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Mariano Tato: "Una debacle en las PASO le facilitaría a Macri el armado de un mensaje demoledor y exitoso: el miedo"

Mariano Tato: "Una debacle en las PASO le facilitaría a Macri el armado de un mensaje demoledor y exitoso: el miedo"
El analista político que acertó en 2015 que Vidal iba a gobernar la provincia de Buenos Aires habló con iProfesional sobre el escenario que dejará las PASO
Por Mariano Jaimovich
17.07.2019 06.54hs Política

En la estructura electoral para elegir al próximo Presidente de la Nación hay consenso entre los analistas políticos que los resultados que arroje la votación en la provincia de Buenos Aires serán claves para definir esa contienda.

En este sentido, una voz autorizada para analizar la situación que puede dejar planteada las PASO es la de Mariano Tato, analista en marketing político y fundador de la consultora Becom1, que en 2015, a contracorriente de la mayoría de los expertos, predijo que María Eugenia Vidal iba a convertirse en la gobernadora bonaerense, imponiéndose al aparato kirchnerista en dicho distrito.

A su entender, si el oficialismo tiene un revés en las primarias del mes que viene le facilitaría el "armado de un mensaje más demoledor y exitoso: el miedo".

-Ante la polarización electoral que se construyó entre Frente de Todos y Juntos somos el Cambio, ¿cómo piensa qué se llegará a las PASO?

-Las PASO son elecciones poco importantes para hacer suposiciones para la primera vuelta, pero críticas a la hora de redefinir las campañas, las roscas políticas, los compromisos territoriales y los contenidos del mensaje de campaña. Son la primera encuesta, casi sin error, de la cantidad de electores que conforman los núcleos duros de los partidos o los frentes. En las PASO se aprecia el peso específico de las listas. Ahí se ve en cada distrito la tracción de cada jugador incorporado a las listas. Y hasta ese instancia las campañas son más tranquilas, en términos de colocación de ideas, ataques y contraataques a los oponentes, mientras se preparan los contenidos de mensajes para las elecciones generales.

-¿Cuál es el panorama que puede reflejar esta primera votación?

-El núcleo duro del Frente de Todos es más grande que el oficialista, y pueden ganar las PASO. O sea, ganar nada. Si se relajan en un éxito sin gloria no aprenderán las formulaciones básicas para enfrentar las elecciones generales. No aprender a desaprender es la primera táctica exitosa de todo fracaso

-En caso que el macrismo figure segundo en las preferencias, ¿qué diferencia de votos sería considerada preocupante?

-Entre indecisos, decepcionados, re enamorados de último momento, temerosos crónicos a "cambiar lo cambiado", desenamorados, entre otros, impone que para que exista una diferencia preocupante, ésta debe ser de 11 puntos. Una diferencia de esta naturaleza complicaría los ejes temáticos de la campaña del oficialismo, a los que se le sumarían complicaciones de los mercados y de índole económica interna e internacional.

Sin embargo, paradójicamente, esta "supuesta debacle" le facilitaría al oficialismo el armado del mensaje más demoledor y exitoso: "el miedo" a una debacle superior

-Tras esta primera elección, ¿qué ambiente político espera que se configure?

-El resultado de las PASO diría que dispara tres simples acciones eleccionarias: primero, validar o reformular la comunicación de campaña y los electores a los que hay que apuntar; segundo, preparar con precisión los ejes más críticos para el debate presidencial; y tercero, asignar el verdadero peso a los integrantes de las listas para que salgan a "evangelizar" o arrepentirse y "guardarlos".

Por otro lado, el resultado de las PASO será tomado por muchos gobernadores, y por todo aquel que tenga alguna incidencia territorial, para saber con quién le conviene jugar y a quién le resulta más barato traicionar. Simpáticamente, lo mismo harán los empresarios para aportar fondos a las campañas.

A fin de cuentas, luego de las primarias se verá la verdadera campaña, las verdaderas alianzas y aliados. En síntesis, las PASO como mecanismo electoral de construcción democrática y transparencia es tan útil como un Fórmula 1 para correr el Paris Dakar. No sirven para nada más que alimentar al costo político que los argentinos no podemos solventar.

-Usted fue uno de los pocos analistas que predijo el triunfo de Vidal en las elecciones de 2015 en la provincia de Buenos Aires, ¿qué cree que pueda suceder ahora?

-Es muy difícil de medir antes de que todos los equipos de campaña jueguen las verdaderas cartas. Si nos guiamos por el triunfo del 2015 y el 2017, la imagen actual de Vidal, que es muy alta, indicaría que ganaría. Sin embargo, la incidencia de que la presidencial arrastra el voto puede ser muy elevada para los que se encuentran decepcionados con la realidad que perciben.

Claramente, todos los intendentes van a preparar las boletas ad hoc por los circuitos electorales, según les convenga, mientras ellos ganen. Esas acciones de armados de boletas pueden incidir en una mínima diferencia que puede inclinar el voto si se suman todos los distritos. Es que cuatro años no es negocio para un intendente, y muchos quieren ganar sin importar, a veces, ni las lealtades ni las convicciones.

-¿En base a qué características considera que puede llegar a ganar uno u otro candidato bonaerense?

-Pueden ganar uno u otro, básicamente, según el arrastre que tenga de la boleta presidencial y los armados de boletas de los distritos y circuitos electorales. Si tuviera que simplificar las fortalezas de cada candidato, diría que Vidal tiene un discurso fácil, preciso, positivo y que puede ser internalizado rápidamente por alguien que no sabe de política. Un discurso que no necesita ser explicado, ni demanda entendimiento político, ni convicciones partidarias. La simpleza y lo cotidiano es la ideología de Vidal

En tanto, Kicilloff tiene un discurso más elaborado y atrayente para los que consumen política. Tiene una imagen y un atractivo sobre la gente que puede sorprender. Tal vez sus fuertes convicciones necesitan fuertes adeptos a esas ideas. La pregunta es cómo enamorar a los que no consumen una determinada ideología y son fundamentales para ganar. Simplificando, si cada elector fuese un enfermo, Vidal sería el médico que receta el tratamiento y Kicilloff el que describe el diagnóstico. Depende de la visión de cada elector y sus inclinaciones emocionales es a quien le darán el voto. Hay católicos practicantes que tratan de ser buenas personas por amor al paraíso y otros por temor al infierno.

-A nivel general y mirando las presidenciales, ¿quiénes son los grandes ganadores y perdedores de las listas?

-Creo que los grandes ganadores en términos personales fueron aquellos que sin tener nada para perder podrían capitalizar algo integrando alguna lista que nunca sospecharon. También por necesidad electoral de juntar votos, los frentes han integrado a estructuras partidarias minoritarias insospechadas de sentarse a la mesa de la "rosca grande". Ya no cabe duda de que la convicción política más relevante es que no debe haber convicciones políticas

-Específicamente, ¿qué rol pueden tener las nuevas figuras de las principales fórmulas?

-La importancia de la inclusión a las listas es tal que Alberto Fernández podría ser Presidente y Pichetto vicepresidente. Esos dos ya son posiciones de importancia. En cuanto al rol, creo que mientras que Alberto Fernández fue convocado para unir al peronismo, Pichetto fue elegido para fragmentarlo. Creo que si gana el candidato de Frente de Todos manejará la presidencia con monocomando, lo mismo que hará Pichetto en el Senado.

Creo que ambos son de los políticos que uno quisiera tener en el equipo para algunas batallas. Claro que, independientemente del resultado de las elecciones, ninguno tendrá una jubilación anticipada ante una derrota. Es decir, creo que los perfiles de ellos dan mucho balance y equilibrio a las fórmulas, al menos en la percepción del electorado. Pero parece que el PRO ha autodetractado su mayor axioma de que "se puede gobernar sin el peronismo". Lo que me parece más relevante hoy es el "alquilar balcones" para ver los debates.

-¿Cuáles son los cambios que se generaron en los votantes desde que se configuraron las listas sorpresivas hacia el centro político?

-Se han consolidado las posturas del 75% del electorado. Hay un 15% que realmente está indeciso y un 10% que está decidido con dudas. Lo peor de ese 25% decidido en la indecisión es la sensación de decepción. El voto de un decepcionado es muy fácil de canalizar emocionalmente. Sólo hay que decirle "vas a estar peor" si votás a "aquél o a éste".

-¿A quién ve mejor posicionado para ganar a nivel presidencial?

-Ser reelegido es más fácil. Estar sentado sobre el aparato del Estado y manejar una elección debería posicionarte mejor. Es difícil en este momento poder decir quién va a ganar las elecciones. Pero aseguro que ambos van a tener que cambiar muchas cosas en el estilo de comunicación para ganar. Y ambos tienen posibilidades

-¿Por qué sostiene eso?

-El PRO tiene a la selección nacional para la comunicación de gestión y al Barcelona para las elecciones. El Frente de Todos puede incorporar ideas nuevas pero debe desprenderse de muchas viejas en el discurso. No porque sean malas, sino porque la sociedad ya no las