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La contención social para sector informal ahora pasó al tope de la agenda de Alberto Fernández

La contención social para sector informal ahora pasó al tope de la agenda de Alberto Fernández

La contención social para sector informal ahora pasó al tope de la agenda de Alberto Fernández
Ante la preocupación de gobernadores e intendentes y tras los primeros conatos de saqueos, se definió como prioridad la ayuda a los millones no asalariados
Por Claudio Zlotnik
23.03.2020 06.01hs Política

El reporte de algunos intendentes del conurbano bonaerense sobre incidentes y tensión durante el fin de semana, en medio de la cuarentena, terminó de convencer al Presidente de que debía tomar nuevas medidas de contención social.

"Vamos a gastar lo que sea necesario para que la gente esté bien", tranquilizó Alberto Fernández en el mediodía del domingo por la popular pantalla de Telefe.

En el comienzo de la semana habrá medidas para monotributistas pero también para un vasto sector de trabajadores informales y cuentapropistas, a quienes la cuarentena golpeó muy fuerte. El propio Alberto Fernández adelantó en entrevistas televisadas que habrá ayudas económicas para el sector de los trabajadores no asalariados y que se pondrán en marcha otras medidas para asistir a los pequeños negocios que han quedado sin ingresos.

El tema ya había quedado instalado después de la cumbre que Alberto Fernández mantuvo con los gobernadores en la quinta de Olivos. Además de consensuar el inicio de la cuarentena total, los mandatarios provinciales plantearon la enorme preocupación por el severo impacto que la pandemia tendrá sobre la economía, y reclamaron que el Estado nacional asegure fondos excepcionales.

El cordobés Juan Schiaretti salió de la reunión y filtró la idea del Gobierno en un tuit: "En la reunión, el gobierno nacional confirmó que las medidas tomadas y por tomar van a garantizar un mes de sueldo a los argentinos".

Pero pagarles un mes a todos los trabajadores (formales y a los informales) demandaría un esfuerzo notable de la administración, y eso es lo que motivó que hubiera dudas sobre la factibilidad de una medida de ese tipo.

Consultado por iProfesional, el ministro de la Producción, Matías Kulfas desestimó que haya un socorro de ese tipo a los trabajadores formales. Recurrió a las medidas que ya fueron puestas en práctica para ese sector. Básicamente, el acceso al financiamiento de las Pymes a una tasa preferencial del 24% anual (negativa en términos reales) para pagar salarios.

Por otra parte, este mismo lunes, el Gobierno reglamentará el acceso de las empresas en problemas a los Repro, a través de los cuales el Estado abonará parte de los salarios del plantel de trabajadores.

Como antecedente de la aplicación de esta política, en la crisis de 2009, el Estado les pagó el sueldo a 145.000 personas. Esta vez también habrá una ampliación del seguro por desempleo, algo que también se definirá esta semana.

Informalidad, el desafío mayor en la crisis

El planteo de los gobernadores, más allá de las decisiones ya tomadas, refiere a un profundo debate que se viene: cuál es el verdadero poder del Estado para paliar semejante crisis.

Y aparecen las preguntas vinculadas a las limitaciones: ¿Está en condiciones de pagar salarios? ¿De dónde sacaría el dinero para financiarlos?

Se sabe: las cuentas públicas están asfixiadas y el contexto financiero local e internacional atraviesa el peor momento en una década. De hecho, el Banco Central, en lugar de acumulas dólares en sus reservas los está perdiendo, a pesar del súper cepo cambiario.

La cuestión fue analizada durante el último sábado en la Quinta de Olivos, cuando Alberto F. mantuvo contacto con el equipo económico y social.

La preocupación por los hechos de violencia en varios barrios del conurbano (Ituzaingó y San Martín), que incluyeron enfrentamientos entre la Policía y ciudadanos, apuró la decisión de medidas paliativas por el súbito parate de la actividad, que se viene a sumar a una economía que ya venía trabada.

Cuando el domingo Fernández habló por televisión se dirigió especialmente a los monotributistas y cuentapropistas, pero también habló de choferes de taxis que deben quedarse guardados en los hogares para cuidarse del virus.

"Me importa más la salud de la gente que la economía. Que se queden tranquilos en casa que vamos a gastar lo que haga falta para que todos estén bien", aseguró el jefe de Estado.

De paso, les dejó a los empresarios una frase que generó inquietud en alguna cámara: "Si tienen que ganar un poco menos, ése no es un problema", les dijo.

¿Y entonces? El ministro de Desarrollo Social comentó a iProfesional que se definió un esquema para ayudar a los trabajadores informales.

¿Alcanza? Es la lógica pregunta en medio de la pandemia, cuando el propio Gobierno admite que lo peor -en términos sanitarios- está por venir, que aún no se llegó al pico de infectados de "coronavirus".

Tampoco se conoce la extensión de la pandemia. Lo que sí se sabe es que la Casa Rosada decidió la cuarentena total, lo que evidentemente pone en gravísimos problemas a una vasta cantidad de trabajadores que sólo tienen ingresos cuando hay actividad. Si en las calles nada se mueve, ¿de dónde sacan el dinero para vivir?

Para tomar una dimensión del escenario, según datos oficiales del Ministerio de Trabajo:

- En la Argentina existen 12,1 millones de trabajadores registrados.

- De ese universo, existen 9,8 millones de asalariados que trabajan en el sector privado y en el sector público. Son los más protegidos frente a la crisis.

- Hay casi 2,4 millones que son "no asalariados", entre los que se cuentan a los monotributistas (unos dos millones, si se incluyen a los monotributistas sociales) y a los 400 mil autónomos.

- Los más desprotegidos son los 7,6 millones que trabajan en la informalidad absoluta. Totalmente en "negro".

Es decir, de los casi 20 millones de trabajadores, la mitad está bien protegida y la otra mitad, no. Hacia esos 10 millones apuntará el Gobierno con las próximas medidas.

El propio Alberto F. dijo que tiene en cuenta a los monotributistas. Pero, queda claro en el punteo de más arriba, no alcanza para darle cobertura al universo laboral.

La gravedad de la situación obliga a despejar las concepciones ideológicas. Los economistas liberales más reconocidos -como Carlos Melconian o Fernando Navajas, un histórico de FIEL- ya plantearon que el Estado debe hacerse cargo y actuar en una situación como esta.

"Vamos a un gasto fiscal expansivo, no hay ninguna duda, con la maquinita de emitir, pero esto debe ser prolijo, ordenado y pensado", señaló Melconian.

"La gente tiene que estar tranquila con que va a cobrar su salario y el empresario tiene que poder pagar, los recursos no son infinitos", aseguró el economista.

"Tengo toda la vida pensando de forma diferente, pero esto es un quilombo", se sinceró el ex titular del Banco Nación.

Entre la urgencia y la cautela

Por ahora, el Gobierno se ha mostrado muy cauto.

De hecho, sólo una parte de todo el último anuncio del Gobierno implica una erogación directa de dinero. Se trata de los montos de suma fija que, por única vez, se les dará a jubilados de la mínima, beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo o bonos para los planes sociales.

En total serán $37.747 millones que, a falta de un financiamiento nuevo, el Banco Central tendrá que emitir (o los otros Ministerios ajustar) y que se distribuirán entre los ciudadanos más desprotegidos ante la crisis.

Ahora ese monto se ampliará para financiar los planes Repro. Y el gran desafío consistirá en la financiación del plan de emergencia para contener a los informales de la economía, que son no menos de 7 millones, según las cifras oficiales.

La Casa Rosada, consciente del escaso margen para usar recursos fiscales, ha demostrado que tiene en cuenta esas limitaciones. Las medidas hasta acá anunciadas poco tienen que ver con la audacia del francés Emmanuel Macron y hasta del propio Donald Trump, que prometió enviarles un cheque a los ciudadanos para que gasten en medio de la crisis.

Ni Francia ni los Estados Unidos se parecen a la Argentina, pero lo que sí se necesita es una red de contención muy sólida para evitar problemas sociales de envergadura.

En esa agenda -paralela al trance sanitario- trabaja en silencio y a contrarreloj el equipo económico. Saben que un estallido por ese lado social, combinado por el terror al coronavirus, sería una crisis muy difícil de contener.

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