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Burdman: "El concepto de 'ajuste solidario' es erróneo porque puede activar la grieta"

Burdman: "El concepto de 'ajuste solidario' es erróneo porque puede activar la grieta"

Burdman: "El concepto de 'ajuste solidario' es erróneo porque puede activar la grieta"
El analista político que colabora en la Consultora Analytica realiza un balance de los aciertos y errores del primer mes de gestión de Alberto Fernández
Por Mariano Jaimovich
21.01.2020 07.02hs Política

"De alguna forma se está poniendo a los más pobres de excusa para el impuestazo", afirma el analista político y colaborador de la consultora Analytica, Julio Burdman, en una primera crítica a la comunicación política del gobierno de Alberto Fernández.

En una entrevista en la que se abordaron los principales hechos que caracterizaron al primer mes de gestión del gobierno, el politólogo y docente de la Universidad de Buenos Aires enumeró los puntos destacados a los que se está enfocando el Gobierno y las dificultades que puede sufrir.

-¿Cómo analiza los desafíos políticos que tiene Alberto Fernández en su inicio de Gobierno?

-Creo, por un lado, que es un gobierno que nace ejerciendo el poder adquirido por el Frente de Todos, y que no se ve presionado con la necesidad de construir más poder. A diferencia del kirchnerismo y menemismo, que tuvieron que reforzarse políticamente en sus años iniciales, construyendo nuevas fórmulas de gobernabilidad y nuevos equilibrios internos, Fernández accede con importante respaldo del Frente de Todos, que es una fuerza mayoritaria. Me da la impresión que el oficialismo está siendo gestionado de forma amigable por parte del Presidente y, por el momento, no veo grandes problemas al respecto a nivel general.

Un desafío político a corregir tiene que ver con cierta formulación discursiva ante la sociedad de lo que se está haciendo. Me parece que el concepto de "ajuste solidario" es erróneo porque puede activar la grieta.

-¿En qué sentido afirma esto?

-La idea que supone que tienen que pagar más los que pueden y que hay que eximir de pagar el superávit a los más pobres, de alguna forma pone a los más pobres de excusa para el impuestazo, y esto no es así. Lo cierto es que la clase media-alta y los sectores acomodados de la Argentina, que son los afectados por el impuestazo, así como también parte de la clase media -como monotributistas y los jubilados de mayor remuneración-, están pagando la fiesta financiera, no están financiando a los pobres.

Por lo tanto, habría que explicarles a los que están presionados a pagar más por los aumentos impositivos que en Argentina hubo un descalabro en el endeudamiento y que tenemos que pagarlo. Es decir, no hay que poner a los pobres por delante, porque si no, se tienen reacciones como las de Susana Gimenez o el enojo de ciertas personas que no votaron a Alberto Fernández, que van a activar el descontento por parte de los opositores.

Creo que Guzmán, que es un gran académico, tiene que hacer un muy buen informe acerca del estado de la deuda argentina, lo que ocurrió con los intereses de la deuda y por qué ese dinero enorme que la Argentina comprometió no redundó en beneficios para la sociedad y su sistema productivo. Y explicarles a los contribuyentes las cosas que se están pagando, hay que poner responsables al descalabro financiero. En ese sentido, dar por sentado que hay que pagar mucho y dedicarse a distribuir el costo del pago genera tensiones políticas internas, cuando lo que habría que hacer es unir a la sociedad frente a un problema mayúsculo.

-En general, ¿cómo evalúa el primer mes de Gobierno?

-Alberto Fernández inició su gobierno de forma muy activa y contundente en algunos aspectos, respondiendo favorablemente a las expectativas. Tiene un estilo ejecutivo y no le está esquivando a los problemas.

Tomó muchas medidas, que englobaría en tres grandes conjuntos: por un lado, un grupo de decisiones dirigidas a reconstituir las cuentas públicas, que están fundamentalmente alrededor de la ley solidaria y la suspensión de la ley jubilatoria. El objetivo es lograr superávit fiscal para el 2020 y con esas perspectivas de mayor capacidad de pago sentarse a negociar con los acreedores, que son el FMI y los fondos privados. La clave del éxito de Alberto Fernández y de Martín Guzmán es ver cómo se negocia con el FMI, algo que por ahora no se ha visto. Argentina necesita una negociación con importante quita, o reperfilamiento de pagos, y calendario conveniente.

El segundo conjunto de medidas que se han tomado tiene que ver con la emergencia social, y ahí encontramos a los Precios Cuidados, la tarjeta alimentaria, la suspensión de los aumentos tarifarios, bonos a los jubilados. Me parece que el Presidente está tomando en consideración las dos grandes demandas que tiene: la de los mercados y la de los pobres, y las está tratando de conjugar.

En tercer lugar, las decisiones que se están tomando tienen un carácter geopolítico, tanto a nivel doméstico como internacional, y que acá ubicaría nuevos enfoques vinculados con la seguridad interior y un reposicionamiento frente a los conflictos regionales.

Estas tres dimensiones resumen el primer mes de Alberto Fernández, que dejan contentas a muchas personas y, de hecho, esto se vio reflejado en los números de riesgo país, activos argentinos y en algunos incipientes números de relevamientos públicos que dejan bien parado al Presidente.

-¿Cómo evalúa al Gabinete designado en esta gestión?

-Creo que el Gabinete está conformado por gente muy capaz. Me gusta mucho el económico y algunas designaciones de funcionarios con mucha experiencia política, como Felipe Solá, Agustín Rossi, Gabriel Katopodis, Malena Massa y María Eugenia Bielsa, que me parecen muy interesantes en un contexto de un Gobierno que requiere muñeca política para lidiar con los movimientos sociales, sindicatos, provincias e intendencias. Me parece que, junto con Santiago Cafiero y Wado de Pedro, el Presidente armó una delantera de políticos habilidosos que va a ser importante.

Ahora bien, el Gabinete convive con políticos de extracción más progresista que pueden incorporar al Gobierno algunas tensiones innecesarias. Creo que la Argentina está en una situación muy compleja en términos políticos, sociales y económicos que requiere trabajar por la unidad nacional.

-¿De qué manera analiza la relación de poder entre Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner?

-Creo que Cristina y el kirchnerismo en general están brindando un gran respaldo para el Presidente. Desde el Congreso y desde la provincia de Buenos Aires se están convirtiendo en bastiones del apoyo a Alberto Fernández, no han hecho ninguna objeción a los aspectos más costosos que ha tenido que afrontar el Presidente. Por el contrario, han sido su principal respaldo ya que, por ejemplo, con la Ley de Solidaridad, que es lo más duro que ha tenido que encarar hasta el momento el Gobierno, fue operado en el Congreso por el kirchnerismo.

Por lo tanto, no veo intervenciones en el poder de Cristina Fernández de Kirchner que vayan en desmedro de Alberto Fernández, al contrario, la veo sosteniendo al Gobierno como fuerza centrista. Y la relación entre ellos dos es fluida.

-Los gobernadores parecen ser los más desplazados en esta alianza de poder…

-Los gobernadores son los que tienen menos intervención directa, pero son consultados, porque es un Gobierno que en un marco de crisis económica y social está planteándose como presidencialista. Es decir, no está incorporando a los gobernadores a la mesa de gobernabilidad, que está actuando sobre la base de metas de emergencia. Por eso, los gobernadores acompañan porque están en el mismo barco y necesitan que al Alberto Fernández le vaya bien porque tienen muchos intereses compartidos.

-¿Cómo evalúa la lucha de poder que se planteó en la provincia de Buenos Aires con el voto del presupuesto?

-Espero no equivocarme, pero creo que la provincia de Buenos Aires va a ser beneficiada por el nuevo esquema de poder. Esto lo vamos a comenzar a ver lentamente. En cuanto a la discusión sobre el Presupuesto me parece que Kicillof, más que equivocarse, presionó un poco a Cambiemos con la expectativa de lograr una escisión de algunos sectores de Juntos por el Cambio a partir de la incidencia de algunos legisladores y jefes partidarios locales de extracción peronista y negociadores.

Es decir, buscó presionar para reacomodar un esquema de mayor comodidad con vistas a las negociaciones posteriores que hubo. Kicillof está aprendiendo aceleradamente la importancia de la legislatura y quiere tener un mayor margen de negociación este año. Veremos qué pasa en las próximas negociaciones.

-¿Cómo puede impactar el primer cruce fuerte que hubo días atrás dentro del Gobierno entre Sergio Berni y Sabrina Frederic?

-Este cruce lo inscribiría en la agenda de seguridad de Berni, no me animo a ver todavía un aval de parte de Kicillof o Cristina Kirchner. Creo que el planteo de Berni es que los gobiernos provinciales con crisis de seguridad, es decir, como la provincia de Buenos Aires y Santa Fe, con gobiernos peronistas y ministros de seguridad fuertes, tienen que ser más escuchados en la gestión federal de la seguridad. Estas dos provincias tuvieron presencia de fuerzas federales, como Gendarmería, y creo que ellos quieren tener presencia activa.

Creo que Berni vio que la ministra Frederic quería desplegar una política federal de seguridad por encima de los funcionarios del área provinciales y por eso se produjeron estos primeros roces. Creo que esto no es político, sino puntual del área, y esperemos que no siga escalando y tenga que intervenir Alberto Fernández porque se puede convertir en un conflicto político.

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