refundar la identidad de ellas. Con Alberto, Cristina intenta decirle a la opinión pública que no son tan "anormales" y que ponen una persona que cree en ellos, que puede bajarle el tono y conseguir un nivel menor de irritación frente a la gente. Después hay que ver si puede responder ante ello.

Y con Pichetto, Macri intenta mostrarse como que no son tan ingenuos y que si tienen que traer un peronista a la fórmula para ganar la elección, lo hacen. En resumen, desde que se conformaron las fórmulas lo que sucedió en términos de electorado es esto que señalé antes, se movieron muy pocos puntos las mediciones siempre tendientes a la mayor polarización y, por supuesto, a la disolución de las terceras opciones. No cambió en términos de números esta conformación de listas. Para las PASO se polarizó un poco más, la intención de voto del kirchnerismo subió un punto desde ese momento y en Cambiemos ascendió unos cinco puntos.

-¿Y para las generales?

-Para las generales las mediciones están más estables, el kirchnerismo ronda los 40 puntos y Cambiemos tres puntos abajo. Por lo tanto, por el momento no hay chance que alguno de los dos gane en primera vuelta. Y para la segunda vuelta sólo se movió un punto: antes era de 43 a 42 a favor de Cristina y ahora es 43 a 43 exacto.

Entonces, el que va a decidir es el 14% de los argentinos que se va a fugar en las PASO y en la elección general de la decisión principal, porque no quiere participar en optar entre Frankenstein o el Hombre Lobo, pero en su inmenso fastidio y asco ese público va a ser el que decida quién será el próximo Presidente de la Argentina.

-¿Qué piensa que ocurrirá con el público indeciso en la definición electoral?

-El estudio de ese 13% o 14% final que todavía no quiere definir por ninguna de las dos fórmulas en segunda vuelta, si bien no nos quiere decir qué va a hacer, por el estudio que venimos haciendo sobre ellos desde hace un tiempo, intentamos estimar su tendencia con otras preguntas y la tendencia parece ser de mayor fobia hacia el kirchnerismo que hacia el macrismo. De todas formas, la proyección de esa gente termina dejando una segunda vuelta que es igual a la del 2015 y, en términos estadísticos, un punto y medio o dos de diferencia para uno u otro lado sigue siendo como tirar una moneda al aire, por lo incierto.-   

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